Una reciente secuencia de incursiones militares rusas en las inmediaciones de la capital ucraniana ha dejado un saldo de al menos dos personas fallecidas y seis heridas, de acuerdo con los reportes oficiales de las autoridades militares de la zona.
En la localidad de Bilogorodska, se confirmó el deceso de dos ciudadanos. Mykola Kalashnyk, titular de la administración militar en la región de Kiev, detalló la situación:
“En la comunidad de Bilogorodska, dos de nuestros compatriotas, un hombre y una mujer, murieron como resultado del ataque”
.
Hasta el momento, las autoridades han indicado que otras cuatro personas han tenido que recibir asistencia médica especializada como consecuencia directa de estas agresiones.
Por otra parte, en la región de Zaporizhzhia, los bombardeos ejecutados por las fuerzas de ocupación rusas causaron el incendio de una vivienda particular. Ivan Fedorov, jefe de la administración regional, reportó el incidente señalando que
“una casa está ardiendo como resultado de un ataque enemigo en Zaporizhia”
. Fedorov instó a la ciudadanía a resguardarse en sitios seguros, tras advertir previamente sobre movimientos de la aviación táctica y la amenaza de ataques aéreos con bombas guiadas. Posteriormente, el funcionario confirmó que Zaporizhzhia fue blanco de ataques en dos ocasiones distintas.

En la ciudad de Krivói Rog, el responsable del Consejo de Defensa, Oleksandr Vilkul, informó sobre un impacto de misiles balísticos contra una infraestructura local. Este hecho dejó dos heridos: una mujer de 51 años y un hombre de 60 años.
“Los médicos les están brindando toda la asistencia necesaria”
, puntualizó Vilkul respecto al estado de las víctimas.
Asimismo, el director de la administración regional de Odessa, Oleg Kiper, denunció una nueva arremetida con drones de combate contra la población civil. Paralelamente, en la zona de Kiev, un dron impactó en el predio de un monasterio ortodoxo, lo que derivó en un incendio estructural.
Estos eventos se producen tras una violenta jornada el lunes por la noche, que acumuló al menos 12 muertes en distintos puntos del país, incluyendo a cinco pasajeros de un tren que fue alcanzado por proyectiles. Durante ese día, las fuerzas lideradas por Vladimir Putin concretaron 826 ataques dirigidos a 30 localidades en Zaporizhzhia, resultando herida una mujer.
La infraestructura energética de Ucrania, severamente castigada tras casi cuatro años de hostilidades, ha sufrido perjuicios que la compañía privada DTEK ha catalogado como “enormes”. La afectación también alcanza al sector público; la empresa estatal Naftogaz comunicó que una de sus instalaciones en la zona occidental fue bombardeada por quinta vez en lo que va del mes.

Analistas del sector sugieren que esta táctica sistemática contra el suministro de gas y electricidad demuestra la intención de Rusia de emplear el “arma climática”. El objetivo sería presionar a los civiles y generar una crisis humanitaria que fuerce a Kiev a aceptar términos de rendición.
El mandatario Volodimir Zelensky afirmó que estas ofensivas socavan los canales diplomáticos para la paz y solicitó a los aliados internacionales incrementar las sanciones y la presión sobre Moscú para detener la invasión iniciada en 2022. Estos ataques, que han dejado a miles sin luz bajo temperaturas extremas, ocurren poco después de las negociaciones trilaterales entre delegados rusos y ucranianos en Emiratos Árabes Unidos, con la mediación de Estados Unidos.
La guerra de Ucrania alcanza cifras críticas de bajas militares
Desde el inicio de la invasión en febrero de 2022, el conflicto ha generado cerca de dos millones de bajas militares sumando ambos bandos, según un reporte del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS) de Washington. El informe contempla fallecidos, heridos y desaparecidos, marcando el mayor costo humano en un enfrentamiento entre potencias en los últimos 80 años.

Las tropas rusas concentran el mayor volumen de pérdidas. El CSIS estima que Rusia ha sufrido cerca de 1,2 millones de bajas, de las cuales 325.000 serían muertes en combate. El análisis subraya que ninguna potencia global ha registrado tales pérdidas desde la Segunda Guerra Mundial, superando incluso los saldos de la Unión Soviética en conflictos posteriores a 1945.
Finalmente, el estudio revela que el progreso ruso en el terreno ha sido extremadamente lento durante 2024 y 2025, con avances que promedian entre 15 y 70 metros por día, una cifra mínima comparada con otras campañas militares modernas.
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