El puente internacional de Rumichaca, principal paso para el comercio exterior entre Ecuador y Colombia, podría registrar una reducción significativa en el tránsito de carga pesada tras el anuncio de un gravamen del 30 % a las importaciones, dispuesto por ambos gobiernos en las últimas horas. Por este viaducto binacional circulan a diario más de 150 tractocamiones que movilizan mercancías, insumos, vehículos y productos entre las dos naciones.
Representantes del sector de transporte advierten que la medida tendrá un impacto inmediato en la actividad logística. Edwin Polit, responsable de una empresa que transporta vehículos ensamblados en Colombia hacia Ecuador, calificó la nueva tasa como drástica y anticipó una caída en la demanda, debido al incremento sustancial de los precios finales de los autos importados.
Desde Carchi, Marcos Méndez, presidente de la Asociación de Transporte Pesado de la provincia, que agrupa a más de 1.000 camioneros, señaló que de manera temporal se incrementará el envío de tractocamiones hacia Rumichaca, pasando de 150 a 200 diarios, con el objetivo de cumplir contratos vigentes. Sin embargo, advirtió que, una vez finalizados esos compromisos, el transporte de carga hacia Colombia se suspendería, redireccionando los convoyes únicamente hacia la frontera con Perú.
Méndez sostuvo que con un impuesto del 30 % las mercaderías dejarán de ser competitivas para el mercado ecuatoriano y alertó sobre un posible aumento del contrabando en la frontera norte. En esta preocupación coincide Guillermo Herrera, ex prefecto de Carchi y docente universitario, quien calificó la medida como un “exabrupto” que incentivaría el comercio informal a través de los más de 50 pasos irregulares que conectan a ambos países.
Herrera subrayó que Ecuador mantiene una fuerte presencia militar y policial en la frontera para garantizar la seguridad, mientras que, según su criterio, Colombia tiene una presencia más limitada. En ese contexto, exhortó a que el diálogo y la diplomacia permitan construir soluciones conjuntas que contemplen no solo la seguridad, sino también el desarrollo económico de la zona fronteriza.
Desde el análisis económico, Patricio Silva, consultor en temas de comercio internacional, recordó que Ecuador mantiene una balanza comercial deficitaria con Colombia cercana a los 1.000 millones de dólares. No obstante, advirtió que elevar el arancel al 30 % supera el promedio vinculante del 21 % y vulnera principios básicos de los acuerdos bilaterales, al tratarse de una medida unilateral.
Silva señaló que los principales rubros importados desde Colombia —energía, medicamentos e insumos agrícolas— podrían encarecerse, afectando a consumidores y productores, además de incentivar actividades ilícitas en la frontera. En su criterio, la respuesta de Colombia, que incluyó la suspensión de venta de energía y la aplicación de aranceles, profundiza un impasse comercial que no beneficia a ninguno de los dos países.
Expertos coinciden en que, de mantenerse estas disposiciones, se reducirá el comercio formal, se afectará la cadena logística y se generarán impactos negativos en Carchi y en toda la zona de integración fronteriza.