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Marina Abramović estrena su obra inmersiva en el Liceu de Barcelona

La icónica creadora serbia Marina Abramović, considerada unánimemente como la precursora de la performance contemporánea, regresa este sábado 24 al escenario del Gran Teatre del Liceu de Barcelona. Su retorno marca el estreno mundial de la adaptación para teatro de Balkan Erotic Epic, una propuesta inmersiva y de naturaleza inclasificable que figura como uno de los proyectos más ambiciosos en su extensa carrera.

Esta pieza artística se presenta como una profunda reivindicación del cuerpo humano, explorándolo como un territorio de “poder, misterio y transformación”. Con una duración que supera las cuatro horas, la obra se compone de trece escenas distintas. Debido a su contenido, que incluye desnudos integrales, representaciones sexuales explícitas y esculturas monumentales de órganos masculinos, el acceso queda estrictamente limitado a mayores de 18 años.

En esta epopeya de erotismo balcánico, Abramović ha trabajado con absoluta libertad creativa para amalgamar leyendas ancestrales de territorios como Bulgaria, Albania, Rumanía, Grecia, Turquía, Serbia, Montenegro y Macedonia. La obra entrelaza estas mitologías con el folclore popular y rituales vinculados a fenómenos como la lluvia o la muerte.

La artista, en compañía de sus colaboradores, relató que el proceso de creación implicó una investigación “muy dolorosa” que la obligó a reconectar con sus vivencias infantiles. Asimismo, subrayó que se requiere de “mucho valor” para exhibir un montaje de este tipo en un recinto tradicional como el Liceu, advirtiendo que lo que el público presenciará rompe con cualquier esquema de normalidad.

'Balkan Erotic Epic' es una reivindicación del cuerpo como espacio de “poder, misterio y transformación”

“Combinamos, por primera vez, danza, performance duracional, música, objetos en el escenario, animación, proyecciones, instrumentos y electrónica, lo que es una locura que da pie a una nueva forma de arte”, explicó la creadora.

Evolución de la estructura escénica

Aunque el montaje tuvo su debut mundial el pasado 9 de octubre en Manchester, Inglaterra, con una recepción crítica sorprendentemente positiva, el formato será diferente en la capital catalana. Mientras que en el estreno británico las trece escenas ocurrían de forma simultánea permitiendo que el espectador eligiera su propio recorrido, en Barcelona la narrativa será lineal.

Un elenco compuesto por más de 70 artistas, incluyendo músicos, bailarines y cantantes, ejecutará las escenas de manera consecutiva. La función iniciará con un réquiem dedicado a Josip Broz Tito, quien fuera el líder de la Yugoslavia comunista. Esta parte será interpretada por la voz de Svetlana Spajić, acompañada por una orquestación de instrumentos de metal, viento y sonidos autóctonos de la región balcánica.

El despliegue escénico continuará con segmentos impactantes como la Danza del cuchillo, una coreografía tradicional de la zona ejecutada con armas blancas. En la escena denominada Masaje en los pechos, un grupo de mujeres realiza gestos rituales sobre sepulturas con el fin de despertar la tierra, mientras que en Espantando a los Dioses, otra agrupación femenina se expone al firmamento para repeler las tormentas.

Un punto emocional clave es la participación de Maria Stamenkovic Herranz, quien encarna a la madre de la propia artista. Abramović describió a su progenitora como una comunista “estricta” y “convencida” que jamás abandonó sus ideales, a pesar de la compleja relación que mantuvieron. En el escenario, este personaje aparece sin ropa, entonando cantos sobre una mesa.

Para Abramović, la integración de esta figura materna ha sido un proceso profundamente introspectivo: “lo más terapéutico”, confesó, agregando además que: “Cada vez que está en escena yo me siento mejor”.

A pesar de haber cumplido 79 años el pasado noviembre y contar con una trayectoria de seis décadas en el mundo de la performance, la artista admitió que, aunque inicialmente pretendía limitarse a la dirección, la fuerza del espectáculo la impulsó a subir a escena. En la versión del Liceu, intervendrá personalmente en el cierre junto al coreógrafo Blenard Azizaj, en un acto que definió como cargado de “nostalgia y sufrimiento”, elementos que considera inherentes a la historia de los Balcanes.

El equipo creativo detrás de esta producción incluye a Georgine Blak como directora asociada, la composición sonora de Marko Nikodijević, el diseño coreográfico de Blenard Azizaj y la supervisión de la performance duracional de Billy Zhao. Tras su paso por España, la obra tiene programado viajar a destinos internacionales como Italia, Luxemburgo, Hong Kong y Ámsterdam.

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