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Demis Hassabis: El futuro de la IA General y el fin de los celulares

Durante el desarrollo del Foro Económico Mundial en Davos, un grupo exclusivo de comunicadores internacionales se citó con una de las figuras más influyentes en el campo de la tecnología moderna. El encuentro, que comenzó con un ambiente distendido previo a la conferencia magistral, sirvió para que los asistentes analizaran el panorama actual de la computación avanzada.

Demis Hassabis, quien se desempeña como director ejecutivo de Google DeepMind, expuso su visión sobre la Inteligencia Artificial General (AGI). El experto señaló que, aunque este hito se percibe cada vez más cercano, todavía existen obstáculos técnicos fundamentales por superar. Según sus palabras:

“Quizá necesitamos uno o dos grandes avances más para lograr una inteligencia artificial general”.

El líder de Google DeepMind defendió el ritmo de evolución del sector, desestimando las dudas sobre el potencial de los modelos de lenguaje de gran escala (LLM). Hassabis aseguró que siempre han observado “mejoras constantes” en el rendimiento de estas herramientas y fue enfático al declarar: “Nunca cuestionamos el progreso”.

Para el directivo, la industria todavía tiene la capacidad de “extraer mucho más de las arquitecturas existentes” valiéndose de procesos como el preentrenamiento, el posentrenamiento y la implementación de metodologías disruptivas. No obstante, subrayó que el camino hacia la AGI requiere resolver carencias específicas.

“Tal vez hacen falta uno o dos avances importantes, principalmente en memoria, aprendizaje continuo y razonamiento a largo plazo”

, precisó ante la audiencia.

Los pilares de la verdadera autonomía cognitiva

Hassabis profundizó en la necesidad de que los sistemas inteligentes logren “almacenar sólo lo relevante y ejecutar planes prolongados”, una facultad que hoy define la capacidad humana pero que es esquiva para las máquinas actuales. El experto aclaró que los modelos vigentes carecen de la flexibilidad para transformarse tras su fase de instrucción.

“Nos gustaría que los sistemas de IA puedan aprender en el mundo real, personalizarse y cambiar con el tiempo, y eso todavía no se ha resuelto”

, puntualizó.

Al ser consultado sobre el significado de la AGI, el director de Google DeepMind rechazó las etiquetas comerciales prematuras. “No creo que la AGI deba convertirse en un término de mercadotecnia”, advirtió. En su perspectiva, este concepto se define como un sistema capaz de replicar la totalidad de las aptitudes cognitivas de nuestra especie, desde la creatividad científica de figuras como Einstein hasta la innovación artística de genios como Picasso o Mozart.

Asimismo, estableció una distinción clara con la superinteligencia. Este segundo término implicaría capacidades que exceden por completo lo humano, como el procesamiento de datos en catorce dimensiones o la integración directa de señales satelitales en la mente. Para Hassabis, la meta de la AGI es igualar la escala humana, no sobrepasarla de forma incomprensible.

El reemplazo del smartphone y el auge de los ‘wearables’

En cuanto a la evolución del hardware, Hassabis hizo una predicción contundente: las gafas inteligentes se perfilan como el próximo estándar tecnológico. El motivo es que “el teléfono no es el formato adecuado para interactuar permanentemente con la IA en la vida diaria”. El directivo adelantó que la búsqueda de una experiencia más natural para el usuario está guiando los esfuerzos de Google.

“El siguiente paso será una integración fluida en gafas inteligentes, y estamos cerca de lograrlo con Gemini 3

, confesó el ejecutivo. Demis Hassabis estima que la llegada de la inteligencia artificial general podría producirse en cinco a diez años, aunque admite desafíos filosóficos y técnicos Para materializar esta visión, se han establecido colaboraciones con marcas de renombre como Warby Parker, Gentle Monster y el gigante surcoreano Samsung. Se espera que los primeros frutos de estas alianzas se presenten “pronto, quizá durante el verano”. Hassabis definió este objetivo como la creación de un asistente digital universal con capacidad de comprensión contextual absoluta.

Respecto al esquema de monetización, el CEO aclaró que “no tenemos planes actuales de incluir publicidad en la app de Gemini”. Hassabis subrayó que la privacidad y la confianza del usuario son los pilares de su estrategia, advirtiendo que los anuncios podrían distorsionar la objetividad de las recomendaciones de la IA y afectar la relación de seguridad necesaria entre el sistema y la persona.

Impacto social y filosófico de la automatización

Hassabis también analizó cómo la IA está redefiniendo el trabajo intelectual. Usó la analogía de los juegos de mesa para explicar que el interés humano sobrevive a pesar de que las máquinas sean superiores en tareas específicas. “Los seres humanos somos capaces de inventar ciencia y herramientas, lo que nos diferencia del resto del reino animal”, afirmó, destacando nuestra naturaleza como sistemas de inteligencia general.

Sin embargo, reconoció la inquietud sobre el propósito de vida ante una automatización masiva.

“El propósito y el significado también están en juego, porque muchos encontramos sentido en el trabajo que realizamos”

. Demis Hassabis destacó en Davos que la inteligencia artificial general (AGI) está cada vez más cerca, aunque requiere nuevos avances técnicos clave Ante esto, sugirió que la humanidad deberá atravesar una transformación filosófica similar a la vivida tras la Revolución Industrial, donde el sentido de la existencia podría trasladarse a campos como la exploración, el arte o el deporte.

Sobre los tiempos de llegada, Hassabis estima que la inteligencia artificial general podría ser una realidad en un lapso de “cinco a diez años”. Finalizó recordando que la esencia del progreso de nuestra especie siempre ha sido la adaptabilidad y la creación de nuevas herramientas para enfrentar el cambio.

Perfil de Demis Hassabis: De DeepMind al Nobel

Sir Demis Hassabis, condecorado con la Orden del Imperio Británico y nombrado Caballero, es una de las mentes más brillantes en la investigación de la IA. Es cofundador y CEO de DeepMind, empresa nacida en 2010 y adquirida por Google en 2014. Su carrera está marcada por hitos como AlphaGo, que venció a campeones mundiales de Go, y AlphaFold, un avance que predijo la estructura de las proteínas.

En 2024, fue galardonado con el Premio Nobel de Química por sus aportes fundamentales a la ciencia de las proteínas, un trabajo vital para el desarrollo de nuevas medicinas. Es miembro distinguido de la Royal Society y ha sido reconocido por la revista Time como una de las personas más influyentes del mundo en 2017 y 2025, acumulando más de 200.000 menciones en literatura científica.

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