Durante la jornada reciente, el Servicio de Bomberos y Rescate de Israel ha informado sobre el inicio de un siniestro en las instalaciones de la sede de la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo (UNRWA) en Jerusalén Este. Este edificio había sido demolido este martes por las autoridades israelíes, un acto que la agencia de la ONU calificó como un «ataque sin precedentes» y un «desafío abierto y deliberado» al Derecho Internacional.
Los equipos de emergencia se encuentran trabajando arduamente para extinguir las llamas y prevenir que el fuego alcance las estructuras adyacentes. Según ha reportado el portal informativo Ynet, los bomberos también están efectuando rastreos entre los escombros de la antigua sede con el fin de confirmar que ninguna persona ha quedado atrapada a causa del incendio.
Antecedentes de la demolición
El derribo de la infraestructura por parte del Gobierno de Israel se ejecutó este martes en cumplimiento con una normativa ratificada en octubre de 2024 por su Parlamento, la cual prohíbe las funciones de la UNRWA. La justificación legal presentada para esta medida sostiene que los terrenos ubicados en el sector de Sheij Yarrá pertenecen formalmente al Estado de Israel.
Frente a esta situación, el comisionado general de la UNRWA, Philippe Lazzarini, recordó las responsabilidades internacionales vigentes. El funcionario señaló que todos los Estados miembros de la ONU deben velar por el respeto a sus instalaciones.
«Al igual que todos los Estados miembro de la ONU y los países comprometidos con el orden internacional basado en normas, Israel está obligado a proteger y respetar la inviolabilidad de las instalaciones de Naciones Unidas», sentenció Philippe Lazzarini.
Lazzarini añadió que la demolición «llega a raíz de otras medidas adoptadas por las autoridades israelíes para borrar la identidad de los refugiados palestinos».
Condena internacional unánime
A las críticas se sumaron figuras de alto nivel como el secretario general de la ONU, António Guterres, y la Comisión Europea. El máximo representante de las Naciones Unidas enfatizó que la zona en disputa aún goza de estatus diplomático especial.
«El complejo de Sheij Yarrá sigue siendo una instalación de la ONU y es inviolable e inmune a cualquier forma de interferencia», indicó António Guterres.
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