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¿Gramática o memoria? Debate científico sobre el lenguaje humano

La incógnita sobre cómo los seres humanos logran procesar y generar el lenguaje ha permanecido como uno de los desafíos más persistentes en el ámbito de la ciencia cognitiva por décadas. Tradicionalmente, la lingüística ha postulado que nuestra mente organiza las palabras mediante estructuras jerárquicas, donde las oraciones se derivan de leyes gramaticales universales. No obstante, una investigación reciente liderada por la Universidad de Cornell y la Universidad de Aarhus, difundida en la revista Nature Human Behaviour, cuestiona este paradigma establecido y ofrece una nueva perspectiva sobre la comunicación.

El modelo tradicional: la gramática estructurada en árboles

Bajo la influencia de figuras prominentes como Noam Chomsky, la visión predominante sostiene que los individuos poseen una “gramática universal”. Este mecanismo interno dirigiría la disposición de los términos en oraciones complejas. Este esquema jerárquico plantea que el discurso se fragmenta en constituyentes, que son grupos de palabras con funciones específicas (como el sujeto «el pastel»), los cuales se articulan según normas rigurosas.

Representadas habitualmente mediante diagramas de árbol, estas estructuras permitirían la creación de una cantidad ilimitada de expresiones, incluyendo aquellas que nunca han sido escuchadas con anterioridad.

El estudio de la Universidad de Cornell y la Universidad de Aarhus demuestra que el cerebro humano utiliza tanto reglas gramaticales como patrones memorizados para procesar el lenguaje (Imagen Ilustrativa Infobae)

“El modelo jerárquico describe cómo las palabras y frases se agrupan en unidades mayores llamadas constituyentes”, detalló Morten H. Christiansen, investigador vinculado a Cornell. Según este enfoque, la gramática no es solo un método organizativo, sino el reflejo de una facultad innata que define a la humanidad.

Memoria y fragmentos: la teoría de las piezas prefabricadas

La nueva investigación sugiere que el cerebro humano podría emplear de forma simultánea tanto las estructuras jerárquicas como la memoria de fragmentos habituales y secuencias lineales. Los científicos argumentan que la mente no recurre invariablemente a una gramática abstracta, sino que tiende a almacenar y reutilizar combinaciones de palabras que aparecen con frecuencia en el habla cotidiana.

“Fragmentos como ‘en el medio de’ o ‘me preguntaba si’ pueden ensamblarse para formar frases completas, sin requerir una estructura jerárquica compleja”

De acuerdo con Christiansen, muchas expresiones comunes no se ajustan perfectamente a los moldes clásicos. Tanto el análisis de la Universidad de Cornell como el estudio original subrayan que secuencias como “puedo tener un” o “estaba en el” son fundamentales para el intercambio diario, a pesar de no seguir reglas gramaticales explícitas estrictas.

El nuevo enfoque resalta la importancia de las secuencias frecuentes de palabras, como 'en el medio de', que el cerebro almacena y reutiliza para formar oraciones (Imagen Ilustrativa Infobae)

Metodología y descubrimientos científicos

Con el objetivo de validar su tesis, los expertos llevaron a cabo cuatro etapas experimentales con la participación de 497 voluntarios. El estudio incorporó técnicas de seguimiento ocular en tareas de lectura y el análisis de interacciones en conversaciones telefónicas. Según los datos de Nature Human Behaviour, un grupo de 68 participantes fue evaluado en lectura asistida, mientras que otros 358 voluntarios formaron parte de los estudios de habla oral.

Los hallazgos demostraron que, tras el contacto inicial con ciertas combinaciones, los sujetos lograban procesar y reconocer esas mismas secuencias con una velocidad significativamente mayor en momentos posteriores. Para Christiansen, esto representa una “prueba contundente” de que los patrones de carácter lineal son una pieza fundamental del conocimiento lingüístico humano.

Repercusiones en la educación y la evolución

Para Yngwie A. Nielsen, coautor del trabajo científico,

“el aporte principal es mostrar que las reglas gramaticales tradicionales no pueden explicar toda la representación mental de la estructura lingüística”

. Este descubrimiento tiene un impacto directo en las teorías sobre la evolución del lenguaje y en las estrategias pedagógicas para la enseñanza de idiomas extranjeros. Se plantea que el aprendizaje de secuencias frecuentes podría ser tan relevante como la instrucción en normas gramaticales puras.

Los resultados muestran que los participantes reconocen y procesan combinaciones comunes de palabras con mayor rapidez tras la exposición repetida, destacando el peso de la memoria verbal (Imagen Ilustrativa Infobae)

Asimismo, el estudio plantea una revisión sobre la supuesta singularidad del lenguaje en el ser humano. Si nuestra mente opera mediante la unión de fragmentos memorizados, la brecha comunicativa entre humanos y animales podría ser menos drástica de lo que se ha teorizado tradicionalmente. Los investigadores creen que la importancia de las jerarquías complejas podría haber sido sobreestimada, sugiriendo que otras especies podrían emplear sistemas parecidos de combinación de señales.

El lenguaje bajo una nueva luz científica

Aunque los resultados no clausuran el debate, sí establecen una base para replantear los modelos actuales de procesamiento lingüístico. La gramática tradicional mantiene su relevancia explicativa, pero la evidencia demuestra que la memoria de patrones tiene un rol central y subestimado. El lenguaje se revela no como un código matemático estático, sino como una herramienta flexible y dinámica influenciada por la experiencia directa.

El reto futuro para la ciencia será amalgamar estas visiones en teorías integradoras que reconozcan la plasticidad de la mente. La investigación sobre cómo nos expresamos y comprendemos el entorno sigue vigente, subrayando que el lenguaje es, de forma inseparable, estructura y memoria.

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