En una reciente declaración oficial, el representante diplomático de la República Islámica de Irán en España, Reza Zabib, calificó los últimos disturbios en su nación como «la mayor operación terrorista jamás realizada dentro de Irán». El funcionario vinculó el saldo trágico de más de 3.000 fallecidos a la intervención de grupos insurgentes que contarían con el respaldo de potencias extranjeras.
Desglose de la crisis y evolución de las protestas
Para contextualizar los hechos, el embajador Zabib distinguió tres fases críticas en el desarrollo de la inestabilidad. Durante los primeros tres días, las manifestaciones fueron limitadas y se centraron en preocupaciones del sector económico privado y el bazar, motivadas por la inflación y la pérdida de valor de la moneda. Según el diplomático, esta etapa concluyó tras el diálogo entre altas autoridades y líderes empresariales.
Posteriormente, entre el 1 y el 8 de enero, surgió una segunda ola de movilizaciones en ciudades pequeñas. Zabib reconoció enfrentamientos violentos, pero subrayó que las fuerzas del orden mantuvieron la tolerancia a pesar de registrar bajas en sus filas. Sin embargo, el escenario cambió drásticamente los días 8, 9 y 10 de enero.
«Nos enfrentamos a un escenario en el que se usaron armas y se distribuyeron armas. La gente fue disparada y asesinada indiscriminadamente por estos grupos terroristas, que ahora han admitido públicamente su responsabilidad», afirmó el embajador.
Intervención extranjera y saldo de víctimas
El diplomático iraní denunció la presencia de agentes externos en el territorio, mencionando específicamente a fuerzas de Estados Unidos e Israel. Según su relato, la situación escaló a niveles de crueldad extrema, reportando que manifestantes y policías fueron mutilados o quemados, incluyendo ataques contra personal de salud en hospitales.
Respecto a la cifra de muertos, Reza Zabib aclaró que, de las aproximadamente 3.000 muertes registradas, cerca de 2.400 personas fueron víctimas civiles y agentes, mientras que el resto corresponde a elementos operativos de los grupos terroristas que fueron abatidos durante los enfrentamientos. «La situación está muy calmada dentro del país», añadió, sugiriendo que la ausencia de nuevas protestas evidencia que la población comprendió la naturaleza de la amenaza.
Impacto en la infraestructura y servicios públicos
El embajador presentó un balance detallado de la destrucción material ocurrida durante los disturbios, calificando los daños como crímenes atroces que serán juzgados bajo estándares internacionales. La lista de bienes afectados incluye:
- 305 ambulancias y unidades de transporte público.
- 750 sucursales bancarias y 680 edificios gubernamentales.
- 440 mezquitas y decenas de bibliotecas.
- 750 vehículos policiales y 800 vehículos de ciudadanos particulares.
- 200 escuelas y 300 viviendas privadas.
- 700 comercios y 24 estaciones de servicio.
Medidas gubernamentales, internet y justicia
Ante el fenómeno que denominó «terrorismo económico» derivado de las sanciones internacionales, Zabib explicó que el gobierno ha implementado un sistema de subsidios directos para asegurar que el 95% de la población acceda a bienes básicos. Asimismo, confirmó que la conectividad a internet se está restableciendo gradualmente, alcanzando actualmente niveles de entre el 40% y el 60%.
En cuanto al uso de tecnología para bloquear servicios como Starlink, el embajador evitó dar detalles técnicos precisos, aunque aseguró que Irán posee una capacidad tecnológica avanzada y mantiene colaboración con naciones aliadas. «No fue el caso de correr a pedir ayuda. Tenemos esta capacidad desde hace tiempo», puntualizó.
Finalmente, sobre los procesos judiciales y posibles ejecuciones, el diplomático fue enfático en asegurar que no se castiga la protesta pacífica. «Puedo decir con absoluta certeza que no hay pena ni castigo por manifestaciones civiles», declaró. No obstante, advirtió que los responsables de los homicidios y la destrucción de propiedad pública enfrentarán el debido proceso legal, descartando la existencia de juicios sumarios o ejecuciones inmediatas.
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