Durante un encuentro oficial, el jefe de Estado, Gustavo Petro, manifestó su desacuerdo con las recientes afirmaciones de Juan Manuel Galán, precandidato a la presidencia, quien negó la existencia de un genocidio en territorio palestino. La controversia surgió tras la participación de Galán en un debate televisado por la cadena RCN, lo que motivó al presidente a dirigirse directamente al alcalde de la capital para expresar su rechazo a dicha postura.
El escenario de estas declaraciones fue el Complejo Hospitalario San Juan de Dios, ubicado en Bogotá. En este sitio, mientras mantenía una reunión con el alcalde Carlos Fernando Galán, el presidente aprovechó para reflexionar sobre la visión de su hermano y enfatizó la necesidad de reconocer los eventos que ocurren en la zona de conflicto en Gaza.
En su intervención, el máximo representante del Ejecutivo analizó la coyuntura internacional y el rol que desempeñan los organismos globales ante la crisis en Palestina. Fue en este punto donde instó al mandatario local a mediar en la comunicación con su familiar para discutir su posición política frente a este tema de relevancia humanitaria.
Al profundizar en su análisis, Petro describió lo que considera una falta de acción por parte de las potencias y organismos para detener la violencia. Según sus palabras:
“hoy lo que estamos viendo, ante la disolución e incapacidad de Naciones Unidas, es no frenar el genocidio en Gaza”
.
Inmediatamente después, el presidente formuló una petición específica a Carlos Fernando Galán con el objetivo de que este hiciera eco de sus palabras ante el precandidato presidencial. El mensaje fue contundente:
“Hermano alcalde, por favor, dígale a su hermano: un Galán no puede estar de acuerdo con un genocidio y no reconocerlo”
.
El discurso también incluyó una carga histórica significativa, evocando la memoria de Luis Carlos Galán Sarmiento, padre de ambos políticos. El presidente sostuvo que, aunque las responsabilidades penales no se heredan, sí existe un peso ligado al apellido que debe preservarse con integridad frente a los crímenes de lesa humanidad, señalando que “no se puede borrar ese nombre”.
Finalmente, Gustavo Petro trazó un paralelismo entre el conflicto en el Medio Oriente y la historia de violencia en Colombia. El mandatario recordó la persistencia de un fenómeno genocida interno que ha dejado una huella profunda desde mediados del siglo pasado. Al respecto, afirmó:
“en Colombia hubo un genocidio y aún persiste, con setecientos mil muertos desde la muerte de Gaitán”
.

El debate que originó la controversia
Es pertinente señalar que esta discusión tiene su origen en la Gran Consulta por Colombia, específicamente en el encuentro titulado “El debate de la gente”, realizado el pasado domingo 25 de enero. En dicho espacio, nueve aspirantes presidenciales discutieron temas de interés nacional y política exterior.
Durante la etapa final del programa, caracterizada por una dinámica de respuestas rápidas y directas, se consultó a los participantes sobre si las operaciones de Israel en la Franja de Gaza debían catalogarse como un genocidio. Los resultados de esta consulta mostraron una marcada división entre los líderes políticos:
- Negaron la existencia de un genocidio: Vicky Dávila, David Luna, Paloma Valencia, Enrique Peñalosa, Juan Manuel Galán, Juan Carlos Pinzón y Mauricio Cárdenas.
- Afirmaron que sí constituye un genocidio: Juan Daniel Oviedo y Aníbal Gaviria.
El formato del debate no permitió que los candidatos desarrollaran argumentos extensos sobre su interpretación del conflicto árabe-israelí, lo que dejó las posturas reducidas a una respuesta breve ante la audiencia nacional, de acuerdo con las reglas establecidas para la ronda final.

Estas opiniones expresadas por la mayoría de los aspirantes contrastan de manera directa con los informes de diversas entidades internacionales. Por ejemplo, se distancian de las investigaciones de la Comisión Internacional Independiente de Investigación de la Organización de las Naciones Unidas para los Territorios Palestinos Ocupados.
Del mismo modo, organizaciones de derechos humanos de renombre global, como Amnistía Internacional, han respaldado la tesis de que se han cometido actos constitutivos de genocidio. Estas entidades han hecho llamados urgentes para que se respete el derecho internacional y se apliquen las sanciones correspondientes a los responsables de las prácticas militares en la Franja de Gaza, evidenciando la brecha de criterios entre los candidatos presidenciales y los expertos internacionales.
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