La cohesión interna del Partido Republicano enfrenta una prueba crítica tras el aumento de las voces disidentes frente a las políticas migratorias impulsadas por la administración de Donald Trump. Decenas de legisladores, senadores y representantes han manifestado públicamente su rechazo a las recientes acciones de la Casa Blanca, detonadas principalmente por la crisis en el estado de Minnesota, donde manifestantes han perdido la vida en intervenciones de agentes federales.
El gobernador de Oklahoma, Kevin Stitt, valoró el envío del «zar de las fronteras», Tom Homan, para intervenir en la situación de Minnesota, un movimiento que desplaza en la cadena de mando al jefe de la Patrulla Fronteriza, Greg Bovino. No obstante, Stitt urgió al Ejecutivo a clarificar su hoja de ruta ante el deterioro de la imagen del Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE).
«(Trump) está recibiendo malos consejos ahora mismo. ¿Cuál es el objetivo final? No creo que sea deportar a todos los ciudadanos no estadounidenses», señaló Stitt en CNN.
El gobernador subrayó que, aunque la población demanda soluciones en materia migratoria, existe un rechazo creciente a los métodos observados en Minneapolis. En una postura similar, Greg Abbott, gobernador de Texas y aliado tradicional del presidente, sugirió que es necesario que la Casa Blanca realice un replanteamiento estratégico para recuperar la confianza social en las instituciones de control migratorio.
Impacto político y retirada de candidatos
La tensión en el terreno ha tenido consecuencias políticas directas. El abogado conservador Chris Madel decidió retirar su candidatura a la gobernación de Minnesota. Madel denunció que la operación Metro Surge, diseñada para capturar y deportar inmigrantes indocumentados, ha sobrepasado los límites de la seguridad pública.
«Los ciudadanos estadounidenses, en particular los de color, viven con miedo. Llevan documentos para demostrar su ciudadanía. Eso está mal», sentenció Madel a través de un vídeo.
La indignación se ha visto alimentada por casos específicos de letalidad policial. El enfermero Alex Pretti, de 37 años, murió recientemente tras una intervención de un agente de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP). Este hecho se suma al fallecimiento de Renee Good hace menos de tres semanas, quien murió por disparos de un efectivo del ICE. Ambos sucesos han catalizado protestas masivas en Minnesota y otros puntos del territorio estadounidense.
Exigencia de rendición de cuentas en el Congreso
Desde el Capitolio, el presidente de la Comisión de Seguridad Nacional del Senado, Rand Paul, ha tomado cartas en el asunto solicitando la comparecencia obligatoria de los directivos de las principales agencias implicadas:
- Todd Lyons (ICE)
- Rodney Scott (Patrulla Fronteriza)
- Joseph Edlow (USCIS)
Esta medida cuenta con el respaldo del senador por Utah, John Curtis, quien criticó la gestión de la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem. Curtis acusó a la funcionaria de «socavar la confianza pública» al emitir juicios precipitados sobre los incidentes antes de concluir las investigaciones.
Paralelamente, Andrew Gabarino, desde la Comisión de Seguridad Nacional de la Cámara de Representantes, ha impulsado una iniciativa para que los tres altos cargos de la administración migratoria testifiquen. A estas peticiones de transparencia se han sumado figuras como el senador Todd Young y el expresidente de la comisión, Michael McCaul, quienes demandan investigaciones profundas sobre los tiroteos.
Posturas de la facción moderada
El ala moderada del partido también ha expresado su preocupación. La senadora Lisa Murkowski fue tajante al señalar que poseer un arma legalmente no es justificativo para que las fuerzas federales actúen con letalidad contra civiles, especialmente si las víctimas ya han sido neutralizadas. Por su parte, el senador Bill Cassidy calificó los eventos en Minneapolis como «increíblemente inquietantes», advirtiendo que la credibilidad institucional está seriamente comprometida.
Desde una perspectiva diferente, James Comer sugirió en Fox News que el presidente debería considerar el retiro de las fuerzas del ICE de la zona si las autoridades locales, como el alcalde Jacob Frey y el gobernador Tim Walz, no garantizan la seguridad de los agentes.
Finalmente, el senador David McCormick lamentó la falta de coordinación política en Minnesota, aunque coincidió con sus colegas en la necesidad imperativa de investigar las muertes ocurridas durante los operativos.
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