En una era marcada por la inmediatez digital, podría parecer que la ortografía ha pasado a un segundo plano; sin embargo, la redacción de textos con coherencia y sin fallas ortográficas continúa aportando beneficios significativos en todos los niveles.
En el ámbito profesional, el escribir de forma correcta funciona como una carta de presentación que evidencia las destrezas y el bagaje cultural de una persona. Además, contribuye a proyectar una imagen de seriedad y confianza. Por el contrario, presentar errores en la sintaxis o la ortografía puede generar una percepción desfavorable, lo que te haría parecer descuidado o poco preparado ante tus pares o superiores.
Aunado a esto, poseer la habilidad para elaborar un texto con buena redacción es un reflejo de la personalidad, ya que demuestra un compromiso por establecer canales de comunicación eficientes y respetuosos con los receptores.
No obstante, redactar correctamente no es una tarea sencilla, requiere de mucha práctica y de conocer las estructuras de la lengua. En este sentido, el hábito de la lectura representa un pilar fundamental para robustecer el léxico individual.
Bajo este panorama, la Real Academia Española (RAE) se posiciona como la entidad rectora en la normalización del idioma, emitiendo reglas que buscan consolidar la unidad lingüística en todo el mundo de habla hispana.
Asimismo, la Fundación del Español Urgente (Fundéu), una organización sin fines de lucro dedicada a promover el uso óptimo del español en las plataformas informativas, trabaja conjuntamente con la RAE. A través de su portal digital, la Fundéu ofrece asesoría constante para que el público pueda despejar dudas sobre la escritura de palabras específicas, el uso de locuciones o diversos consejos gramaticales.
Uso normativo del término
La denominación efecto Fujiwhara, que se utiliza para referirse a un fenómeno de la meteorología, debe redactarse con el sustantivo efecto en minúscula y no precisa de ningún tipo de resalte tipográfico especial.
Es frecuente observar en los medios de comunicación frases como: «¿Qué es el Efecto Fujiwhara en el Pacífico mexicano?», «¿Qué es el Efecto Fujiwhara y cómo puede afectar a los huracanes Imelda y Humberto?» o «El ‘efecto Fujiwhara’, cerca de España».
Se utiliza el nombre de efecto Fujiwhara en el campo meteorológico cuando dos ciclones, debido a su proximidad, interactúan entre sí, fenómeno que puede provocar variaciones en su tamaño o en su ruta. Esta denominación proviene del nombre del experto japonés Sakuhei Fujiwhara.
Esta expresión se considera una construcción de uso común que no requiere cursiva ni comillas, de la misma forma que ocurre con otros términos similares como efecto dominó, efecto colateral o efecto invernadero.
Del mismo modo, se reitera que la norma indica escribir efecto con minúscula inicial.
En consecuencia, para los ejemplos citados anteriormente, lo correcto habría sido escribir: «¿Qué es el efecto Fujiwhara en el Pacífico mexicano?», «¿Qué es el efecto Fujiwhara y cómo puede afectar a los huracanes Imelda y Humberto?» y «El efecto Fujiwhara, cerca de España».
¿Cuál es la función de la RAE?

Creada en Madrid en el año 1713 por propuesta de Juan Manuel Fernández Pacheco y Zúñiga, octavo marqués de Villena, la RAE es la entidad que busca preservar el buen uso y la unidad de una lengua que evoluciona y se extiende constantemente.
Sus estatutos más recientes, que fueron actualizados en 1993, dictaminan que la misión primordial de la Real Academia es “velar por que la lengua española, en su continua adaptación a las necesidades de los hablantes, no quiebre su esencial unidad”.
Dicha labor se materializa mediante la denominada política lingüística panhispánica, la cual se desarrolla en conjunto con las otras 22 corporaciones que integran la Asociación de Academias de la Lengua Española (ASALE), entidad fundada en México en 1951.
En la actualidad, la organización está conformada por 46 académicos, grupo que incluye al director y a los integrantes de la Junta de Gobierno, seleccionados para cumplir mandatos por periodos específicos.
Una de las observaciones críticas dirigidas a la RAE ha sido su resistencia a validar términos o giros lingüísticos que emergen entre los jóvenes, especialmente con el auge de las plataformas sociales. Un tema que ha generado debate reciente es la aceptación del lenguaje inclusivo.
No obstante, en 2020 la institución lanzó el Observatorio de Palabras, un catálogo digital que brinda datos sobre términos o significados que no aparecen en el Diccionario de la Lengua Española (DLE), pero que han suscitado dudas de uso, tales como neologismos, extranjerismos, tecnicismos, regionalismos, entre otros.
Es importante señalar que la información del Observatorio es de carácter provisional al no figurar en las obras académicas oficiales, por lo que puede sufrir modificaciones con el tiempo, y su presencia allí no garantiza que el término sea aceptado formalmente.
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