Transcurridos más de sesenta días desde la ruptura oficial de los lazos diplomáticos entre Perú y México, las instalaciones de la legación mexicana en la capital peruana mostraron un cambio significativo este sábado al izar la bandera de Brasil. Esta acción, que fue ratificada por el Ministerio de Relaciones Exteriores peruano, obedece al encargo de representación que el Ejecutivo mexicano delegó al gobierno brasileño, siguiendo estrictamente los protocolos internacionales vigentes para casos de suspensión de vínculos bilaterales.
La implementación de esta medida se concretó luego de un proceso de coordinación entre las naciones involucradas. De acuerdo con fuentes de la cancillería peruana, «Brasil se ha hecho cargo de la sede diplomática luego de las coordinaciones respectivas con Perú». Se precisó que, bajo el amparo del derecho internacional, México tiene la facultad de designar a un tercer Estado para la protección de sus bienes e intereses tras un quiebre de relaciones. No obstante, las autoridades aclararon que la administración brasileña tiene limitaciones específicas: no podrá gestionar asuntos consulares ni actividades económicas en representación de la administración mexicana.
Causas de la fractura diplomática: El caso Betssy Chávez
El distanciamiento entre ambos países, formalizado a inicios de noviembre, tuvo como detonante la decisión de México de otorgar asilo político a Betssy Chávez. La ex presidenta del Consejo de Ministros de Perú enfrenta una condena de once años y seis meses de privación de libertad por el delito de rebelión. Chávez es señalada como coautora del intento de quiebre del orden constitucional encabezado por el exmandatario Pedro Castillo el 7 de diciembre de 2022, evento que derivó en la vacancia de Castillo y el inicio de múltiples causas penales contra su entorno cercano.
Para el gobierno de Perú, la concesión del asilo fue calificada como un «acto inamistoso» y una distorsión de las normas internacionales, argumentando que la exfuncionaria fue procesada por delitos comunes y no por razones políticas. Como consecuencia colateral, el Congreso de la República declaró persona no grata a la mandataria de México, Claudia Sheinbaum, fundamentando la decisión en una presunta injerencia en los asuntos internos del país andino.

Vigilancia y protocolos en San Isidro
El acto de izar el pabellón de Brasil en la embajada mexicana, situada en la avenida Coronel Portillo del distrito de San Isidro, es un procedimiento protocolar estandarizado en la diplomacia global. Según las convenciones internacionales, cuando no existen relaciones directas, un Estado puede confiar la custodia de su sede a un país tercero con el cual mantenga vínculos estables y de confianza.
Desde las primeras horas del sábado, se observó un despliegue de efectivos de la Policía Nacional del Perú rodeando la propiedad. Este refuerzo en la seguridad responde a la vigilancia preventiva ante una eventual salida no autorizada de Chávez, quien se encuentra dentro del inmueble desde el pasado 3 de noviembre. Actualmente, las actividades consulares directas han quedado totalmente suspendidas, ratificando la profundidad del quiebre institucional entre las dos naciones.
Brasil como mediador regional estratégico
La designación de Brasil como custodio de los intereses mexicanos no es casual, pues responde a su amplia trayectoria diplomática en la gestión de crisis regionales y su cercanía política con México. Cabe destacar que el gigante sudamericano posee experiencia previa en situaciones complejas de asilo en Perú, como ocurrió en el caso de la ex primera dama Nadine Heredia.

Portavoces diplomáticos han enfatizado que la presencia de la bandera brasileña es una formalidad administrativa destinada a la protección del patrimonio y los intereses esenciales de México, y no supone, de ninguna manera, la reactivación de los servicios de atención al público o trámites de visas.
Perspectivas y futuro de la situación
El movimiento ha generado diversas lecturas en el ámbito político. Mientras algunos analistas lo interpretan como un gesto simbólico de resistencia por parte del gobierno mexicano —basado en afinidades ideológicas regionales—, otros lo ven como un paso técnico necesario para salvaguardar la sede bajo el marco del derecho internacional, manteniendo intacto el distanciamiento político actual.
Hasta el momento, las partes involucradas no han emitido comunicados adicionales sobre cuál será el destino final de Betssy Chávez tras el cambio en la administración diplomática, aunque se prevé que ella continúe en esa sede.
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