En un movimiento sin precedentes dentro de los mercados financieros internacionales, el precio del oro ha superado la histórica marca de los 5.000 dólares por onza. Este incremento se fundamenta en la búsqueda activa de los inversores por activos de refugio seguro ante un panorama de creciente incertidumbre geopolítica y riesgos sistémicos a nivel mundial.
Durante la jornada del lunes, el valor del metal precioso al contado (spot) se posicionó en los 5.102 dólares, consolidando una tendencia alcista tras haber registrado un crecimiento del 8 por ciento durante la semana previa. No obstante, el oro no fue el único en destacar; la plata también alcanzó niveles récord al superar los 100 dólares, situándose específicamente en 109,83 dólares la onza.
Contexto económico y tensiones internacionales
Mientras el mercado bursátil de Estados Unidos mostraba leves avances al inicio de las operaciones semanales, la atención se mantiene dividida entre los reportes financieros corporativos y la próxima sesión de la Reserva Federal. En esta última, se proyecta que el organismo mantenga estables los tipos de interés.
La inestabilidad global actúa como el principal motor de esta escalada. Entre los factores determinantes se encuentran:
- Las fricciones diplomáticas entre Estados Unidos y la Unión Europea, derivadas de la determinación del presidente Donald Trump por apoderarse de Groenlandia, lo que ha reavivado los temores de una nueva confrontación comercial.
- Los focos de tensión que permanecen latentes en regiones estratégicas como Ucrania, Venezuela y el Medio Oriente.
Expertos del sector señalan que el desempeño del oro en la actualidad evoca lo sucedido en 1979, año recordado por una inflación fuera de control, la debilidad del dólar y una profunda inestabilidad en territorio mediooriental.
«Resulta reconfortante tener un activo percibido como seguro en un mundo en el que el orden internacional puede estar cambiando»
Estas palabras de Chris Weston, jefe de investigación de la firma de servicios financieros Pepperstone, resumen el sentimiento actual de los mercados globales.
Riesgos internos y el cierre administrativo en EE. UU.
A la situación internacional se suma la posibilidad de un nuevo cierre administrativo en el gobierno estadounidense, lo que ha amplificado la ansiedad en Wall Street. Miembros clave del partido demócrata en el Congreso han manifestado que no respaldarán un proyecto de ley de gastos bipartidista. Esta postura surge tras un incidente el pasado sábado donde agentes federales dispararon y causaron la muerte de un residente en Mineápolis.
La disputa política gira en torno al financiamiento del Departamento de Seguridad Nacional. De no alcanzarse un acuerdo, la probabilidad de un cese de actividades gubernamentales hacia el final de la semana aumentaría, restando confianza a los inversores.
Evolución y debilidad de activos tradicionales
El ciclo alcista actual comenzó a gestarse a inicios de 2024. En primavera de ese año, el metal rompió su rango de cotización previo para superar los 2.350 dólares por onza. Lo que inicialmente era una respuesta a la inflación persistente, pronto adquirió un significado más amplio a medida que los inversores mostraban inquietud por la salud de la economía.
Para el año 2025, la recuperación se intensificó. Los bancos centrales continuaron incrementando sus reservas de oro, mientras que los inversores empezaron a considerar el activo como una protección vital contra choques financieros. Esas preocupaciones se agudizaron en octubre, cuando los valores subieron bruscamente hacia los 4.000 dólares la onza.
Finalmente, el oro se ha beneficiado de la pérdida de fiabilidad en otros instrumentos financieros. El dólar estadounidense se ha debilitado tras la bajada de tipos de la Reserva Federal, mientras que la agitación externa ha afectado al yen y al euro. Adicionalmente, el incremento del déficit y la deuda pública han sembrado dudas sobre la solvencia de Estados Unidos, convirtiendo a los bonos del Tesoro en un refugio menos seguro que en el pasado.
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