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Estudio revela creencias conspirativas y nivel científico en España

En España, un 5% de los ciudadanos sostiene la creencia de que el planeta es plano. Además, un 28% afirma que seres de otros mundos han visitado la Tierra, mientras que un 22% cuestiona el alunizaje del ser humano. Otros datos revelan que el 15% niega la existencia del cambio climático y un 6% vincula erróneamente las vacunas con el autismo.

Estos hallazgos forman parte del reciente informe titulado Cultura Científica en España, presentado este martes por la Fundación BBVA. La investigación se fundamentó en dos sondeos realizados a una muestra de 2.014 y 2.042 ciudadanos españoles mayores de 18 años.

Las conclusiones del estudio indican que el respaldo a teorías conspirativas o anticientíficas no es uniforme, pues depende de diversos factores sociodemográficos e ideológicos. El informe subraya que estas posturas

«sin base científica o contrarias al conocimiento científico varían en función del conocimiento, pero también de la ideología»

.

De acuerdo con el análisis, la aceptación de estas ideas tiende a incrementarse conforme aumenta la edad, pero disminuye notablemente cuando los sujetos poseen un mayor nivel educativo o una mejor puntuación en las pruebas de conocimiento científico aplicadas durante el estudio.

Asimismo, estas percepciones suelen ser más frecuentes en segmentos sociales que se posicionan ideológicamente hacia la derecha, aunque esta tendencia varía según el tema. El patrón es especialmente visible en asuntos con presencia en la esfera política o de amplia difusión en redes sociales, destacando el negacionismo del cambio climático.

A pesar de estas creencias, la ciencia en el país

«despierta un alto interés social»

. Más de la mitad de los participantes, exactamente un 53%, otorgó una calificación de 8 o más (en una escala de 0 a 10) a su grado de interés, mientras que solo un 9% lo valoró por debajo del 5.

El principal motivo por el cual la ciencia resulta interesante es el

«placer de aprender cosas nuevas»

(58%), seguido en menor medida por su

«utilidad práctica»

(32%). Por el contrario, para quienes muestran un interés escaso, el obstáculo principal es la

«dificultad para entender los temas científicos»

(49%).

En cuanto a la comunicación cotidiana, un 6% conversa con mucha frecuencia sobre ciencia y un 27% lo hace con bastante frecuencia. En contraste, un 46% habla poco de estos temas y un 22% admite que no lo hace casi nunca.

El estudio categoriza a la población según su cercanía a la ciencia utilizando tres indicadores (interés, nivel de información y seguimiento en canales informativos). Los resultados muestran que un 27% mantiene un nivel alto de cercanía, un 37% se ubica en un nivel medio-alto, y un 36% se encuentra distanciado, incluyendo un 14% que no cumple ningún criterio de cercanía.

Este acercamiento a la ciencia es mayor entre personas con estudios superiores, ciudadanos de hasta 54 años de edad y personas que se encuentran activas laboralmente o estudiando. No se registraron diferencias significativas entre mujeres y hombres respecto a este nivel de cercanía.

Conocimientos y percepciones sobre el entorno

El conocimiento técnico muestra vacíos importantes en la población. Solo un 34% de los encuestados identificó correctamente como falso que

«los antibióticos destruyen los virus»

. De igual forma, apenas una cuarta parte de la muestra sabe que es falso que

«el cambio climático se produce por el agujero en la capa de ozono»

.

Adicionalmente, solo el 46% de la población tiene claro que es falso afirmar que

«el cambio climático se debe principalmente a ciclos naturales de la Tierra y no a las actividades humanas»

.

En el ámbito de las ciencias sociales, un 39% acertó al validar que

«cuando aumenta la oferta de un bien o servicio los precios del mismo tienden a bajar»

. Por su parte, un 36% reconoció como falso que

«movilidad social significa principalmente que las personas cambian de ciudad o casa»

, en lugar de referirse al estatus social.

La rigurosidad científica es valorada por la mayoría: el 93% considera que la comprobación experimental y la obtención de los mismos resultados por diferentes investigadores tienen mucha o bastante importancia. Un 72% da peso a las publicaciones en revistas científicas, frente al 33% que otorga esa importancia a noticias aparecidas en la televisión o periódicos.

La percepción de que la ciencia es revisable también es desigual: un 64% de quienes tienen conocimientos muy altos rechaza que una teoría aceptada hoy sea verdadera para siempre, frente a solo un 25% de quienes poseen conocimientos bajos.

Líderes y referentes de la historia científica

El estudio evalúa la cultura científica mediante la familiaridad con figuras históricas. Al consultar sobre el científico más relevante

«de cualquier país y tiempo»

, la física domina las menciones con Albert Einstein a la cabeza, seguido por Marie Curie e Isaac Newton.

Dentro del ‘top 10’ de nombres más citados aparecen los españoles Santiago Ramón y Cajal y Severo Ochoa. No obstante, una cuarta parte de la población fue incapaz de mencionar al menos una figura central de la ciencia, y referentes de la genética como Crick y Watson no obtuvieron menciones significativas.

Sobre la relevancia geopolítica, Estados Unidos ocupa el primer puesto como nación predominante

«a lo largo de la historia»

, seguido por Alemania y China. Al evaluar el liderazgo

«en el presente»

, Estados Unidos se mantiene en la cima, pero China asciende al segundo lugar y Alemania desciende a la tercera posición.

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