Las autoridades del Reino Unido han puesto su mirada en la reciente legislación de Australia, la cual establece multas de hasta 50 millones de dólares australianos (aproximadamente 29 millones de euros) para aquellas plataformas tecnológicas que permitan el ingreso de menores de 16 años a redes sociales y servicios de streaming. En este marco, representantes británicos tienen programado un viaje al país oceánico para examinar los efectos de dicha normativa en la integridad de los adolescentes. Este interés internacional coincide con la aprobación de una enmienda crucial en la Cámara de los Lores, que acerca a la nación británica a una restricción similar para proteger a los menores en el entorno digital.
Avances legislativos y votación clave
La propuesta, que modifica el Proyecto de Ley de Bienestar Infantil y Escuelas, fue impulsada por representantes del sector conservador y recibió el respaldo de 261 votos a favor frente a 150 en contra. El texto aprobado no solo se limita a la prohibición del acceso a plataformas para menores de 16 años, sino que también introduce regulaciones estrictas sobre:
- El tratamiento y uso de datos personales por parte de las multinacionales tecnológicas.
- La restricción de funciones diseñadas para generar adicción, tales como el “scroll infinito”.
- El fortalecimiento de los mecanismos de control parental.
A pesar de este avance en el legislativo, el gobierno encabezado por el primer ministro Keir Starmer mostró inicialmente su rechazo a la totalidad de la enmienda. No obstante, de forma paralela, el Ejecutivo ha lanzado una consulta pública dirigida a ciudadanos de todas las edades. Este proceso busca recabar testimonios y criterios técnicos sobre la viabilidad de las restricciones, los sistemas de verificación de edad y la eficacia de limitar herramientas específicas dentro de las aplicaciones.
El espejo australiano y la respuesta de las tecnológicas
El modelo de Australia es el pilar de la discusión en territorio británico. Dicho país implementó la prohibición para menores de 16 años a finales de 2024, tras un proceso de debate de un año. La normativa afecta directamente a gigantes como Facebook, Instagram, Threads, YouTube, TikTok, Snapchat, X, Reddit, Twitch y Kick. Como consecuencia inmediata, la empresa Meta procedió a la desactivación de 544.052 cuentas de adolescentes en sus plataformas el pasado 12 de enero, cumpliendo con los estándares exigidos por el gobierno australiano.
En la actualidad, el Reino Unido ya cuenta con precedentes regulatorios. Desde julio pasado, se aplican validaciones de edad obligatorias bajo la Ley de Seguridad en Línea aprobada en 2023. Este marco legal exige a los proveedores de internet impedir que los niños accedan a contenido pornográfico, una medida que ya ha sido adoptada por plataformas emergentes como Bluesky y herramientas de inteligencia artificial como OpenAI.
Preocupación social y postura educativa
La secretaria de Tecnología, Liz Kendall, ha señalado que el marco legal vigente podría ser insuficiente ante la velocidad de la evolución tecnológica. Según la funcionaria, “los padres aún tienen serias preocupaciones” respecto a la vulnerabilidad de sus hijos en la red. Esta inquietud es compartida por el sector educativo, donde la secretaria de Educación, Bridget Phillipson, ha defendido una política de tolerancia cero respecto al uso de dispositivos en las aulas.
“Los teléfonos móviles no tienen cabida en las escuelas. Sin peros ni condiciones”.
El futuro de esta normativa depende ahora de la Cámara de los Comunes. Si los legisladores ratifican la enmienda, se procederá a las etapas finales para su entrada en vigor. En caso de ser rechazada, la propuesta deberá retornar a la Cámara de los Lores para un nuevo análisis. Por ahora, el gobierno de Keir Starmer continuará monitoreando el impacto de la ley australiana y los resultados de la consulta pública para definir el rumbo de la seguridad digital infantil en el país.
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