La incorporación de Alfredo Acosta Zapata como nuevo líder del Ministerio de Igualdad y Equidad en la administración de Gustavo Petro ha provocado un intenso debate nacional. El relevo, que ocurre tras la partida de Juan Carlos Florián, ha estado rodeado de cuestionamientos relacionados con la preparación técnica y la trayectoria administrativa del dirigente indígena para encabezar dicha institución pública.
Las críticas se han centrado principalmente en que Acosta Zapata posee únicamente el título de bachiller y no cuenta con registros de haber ocupado cargos previos en el sector oficial. Ante este escenario, el funcionario designado ha salido al paso de los señalamientos para justificar su idoneidad en este cargo de alta relevancia gubernamental.
En declaraciones recientes, el nuevo ministro adelantó que su posesión formal está prevista para llevarse a cabo, a más tardar, el martes 27 de enero. Durante su intervención, subrayó poseer los méritos necesarios para liderar esta dependencia dentro del proyecto político progresista.

Respecto a su perfil, el ministro expresó:
“yo los invito a que me conozcan (…) Yo creo que yo tengo los méritos porque un primer mérito, son los académicos, yo no voy a rechazar, pero mi primer mérito es la honestidad, la identidad y el compromiso”
. Acosta Zapata enfatizó que su trayectoria no debe medirse solo por cartones académicos, sino por su vivencia directa en el conflicto armado colombiano y su labor dentro del pueblo Nasa y el movimiento indígena.
Un liderazgo forjado en el territorio
El funcionario resaltó que su labor social ha estado ligada históricamente a la protección de los derechos humanos y la defensa de la vida en diversas zonas del país. Según sus palabras, su experiencia como víctima de la violencia le otorga una sensibilidad especial para dirigir una cartera enfocada en la equidad.
“Yo he hecho ese ejercicio de protección de la vida, de cuidar la vida. He sido víctima del conflicto por muchos tiempos. Creo que este ministerio se trata de la igualdad y aquí hay que tener un corazón muy limpio, muy fuerte, muy honesto para atenderlo. Después vendrá lo académico”, insistió el futuro ministro al defender su nombramiento.

Acosta Zapata también ha hecho hincapié en un discurso de reconciliación nacional. Al recordar su historia personal, mencionó con respeto la memoria de su madre, quien quedó viuda a causa de la guerra, y la de su padre, quien desapareció en el año 1984. Estas vivencias, según él, fundamentan su perspectiva sobre el futuro de la igualdad en el país.
“Soy hijo del movimiento indígena del Cauca y de Colombia”, manifestó el líder al describir su procedencia. Durante su trayectoria en zonas de conflicto, relató haber desempeñado roles como sembrador y profesor bilingüe, donde incluso tuvo que resguardar la integridad de menores durante hostigamientos armados. Bajo esa premisa, aseguró:
“Defiendo la vida de todos”
.

Retos y futuro institucional
En cuanto a las prioridades de su gestión, el ministro señaló que el eje central será garantizar derechos fundamentales como el acceso a la educación, el agua potable y la paz. Su enfoque estará dirigido a poblaciones históricamente olvidadas, incluyendo comunidades campesinas, afrodescendientes, urbanas e indígenas.
Acosta Zapata también deberá enfrentar la incertidumbre sobre la permanencia de la cartera, debido a un fallo de la Corte Constitucional que ordena el cierre del Ministerio de Igualdad. Al respecto, indicó que se encuentra analizando la situación junto al presidente Gustavo Petro para evaluar alternativas como la reestructuración administrativa o el traslado de sus funciones a otras entidades.
Finalmente, al abordar nuevamente los comentarios sobre su falta de experiencia en la gestión pública, el ministro calificó dicho concepto como “relativo”. Afirmó que su gestión será juzgada por los resultados concretos y que se apoyará en equipos técnicos especializados para cumplir con sus objetivos, manteniendo una presencia constante tanto en Bogotá como en los territorios más golpeados por la violencia.
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