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¿Cómo surge la conciencia? Nueva teoría de la Universidad de Boston

Científicos de la Facultad de Medicina de la Universidad de Boston han desarrollado una hipótesis innovadora que sugiere que la conciencia humana no opera como una función aislada. Por el contrario, la propuesta indica que se trata de una compleja integración entre los recuerdos, la percepción sensorial del entorno y los procesos de simulación interna. Según este planteamiento, el cerebro humano elabora la vivencia del presente apoyándose en los mismos mecanismos biológicos que utiliza para evocar el pasado y proyectar escenarios futuros.

Esta investigación, que ha sido difundida a través del Journal of Cognitive Neuroscience, busca transformar los conceptos tradicionales de la neurología que separaban rígidamente la percepción de la memoria y la imaginación. El estudio propone que todos estos elementos son componentes de un sistema dinámico unificado, el cual le otorga al cerebro la capacidad de decodificar la realidad de forma ininterrumpida.

El liderazgo del proyecto estuvo a cargo del Dr. Andrew Budson, quien se desempeña como profesor de neurología en la Universidad de Boston. En la investigación también participaron Hinze Hogendoorn, perteneciente a la Universidad de Tecnología de Queensland, y Donna Rose Addis, de la Universidad de Toronto. Los expertos combinaron hallazgos de las ciencias cognitivas, la psicología y la neurociencia para estructurar esta visión integrada sobre el origen de la conciencia.

El nuevo modelo sugiere que el cerebro utiliza los mismos mecanismos para recordar, percibir el presente e imaginar el futuro (Imagen Ilustrativa Infobae)

El papel de la simulación y las conexiones neuronales

La tesis central de los autores sostiene que el cerebro no es un receptor pasivo de información externa. En su lugar, construye activamente la experiencia consciente mediante el uso de datos almacenados y predicciones constantes. Este mecanismo de “simulación” es fundamental para que los individuos puedan anticipar eventos, procesar estímulos que resultan confusos y reaccionar con agilidad ante diversas situaciones.

“Los mismos mecanismos que utilizamos para recordar conscientemente el pasado también participan cuando experimentamos el presente o imaginamos el futuro”

Desde la perspectiva de Budson, la conciencia funcionaría como una simulación perpetua que entrelaza la información histórica del individuo con los datos recolectados en el instante actual. Este modelo se sustenta en la interacción de redes neuronales específicas:

  • Red por defecto: Relacionada con la memoria y la introspección.
  • Red frontoparietal de control: Encargada de los procesos de toma de decisiones.
  • Red de saliencia: Vital para determinar qué estímulos del entorno requieren mayor atención.

Estas estructuras cerebrales no trabajan de forma aislada, sino que operan de manera coordinada para ofrecer una representación coherente de todo lo que experimentamos.

El equipo utiliza técnicas de resonancia magnética funcional para analizar cómo se activan las redes neuronales durante experiencias conscientes (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los académicos sugieren que no existe una división clara entre el acto de percibir y el de recordar, especialmente cuando se analizan lapsos de tiempo extremadamente breves. Al respecto, Hogendoorn menciona que

“no hay un límite fijo entre la percepción consciente y la memoria cuando hablamos de milisegundos o segundos”.

Para facilitar la comprensión de esta teoría, se puede analizar el ejemplo de una persona que transita por un camino habitual. En este escenario, el cerebro no procesa cada detalle desde cero, sino que emplea experiencias previas para prever lo que sucederá: calcula el ritmo de los vehículos, anticipa los cambios de señalización y ajusta el caminar de forma automática. De este modo, la realidad percibida es una amalgama de recuerdos y proyecciones que genera una experiencia fluida.

Un fenómeno similar ocurre ante estímulos sensoriales potentes, como un aroma que evoca la niñez. En ese momento, el cerebro activa simultáneamente expectativas, memorias y sensaciones. Para el equipo de investigación, esta capacidad de integrar lo que se siente con lo que ya se sabe es la prueba fehaciente de cómo se manifiesta la conciencia.

La conciencia entendida como construcción dinámica

El profesor Budson advierte que muchas acciones que percibimos como decisiones conscientes podrían estar influenciadas por procesos automáticos activados apenas milisegundos antes. De esta forma, el cerebro humano preserva una representación flexible de la realidad que se recalibra ante cualquier dato novedoso o vivencia anterior.

Por su parte, Donna Rose Addis, experta en neuroimagen, refuerza esta idea señalando que

“la memoria, la imaginación y la vivencia del presente son, en gran medida, simulaciones generadas por el cerebro”.

Este concepto pone en duda la distinción convencional entre el acto de recordar y el de percibir la realidad inmediata.

El modelo plantea que la conciencia depende de la capacidad del cerebro para combinar información almacenada y anticipar escenarios futuros (Imagen Ilustrativa Infobae)

Desde la perspectiva de la Universidad de Boston, la conciencia surge de la habilidad del cerebro para reciclar información del pasado y aplicarla sobre el presente para prever el futuro. Así, el mismo tejido neuronal que nos permite viajar mentalmente al pasado es el que sostiene nuestra experiencia en el aquí y el ahora.

Unificación de teorías y desafíos futuros

Esta nueva visión no pretende invalidar conceptos previos como el del “espacio neuronal global” o el “procesamiento predictivo”. Al contrario, los investigadores argumentan que estas teorías describen diversas facetas de un mismo proceso integral.

“Esta síntesis indica que varias de las grandes teorías actuales no son contradictorias, sino complementarias”

De acuerdo con Budson, cada modelo científico aporta una pieza distinta para entender cómo el sistema nervioso central jerarquiza estímulos y construye la subjetividad individual.

Los investigadores reconocen desafíos pendientes, como determinar los límites de la simulación y los correlatos neuronales exactos de la conciencia humana (Imagen Ilustrativa Infobae)

A pesar de los avances, el equipo reconoce que persisten interrogantes por resolver, tales como la delimitación exacta de los procesos de simulación, los correlatos neuronales específicos de la conciencia y cómo estos cambian por factores como el aprendizaje, el envejecimiento o la presencia de patologías neurológicas.

Visualizar la conciencia como un sistema dinámico basado en la memoria y la simulación tiene grandes repercusiones científicas. Este modelo ayuda a comprender por qué nuestras expectativas y emociones moldean nuestra percepción y por qué, en ocasiones, el cerebro rellena vacíos de información que no están físicamente presentes. Actualmente, los expertos utilizan resonancia magnética funcional para seguir estudiando el comportamiento de estas redes en diferentes contextos y tareas cognitivas.

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