Las autoridades de la República Islámica de Irán llevaron a cabo este miércoles la ejecución de un ciudadano que fue arrestado en abril de 2025. El individuo había sido señalado por las instancias judiciales de realizar actividades de espionaje en favor del Mosad, el brazo de inteligencia de Israel.
El sujeto, identificado como Hamidreza Sabet Esmailpour, recibió una condena por suministrar datos sensibles a un contacto del servicio secreto israelí. La agencia de noticias Mizan, vinculada directamente al poder judicial iraní, reportó que el sentenciado fue ahorcado al amanecer.
Diversas entidades defensoras de los derechos humanos calculan que, tras el conflicto bélico de 12 días sostenido con Israel durante el mes de junio, al menos 12 personas han sido ejecutadas en la horca bajo cargos similares en territorio iraní.
Asimismo, estas agrupaciones internacionales han manifestado su profunda preocupación ante la eventual aplicación de la pena de muerte a los manifestantes arrestados durante la reciente oleada de movilizaciones sociales que ha sacudido a la nación.

Contexto de represión y cargos específicos
La ola de descontento social inició a finales de diciembre, detonada inicialmente por el incremento en el costo de vida. No obstante, las protestas evolucionaron rápidamente hacia un movimiento masivo contra la estructura teocrática de la República Islámica. Según el reporte de diversas organizaciones no gubernamentales, la respuesta estatal ha sido una represión que ha dejado un saldo de miles de víctimas fatales.
Respecto a las acusaciones puntuales contra el ejecutado, la agencia Mizan detalló que Esmailpour fue hallado culpable de entregar inteligencia al Mosad, además de gestionar la adquisición de equipamiento destinado a facilitar
“operaciones de sabotaje”
en instalaciones de misiles de Irán y de participar en el traslado de vehículos cargados con explosivos.
A raíz del reciente enfrentamiento militar, el régimen de Irán ha puesto en marcha una política de juicios expeditivos dirigidos a quienes sean sospechosos de colaborar con el Estado hebreo, nación considerada como su principal adversario geopolítico en la región.
Finalmente, informes globales sobre derechos humanos sostienen que Irán se posiciona como el segundo país con la mayor cantidad de ejecuciones a nivel mundial, situándose únicamente por detrás de China. De acuerdo con datos de la organización Iran Human Rights, el año pasado la nación ejecutó a al menos 1.500 personas.
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