La puesta en marcha de carácter provisional del tratado de libre comercio entre la Unión Europea (UE) y el Mercosur se encuentra sujeta al cumplimiento de requisitos fundamentales por parte de los socios sudamericanos. Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, ha enfatizado que para que este paso se concrete, es imperativo que al menos una de las naciones de Sudamérica involucradas finalice sus trámites de ratificación interna. Según la funcionaria, la administración en Bruselas no tomará una determinación definitiva hasta que se verifique este avance administrativo.
Este pronunciamiento surge tras el pedido formal de António Costa, quien actualmente preside el Consejo Europeo. El líder portugués ha exhortado a la Comisión Europea a avanzar con la implementación interina del acuerdo comercial. Esto ocurre a pesar de que la ratificación final por parte del Parlamento Europeo se mantiene en pausa, debido a que el organismo legislativo aguarda una resolución de la justicia europea respecto a la legalidad del documento.
La postura del Consejo Europeo
Al concluir una cumbre extraordinaria de jefes de Estado celebrada en Bruselas, António Costa recordó que el Consejo Europeo ya ha otorgado las autorizaciones pertinentes para la firma del tratado, la cual está prevista que se realice en Asunción, Paraguay. Además, destacó que existe un aval previo para la aplicación provisional del mismo. El ex primer ministro de Portugal fue enfático al declarar:
«El Consejo ya decidió la pasada semana no sólo dar permiso para firmar (el acuerdo en Asunción, Paraguay), sino para su aplicación provisional. Esa es la posición del Consejo e invitamos a la Comisión a usar esa posición y aplicar provisionalmente el acuerdo».
El esquema establecido para este tipo de convenios internacionales permite que, una vez estampado el sello de las partes involucradas, el acuerdo se active parcialmente mientras se surte el trámite de ratificación parlamentaria total, el cual suele ser más prolongado. No obstante, la Comisión Europea mantiene su cautela y no activará esta fase de transición hasta que alguno de los Estados del Mercosur concluya su proceso legislativo nacional, un proceso que, de acuerdo con fuentes en el continente europeo, podría demorar entre uno y dos meses.
Cautela en la Comisión Europea
Por su parte, Ursula von der Leyen buscó equilibrar las expectativas planteadas por la solicitud de Costa. La mandataria de la Comisión reiteró que la decisión sobre la vigencia provisional solo se pondrá sobre la mesa cuando «uno o más países» del bloque del sur hayan completado los requisitos legales exigidos en sus respectivas jurisdicciones. Durante una rueda de prensa, la líder alemana fue contundente sobre el estado actual del proceso:
«No se ha decidido aún» y «estaremos listos cuando ellos estén listos».
En el panorama actual, el Parlamento Europeo ha decidido congelar la ratificación a la espera de un dictamen de la Justicia europea. A esto se suma la resistencia de algunos Estados miembros, destacando el caso de Francia, y diversos sectores dentro de la Eurocámara que prefieren no aplicar el tratado hasta que la ratificación formal sea absoluta y completa, lo que genera un clima de incertidumbre sobre el calendario de ejecución.
Contexto de la cumbre y futuro del tratado
Aunque el tema de la aplicación interina no era el eje central de la agenda de la reunión —la cual fue citada de urgencia por las recientes tensiones con Estados Unidos respecto a Groenlandia—, Von der Leyen admitió que varios líderes europeos sacaron el tema a colación durante el encuentro. Al respecto, la presidenta señaló:
«Hay un claro interés en que aseguremos que los beneficios de este importante acuerdo se apliquen tan pronto como sea posible».
El pacto comercial entre la Unión Europea y el Mercosur ha pasado por años de negociaciones complejas y discusiones intensas dentro de las instituciones de la comunidad europea y los parlamentos de cada nación. La vía de la aplicación provisional es vista por expertos institucionales como una oportunidad para acelerar el flujo económico y obtener réditos comerciales antes de completar los protocolos legales más rigurosos. Sin embargo, la resolución final sigue pendiendo del ritmo de las leyes internas sudamericanas y del consenso político en el corazón de Europa.
De este modo, el cronograma para la entrada en vigencia provisional seguirá en suspenso mientras los países del bloque sudamericano no den por finalizados sus procesos. La evolución de este histórico acuerdo dependerá, en última instancia, de la agilidad en los Estados miembros del Mercosur y de la voluntad política que demuestre la Comisión Europea en los próximos meses.
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