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¿Qué tan pura es el agua embotellada? Estudio revela hallazgos clave

Un reciente estudio desarrollado por el Departamento de Química y Bioquímica de la Universidad de Carolina del Sur ha determinado que las diversas marcas de agua embotellada analizadas contienen subproductos derivados de los procesos de desinfección. Si bien estos elementos están presentes, la investigación aclara que sus niveles son significativamente menores en comparación con los detectados en el agua de grifo que ha sido tratada mediante cloraminas.

De acuerdo con la información proporcionada por los investigadores del Departamento de Química y Bioquímica de la Universidad de Carolina del Sur, las concentraciones halladas en los productos embotellados se mantienen ampliamente por debajo de los umbrales de seguridad establecidos por los organismos de regulación competentes.

Este trabajo científico, que fue difundido en enero de 2026, realizó una comparativa entre diez marcas reconocidas de agua embotellada y muestras obtenidas del suministro de agua municipal. Durante el proceso, se evaluaron 64 subproductos de la desinfección, abarcando tanto sustancias reguladas como aquellas que no poseen regulación pero se consideran prioritarias, todas presentes en envases comerciales distribuidos en Estados Unidos.

Los compuestos detectados en el agua embotellada están muy por debajo de los límites legales fijados por la EPA y la FDA, según el análisis de 2026 (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los resultados de la indagación sostienen que

“todas las aguas embotelladas contenían subproductos de la desinfección (DBPs), pero en concentraciones mucho menores que las encontradas en el agua de grifo”.

En términos cuantitativos, el estudio identificó un promedio de tres compuestos por cada muestra de agua embotellada, una cifra distante de los 37 compuestos hallados en el agua de grifo municipal. Mientras que el agua del grifo alcanzó los 47,3 microgramos por litro, las aguas comerciales registraron un rango de entre 0,01 y 22,4 microgramos por litro, estableciendo un promedio de 2,6 microgramos por litro.

Análisis de los elementos detectados

La formación de estos subproductos ocurre habitualmente cuando el recurso hídrico se somete a tratamientos con cloro, cloramina u ozono, los cuales reaccionan ante la presencia de bromuro, yoduro o materia orgánica natural.

Aunque se han catalogado más de 700 compuestos de este tipo, solo una fracción cuenta con la supervisión de la Agencia de Protección Ambiental (EPA) y la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA). Dentro de la categoría de sustancias reguladas destacan los trihalometanos, los ácidos haloacéticos, el clorito y el bromato.

La investigación identificó por primera vez la presencia en agua embotellada del subproducto no regulado dibromoacetonitrilo, asociado a toxicidad y riesgo cancerígeno (Imagen Ilustrativa Infobae)

En las muestras de agua embotellada, los niveles más altos se concentraron en ácidos haloacéticos y trihalometanos, con mediciones que fluctuaron entre 0,02 y 12,4 microgramos por litro. Tanto las firmas de marcas blancas de supermercado como las marcas de renombre presentaron trihalometanos de forma constante. Por su parte, en las denominadas aguas de diseño únicamente se detectó tricloroetano en cantidades que pudieron ser medidas.

Un hito relevante de esta investigación fue el reporte, por primera vez, de subproductos no regulados en agua embotellada, tales como el dibromoacetonitrilo. Este elemento fue hallado en dos marcas de supermercado con concentraciones de 0,1 y 0,2 microgramos por litro.

Dicho compuesto ha sido vinculado con genotoxicidad, alta citotoxicidad y un posible potencial cancerígeno. Asimismo, se detectaron rastros mínimos, aunque por debajo del límite cuantificable, de tricloroacetaldehído, cloroacetonitrilo, dicloroacetamida y tricloro-nitrometano.

Cumplimiento normativo y variaciones entre productos

El estudio destaca la necesidad de analizar subproductos no regulados y perfeccionar metodologías para comprender mejor los riesgos a largo plazo del consumo de agua embotellada (Imagen Ilustrativa Infobae)

A pesar de los hallazgos, es fundamental destacar que todas las mediciones de sustancias reguladas en el agua embotellada se situaron muy lejos de los límites legales permitidos por la EPA y la FDA. El contraste sigue siendo el punto central: frente a los tres subproductos promedio en botellas, el agua de grifo mostró una variedad de treinta y siete compuestos diferentes.

El muestreo incluyó diversas tipologías como agua de manantial, de fuentes subterráneas y de origen municipal purificado. No obstante, solo en casos específicos el etiquetado brindaba detalles transparentes sobre el método de tratamiento. Al medir los halógenos orgánicos totales, se confirmó la presencia de cloro en el 100% de las muestras y de bromo en un sector de las mismas.

Un dato que llamó la atención de los expertos fue la inconsistencia entre distintos lotes de una misma marca. En siete de los sellos analizados, se registraron variaciones estadísticas importantes en la cantidad total de subproductos, afectando incluso a los trihalometanos regulados y a compuestos como la dicloroacetamida y el dibromoacetonitrilo.

El etiquetado y la información pública sobre los tratamientos del agua embotellada son limitados, complicando la identificación del origen y el proceso de purificación (Imagen Ilustrativa Infobae)

Debido a esto, los especialistas enfatizaron que

“la variabilidad en la cantidad y el tipo de DBPs detectados entre lotes de un mismo producto impide establecer generalizaciones sobre la seguridad relativa de una marca”.

De igual manera, advierten que estos datos provienen de una muestra limitada de la oferta global, por lo que los resultados no deben aplicarse de forma generalizada a todo el mercado mundial.

Consideraciones sobre salud y estudios futuros

En lo que respecta a las implicaciones para el bienestar humano, el grupo de científicos reiteró que la mayoría de los productos cumplen con creces la legislación vigente. Sin embargo, la aparición de elementos no regulados con mayor toxicidad plantea interrogantes sobre los efectos del consumo en el largo plazo.

La percepción de pureza que rodea al agua embotellada suele estar impulsada por la practicidad y el impacto del marketing. Como pasos siguientes, el Departamento de Química y Bioquímica de la Universidad de Carolina del Sur planea investigar cómo influye el almacenamiento y las variaciones de temperatura en la formación de estos subproductos, además de perfeccionar las técnicas de análisis para detectar sustancias de mayor complejidad.

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