La figura masculina más emblemática de la industria juguetera, Ken, se encuentra en las vísperas de un acontecimiento histórico. El reconocido compañero de Barbie celebrará su 65º aniversario el próximo 11 de marzo, consolidando una trayectoria que lo ha llevado de ser un complemento de juego a transformarse en un ícono fundamental de la cultura contemporánea.
En el marco de esta conmemoración, la empresa Mattel ha generado una gran sorpresa entre los entusiastas de la marca al revelar, por primera vez de forma oficial, la identidad completa del personaje, además de anunciar diversas estrategias para modernizar su narrativa histórica.
Un vínculo familiar tras el nombre de un ícono
Aunque el muñeco debutó en el mercado en marzo de 1961, su trasfondo personal había permanecido bajo reserva durante décadas. No fue sino hasta el año 2026 que la compañía hizo público que el nombre completo del personaje es Kenneth Sean Carson.

Esta revelación posee una profunda carga emocional vinculada a los fundadores de la firma. Los creadores de este universo, Ruth Handler y Elliot Handler, decidieron bautizar al muñeco en honor a su hijo, Kenneth Handler. Este gesto de inspiración familiar es similar al origen de Barbie, cuyo nombre real es Barbara Millicent Roberts, en homenaje a la hija de la pareja fundadora.
Del ideal americano a la diversidad contemporánea
En sus inicios, Ken fue presentado ante el público como el “compañero de Barbie”, luciendo un atuendo compuesto por un traje de baño y una toalla, imagen que buscaba proyectar los estándares estéticos de la época en Estados Unidos. Con el paso de los años, su fisionomía ha experimentado cambios significativos para representar de mejor manera a las nuevas generaciones, integrando hoy en día una amplia gama de tonos de piel, peinados y estilos de vestimenta.
A pesar de compartir el nombre, existían marcadas diferencias entre el juguete y el hombre que lo inspiró. Durante un diálogo con la prensa en 1989, Kenneth Handler describió la esencia del personaje de la siguiente manera:
“Ken es Malibu. Va a la playa y surfea. Representa todas esas cosas perfectas de Estados Unidos”
.

En contraste, el hijo de los Handler recordaba su propia juventud como una experiencia alejada de ese ideal atlético, mencionando que sus intereses se centraban en el piano y el cine extranjero. Al respecto, declaró:
“Yo era un nerd — un auténtico nerd. Todas las chicas pensaban que era un tonto”
. Estas palabras evidencian la brecha entre la perfección plástica del juguete y la realidad cotidiana de su homónimo real.
Crisis, reconciliación y un futuro renovado
La biografía ficticia de Barbie y Ken no ha estado exenta de conflictos. En el año 2004, tras más de cuatro décadas de relación ininterrumpida, se anunció una ruptura oficial que captó la atención mediática global. Durante ese periodo de separación, Barbie inició un vínculo con Blaine, un surfista de origen australiano.
Sin embargo, la pareja volvió a unirse sentimentalmente en el año 2011, coincidiendo con la promoción de la cinta cinematográfica “Toy Story 3”. Este reencuentro marcó el inicio de una nueva etapa de estabilidad para la franquicia.
Para este 65º aniversario, se ha puesto en marcha la iniciativa denominada “65 nuevas experiencias para Ken”. Como parte de esta campaña, se ha difundido una pieza audiovisual donde el personaje reflexiona sobre su identidad y se despide momentáneamente de su entorno habitual con la frase:
“No te lo tomes a mal. No será para siempre. Seguiremos en contacto. Manda un saludo”
. El objetivo principal es resaltar un proceso de autodescubrimiento para el muñeco.

La marca también ha profundizado en la construcción del árbol genealógico y la inclusión en su catálogo. En 2018, se ratificó el apellido Roberts para Barbie y se dio mayor protagonismo a sus tres hermanas: Skipper, Stacie y Chelsea. Además, la línea se ha diversificado con lanzamientos recientes, como la muñeca con autismo, reforzando el compromiso con la representación inclusiva.
En la actualidad, Ken ha trascendido su rol original para convertirse en una pieza central en los debates sobre identidad y cultura popular. A través de nuevas producciones fílmicas y lanzamientos temáticos, el personaje mantiene su relevancia, invitando a su audiencia a ser parte de los nuevos capítulos que definen a este símbolo multigeneracional de Mattel.
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