“Fue lo más aterrador que me ocurrió durante una película”. Con estas contundentes palabras, la aclamada Jodie Foster describió la pesada carga emocional que ha llevado desde su infancia, tras ser atacada por un león en pleno set de grabación. Este suceso, que traspasó los límites de una simple anécdota de rodaje, dejó en la actriz cicatrices físicas y psicológicas profundas. Según relató la intérprete, el animal “me levantó, me sacudió y después me soltó”, una experiencia traumática que la obligó a demostrar una resiliencia inusual para su edad, pues tras pasar por el hospital, “volví y trabajé de nuevo con el león”.
Ese mismo coraje es el que proyecta actualmente en su primer papel protagónico realizado íntegramente en lengua francesa. Pese a contar con una trayectoria de élite que incluye dos premios Óscar y tres galardones BAFTA, Foster decidió asumir el reto de encabezar la cinta Vida privada. En una reciente conversación con W Magazine, la actriz explicó cómo el hecho de enfrentarse a un guion extenso en otro idioma alteró su sentido de identidad, su registro vocal y su percepción sobre el reconocimiento público.
“Hice algunas películas en francés a lo largo de mi vida, pero nunca había protagonizado una con tanto diálogo”, admitió Jodie Foster al citado medio. Su vínculo con este idioma no es nuevo, ya que comenzó a estudiarlo cuando apenas tenía nueve años de edad, lo que le ha permitido una fluidez notable, aunque con matices particulares en su entonación.
Al respecto, la artista señaló una curiosidad sobre su dicción: “Mi voz en francés es muy aguda porque la aprendí de mujeres que hablaban con voces altas”. Esta variación tonal, unida a la personalidad introspectiva que demanda su nuevo personaje, le permitió explorar facetas interpretativas inéditas. Según sus propias palabras: “Mi personaje tiene una forma de ser mucho más femenina”.
La transformación de la identidad y el lenguaje
Ante el inminente desafío de actuar en una lengua extranjera, Foster no ocultó sus inseguridades iniciales. “Sobre todo, tenía miedo. ¿Y si decía algo mal?”, confesó a la revista. Para interpretar a una psiquiatra estadounidense establecida en París, la actriz requirió de una preparación técnica exhaustiva que terminó por reinventarla: “El hecho de hablar francés me convirtió en un personaje completamente nuevo”.
Esta transición lingüística supuso un cambio consciente en su perfil artístico. Jodie Foster recordó que, durante sus inicios en el cine anglosajón, solían apodarla “Froggy” debido a su característico tono de voz grave en inglés. Para el cine francés, tuvo que adaptar este rasgo distintivo: “Siempre fui conocida por mi voz característica. Esta vez, adapté mi registro para el personaje y para la cultura”, puntualizó.
La fama y las heridas del pasado

Al analizar el impacto de la fama, Foster reflexionó sobre cómo la exposición constante ante los medios moldea la autoimagen. Vinculando la trama de Vida privada con el concepto de los fantasmas, la actriz mencionó que en el filme “la aparición o ‘el fantasma’ es su obsesión, que tiene que ver con su propia culpa y responsabilidad”. Sobre lo sobrenatural, añadió: “Creo que hay muchas cosas que no sabemos, otras energías en nuestras vidas. ¿Creo en los fantasmas? Sí, ¿por qué no?”.
Su vida bajo el foco público desde muy pequeña la puso en situaciones de riesgo extremo que aún recuerda con nitidez. Sobre el incidente con el felino, detalló: “Sí, fui atacada por un león. Tenía unos ocho o nueve años, y el león me levantó, me sacudió, me movió horizontalmente y después me soltó”.
“Eso fue lo más aterrador que me ocurrió durante una película. Terminé con dos heridas simétricas en un costado y otras dos en la cadera opuesta”.
A pesar de la gravedad de las lesiones, Foster regresó al set para concluir sus escenas con el mismo animal, un hecho que define su profesionalismo inquebrantable desde la niñez.
Costumbres, fútbol americano y el refugio doméstico

Para contrarrestar la presión de su carrera, la protagonista de El silencio de los inocentes se apoya en hábitos cotidianos y ciertas supersticiones. Se declaró una ferviente seguidora de los Green Bay Packers: “Visto los colores de mi equipo cuando veo un partido de fútbol americano. Tengo camisetas, cintas para la cabeza y hasta colecciono cascos en miniatura”. Estos objetos los distribuye entre sus residencias en Los Ángeles y Nueva York.
Asimismo, manifestó su fascinación por las festividades de Halloween. “Con los años aprendí que no tengo que elegir un solo personaje; puedo ser cinco a la vez”, afirmó Foster, quien disfruta combinando elementos como peinados color rosa, estilos de vampiro o bruja para sus disfraces.
El cine como espacio para la vulnerabilidad
En cuanto a sus géneros cinematográficos preferidos, Jodie Foster hizo una distinción importante sobre el terror. “Nunca protagonicé una película de terror propiamente dicha”, aclaró, definiendo a sus trabajos previos más como thrillers o dramas psicológicos. Sin embargo, se declaró fanática del horror con trasfondo social: “Hereditary es mi película de miedo favorita”.

La actriz describió su existencia como un balance entre la normalidad y la obsesión creativa. “Me gusta mi ciclo creativo: disfruto de mi vida normal —sacar la basura, cosas así— hasta que la inquietud me empuja a hacer una película”. Ese impulso la lleva a horarios extremos, despertando a las tres de la mañana para cumplir con los llamados de rodaje a las cuatro.
Finalmente, Foster confesó que, aunque se mantiene reservada ante el ojo público, encuentra en la oscuridad de las salas de cine el lugar ideal para liberar sus emociones. Para ella, el cine es el refugio donde su identidad, transformación y equilibrio se entrelazan, permitiéndole mostrar una vulnerabilidad que reserva exclusivamente para su vida privada y el arte.
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