La percepción económica en la principal potencia del mundo atraviesa un momento crítico. Durante el mes de enero, la confianza del consumidor en Estados Unidos cayó a su nivel más bajo desde 2014, de acuerdo con los informes técnicos presentados este martes por el Conference Board. El indicador principal sufrió un retroceso de 9,7 puntos en comparación con el mes de diciembre, ubicándose en apenas 84,5 unidades.
Esta cifra no solo representa un mínimo histórico en más de una década, sino que resulta alarmante para los analistas al situarse incluso por debajo de los niveles alcanzados durante la crisis sanitaria del COVID-19. Según el organismo, el deterioro fue generalizado en todas las dimensiones que componen el índice, evidenciando una notable cautela de los hogares para tomar decisiones importantes de gasto en el corto plazo.
Preocupaciones por una posible recesión
Uno de los datos más reveladores es la medición de las expectativas a corto plazo sobre los ingresos, el mercado de trabajo y las condiciones de los negocios. Este apartado descendió a los 65,1 puntos, marcando el duodécimo mes consecutivo en que este valor se mantiene por debajo de la barrera de los 80. Históricamente, este umbral es el que los economistas utilizan para anticipar riesgos de una recesión inminente. Por su parte, la evaluación sobre la situación económica actual también sufrió una merma, situándose en 113,7 puntos.
“La confianza colapsó en enero, ya que las preocupaciones de los consumidores tanto sobre el presente como sobre el futuro se profundizaron”, afirmó Dana Peterson, economista jefe del Conference Board.
La especialista subrayó que los ciudadanos mencionaron con frecuencia el costo de la vida, específicamente en rubros como combustibles y alimentos. Además, se detectó un incremento en la inquietud por factores externos y políticos, incluyendo los aranceles, el comercio internacional, el mercado laboral, los seguros médicos y los conflictos armados alrededor del mundo.
Impacto en el empleo y los ingresos reales
Para diversos analistas, el estancamiento de los ingresos reales y el efecto acumulado de la inflación son los motores de esta percepción negativa. Oliver Allen, economista de Pantheon Macroeconomics, advirtió que la caída en las expectativas no debe tomarse a la ligera, especialmente ante la persistencia de bajos niveles de ahorro entre la población.
En cuanto al mercado de trabajo, la visión de los ciudadanos se ha debilitado considerablemente. Un 23,9% de los encuestados consideró que los empleos eran “abundantes”, una caída frente al 27,5% que opinaba lo mismo en diciembre. Por el contrario, quienes perciben que los puestos son “difíciles de conseguir” aumentaron al 20,8%, frente al 19,1% del mes anterior. Esta brecha laboral se ha reducido a su peor registro en años.

Cifras de contratación y comportamiento del gasto
El mercado laboral estadounidense se mantiene en una fase de “poca contratación y pocos despidos”, con una tasa de desempleo fijada en el 4,4%. Durante el mes de diciembre, se sumaron apenas 50.000 empleos, una cifra casi idéntica a los 56.000 de noviembre. El balance anual de 2025 muestra la creación de 584.000 puestos de trabajo, una cantidad significativamente inferior a los más de dos millones que se generaron durante el año 2024.
A pesar de que la economía de los Estados Unidos mostró un crecimiento acelerado en el tercer trimestre de 2025 impulsado por el consumo, la tendencia actual indica una mayor selectividad en las compras. Los consumidores han manifestado que no tienen planes de adquirir bienes de alto valor en los próximos seis meses, aunque mantienen interés futuro en artículos específicos como:
- Autos usados
- Muebles
- Televisores
- Teléfonos inteligentes
Finalmente, el reporte destaca que la caída de la confianza es transversal, afectando a diversos niveles de ingresos y edades, con un impacto más severo en el grupo de 35 a 54 años y en hogares con ingresos superiores a los USD 50.000 anuales. Curiosamente, una medición alternativa realizada por la Universidad de Michigan mostró un leve repunte en el optimismo financiero, lo que contrasta con la tendencia a la baja reportada por el Conference Board.
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