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Rob Halford: Su cruda confesión sobre el alcohol y Judas Priest

La figura de Rob Halford permanece inamovible como uno de los pilares fundamentales en la historia del heavy metal. Actualmente radicado en Phoenix, Arizona, el vocalista británico de setenta y cuatro años mantiene una devoción intacta por su arte mientras se alista para la conmemoración del aniversario de Judas Priest mediante la gira denominada Faithkeepers, programada para el año 2026.

Desde sus primeros años de vida, la música fue un elemento omnipresente en su hogar. Halford rememora que, cuando apenas tenía seis o siete años, solía pasar tiempo con sus abuelos escuchando la radio, donde sonaban artistas como Arthur Askey, Billy Cotton y su respectiva orquesta, además de diversas piezas de música clásica y popular. El cantante detalló que el hecho de que su familia adquiriera discos de 78 revoluciones despertó en él una curiosidad profunda sobre las sensaciones que la música podía generar en su interior.

La era dorada del rock británico

La etapa adolescente del intérprete ocurrió simultáneamente con el auge cultural de la música en Reino Unido durante la década de los 60. Al respecto, el músico señaló su fortuna por haber nacido en 1951, lo que le permitió vivir su juventud justo cuando emergían bandas icónicas como The Beatles y The Rolling Stones. Para él, resultaba apasionante observar la rivalidad creativa que existía entre las escenas musicales de Londres y Liverpool.

Asimismo, resaltó la relevancia de los grupos de su región, mencionando que fue sumamente motivador ser testigo del crecimiento de Slade y saber que su líder, Noddy Holder, era prácticamente un vecino suyo. De igual manera, enfatizó el peso histórico de Black Sabbath en el desarrollo del género. Halford planteó una reflexión sobre la importancia de dicha agrupación:

¿Qué habría pasado si Black Sabbath no hubiera estado allí? Podrías hacer esa pregunta a mil grupos y muchos dirían: ‘No estaríamos aquí ahora.’

El respaldo de su núcleo familiar fue determinante, ya que le permitió alejarse del camino laboral tradicional de las familias de clase obrera para perseguir sus sueños artísticos. Ese apoyo inicial fue el combustible necesario para que diera sus primeros pasos en la industria.

Los cimientos de Judas Priest

Un hito imborrable en su trayectoria fue el primer contacto con sus compañeros de banda. Halford recuerda con total nitidez aquel primer ensayo, realizado precisamente en el mismo lugar donde solía practicar Slade. Describió la experiencia como un momento de gran intensidad y pasión acústica. Sobre aquel encuentro, el vocalista manifestó:

Recuerdo sentir que algo ocurría, había química. Juguemos esto frente a la gente y veamos cómo reaccionan.

La infancia musical de Rob Halford estuvo marcada por la influencia familiar y el entorno sonoro de la radio británica (Fin Costello/Redferns)

A pesar de atravesar periodos de incertidumbre económica y dificultades, el cantante asegura que nunca se sintió derrotado. Explicó que en las raíces del metal temprano existe una mentalidad de estilo de vida trabajador, donde se vive de cheque en cheque, y que su único objetivo en aquel entonces era hallar un espacio donde su propuesta musical pudiera encajar plenamente.

El éxito internacional y la conquista de Estados Unidos

Mientras el género metalero se consolidaba, Judas Priest tuvo que lidiar con el desprecio de los críticos especializados. El artista recordó que el metal era calificado como algo insignificante y carente de longevidad. No obstante, el éxito de Sabbath servía como garantía de que su camino era el correcto.

La llegada del grupo a Estados Unidos en el año 1977 representó el cambio definitivo en su destino. Durante esa gira, tuvieron la oportunidad de ser los teloneros de Led Zeppelin ante una multitud de 70.000 personas. En ese instante, Halford supo que algo extraordinario estaba por ocurrir, viendo cómo el metal lograba integrarse en la cultura popular estadounidense. Según sus palabras, alcanzar el éxito tras tanto esfuerzo hace que el resultado sea mucho más gratificante.

Conflictos personales, identidad y sobriedad

La adolescencia de Halford coincidió con el auge de los Beatles y el nacimiento de la escena musical británica de los años 60 (REUTERS/Thilo Schmuelgen)

Durante la década de los 80, en pleno apogeo de la banda, el músico vivía una dualidad dolorosa al tener que ocultar su orientación sexual mientras batallaba contra la adicción.

Tengo fama, adulación, pero seguía en una prisión mental. No sabía que era adicto hasta que llegué al punto en que no podía funcionar. No podía cantar en el estudio sin beber. Me di cuenta de que beber no me iba a cambiar, no iba a enmascarar mi identidad sexual.

Incluso llegó a ironizar sobre su situación con una frase que luego se convertiría en un eslogan personal: “¡Me bebí lo gay!”. La presión ejercida por la industria discográfica era asfixiante, prohibiéndole frecuentar sitios de la comunidad LGBTIQ+ por temor a que su carrera terminara abruptamente si su secreto salía a la luz.

No podía ir a bares gay después de los conciertos porque la disquera decía: ‘No hagas eso, toda tu carrera se hundirá si se sabe’. Habría sido el final.

Para mediados de los años 80, el intérprete decidió buscar ayuda profesional e inició su camino hacia la sobriedad. Aunque ha logrado mantenerse limpio, confiesa que es un desafío que enfrenta cada día, lidiando con el remordimiento de las acciones pasadas y la necesidad de reparar vínculos dañados durante sus años de consumo.

El proceso judicial de 1990

La creación de Judas Priest supuso un punto de inflexión en la carrera de Halford y el desarrollo del heavy metal (Ebet Roberts/Redferns)

En 1990, la agrupación enfrentó uno de sus momentos más oscuros al ser llevados a juicio en Nevada, acusados de incluir mensajes subliminales en sus canciones que supuestamente incitaban a conductas autodestructivas.

Para Halford, la situación fue totalmente surrealista y al principio la consideraron una broma pesada, hasta que comprendieron la gravedad legal del asunto. Reflexionó que, si el veredicto hubiera sido distinto, el precedente legal habría afectado de forma irreversible a toda la industria musical.

Nuevos horizontes y equilibrio personal

Después de una breve separación de Judas Priest a inicios de los 90, el cantante reconoció que dejar el grupo fue un error estratégico. Su consejo para otros músicos es tajante:

Nunca dejes tu banda. Nunca. Si vas a hacer algo aparte, asegúrate de que todos estén de acuerdo y tengas algún tipo de entendimiento. No teníamos eso en Priest.

El juicio por incitación en 1990 marcó un reto judicial para Judas Priest y puso a prueba la resiliencia del grupo

Durante ese tiempo fuera, fundó el proyecto Fight, el cual le recordó sus inicios con la banda, aunque con la ventaja de contar con mayores recursos económicos para su lanzamiento.

En la actualidad, Rob Halford disfruta de una vida plena y estable junto a su esposo, Thomas Pence. A diferencia de su pasado como figura constante en la vida nocturna, ahora prefiere la tranquilidad de su hogar, aunque asegura que su pasión por el género sigue intacta y escucha música diariamente.

El futuro de los dioses del metal

La agrupación británica se encuentra trabajando en lo que será su vigésimo álbum de estudio y en los preparativos para los eventos del 2026. Sus compañeros de banda destacan la autenticidad del vocalista, señalando que

Mantener la fe, eso es lo que hemos estado haciendo colectivamente como banda. Rob es una de las personas más genuinas que he conocido.

Hoy, Rob Halford disfruta la estabilidad junto a su esposo, mantiene su pasión por el heavy metal y prepara una gira aniversario con Judas Priest en 2026 (REUTERS)

Con una energía renovada, el compromiso de Halford con el heavy metal y el legado de Judas Priest permanece firme. Su autenticidad y entusiasmo por la creación musical siguen siendo los pilares que sostienen su legendaria trayectoria profesional.

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