La actual inestabilidad financiera en el panorama internacional ha provocado que el oro alcance nuevos techos históricos, mientras que el Bitcoin vuelve a mostrarse como un activo de alta vulnerabilidad. Durante la jornada de este martes, la criptomoneda líder registró una caída del 3%, ubicándose por debajo de la barrera de los USD 90.000, en un contexto de retrocesos en los principales indicadores bursátiles y una marcada aversión al riesgo por parte de los inversionistas.
A pesar de que la adopción de los activos digitales ha crecido significativamente gracias a marcos regulatorios más favorables, el Bitcoin continúa siendo una opción de inversión sumamente volátil. Sus fundamentos, a menudo complejos de determinar para el mercado, provocan que sufra una inestabilidad de precios mucho más profunda que la observada en bonos o acciones tradicionales.
Los indicadores de Wall Street han mostrado pérdidas importantes que oscilan entre el 1,3% y el 1,8%. En contraposición, el oro, consolidado históricamente como el activo de refugio por excelencia, experimentó un alza del 3,8%, llegando a cotizarse en USD 4.770 la onza, lo que representa un récord nominal sin precedentes.

Tensiones comerciales y geopolíticas
Las bolsas estadounidenses reportaron caídas pronunciadas desde las primeras horas del martes. El detonante principal fue el accionar del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, quien reavivó el conflicto comercial con el continente europeo a causa de Groenlandia. A esto se sumó una venta masiva de bonos globales encabezada por Japón, cuyo impacto se sintió con fuerza en los mercados internacionales.
La incertidumbre crece ante la posibilidad de que se desate una guerra comercial total entre Estados Unidos y la Unión Europea. Este nerviosismo surge justo en el inicio de la temporada de resultados corporativos, tras una semana previa de pérdidas para las acciones neoyorquinas que ya mantenía a los inversores en alerta.
Durante el pasado fin de semana, Trump advirtió que ocho naciones pertenecientes a la OTAN podrían enfrentar aranceles adicionales de importación del 10% si no se concreta un acuerdo para que EE. UU. adquiera el territorio danés. El lunes, el mandatario ratificó su postura sobre Groenlandia, mientras la Unión Europea ya baraja aranceles de represalia por un valor de 108.000 millones de dólares. Se advierte además que Washington podría activar un “instrumento anticoerción”, con un riesgo potencial de pérdida de 8 billones de dólares para activos estadounidenses.
En otra medida de presión, Trump amenazó con aplicar un arancel del 200% a los vinos provenientes de Francia, luego de que el presidente Emmanuel Macron declinara participar en la denominada “Junta de la Paz” propuesta por la administración estadounidense.

Reacciones internacionales y mercado tecnológico
La respuesta desde el viejo continente fue contundente. Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, aseguró que la contestación de la Unión será
“implacable, unida y proporcional”
, lo que ha mantenido los niveles de tensión al máximo. Paralelamente, el primer ministro de Groenlandia hizo un llamado a su población para estar alertas ante una posible invasión.
Por otro lado, los rendimientos de los bonos del Tesoro llegaron a sus puntos más altos en cuatro meses, presionados por la caída de la deuda japonesa. El dólar, medido por el índice DXY, retrocedió a mínimos de dos semanas bajo la tendencia de “Vender América”. En el sector tecnológico, firmas como Nvidia y Broadcom lideraron las bajas ante el temor de una burbuja en la Inteligencia Artificial.
La comunidad financiera ahora centra su atención en el Foro Económico Mundial de Davos. Se espera que Donald Trump mantenga reuniones con otros líderes para abordar la situación de Groenlandia y brinde un discurso fundamental este miércoles.
Contexto y origen de las criptomonedas
Es relevante recordar que el Bitcoin fue la primera divisa digital, creada bajo el seudónimo de Satoshi Nakamoto en 2008 tras la crisis financiera global. Su concepción se basó en principios libertarios con el objetivo de desafiar a las entidades financieras tradicionales a través de la descentralización.
Bajo las siglas BTC, esta moneda emplea criptografía para asegurar una gestión fuera del control de organismos bancarios estatales, factor que contribuye a su volatilidad. Pese a su expansión y al surgimiento de otros activos como Ethereum, entidades de la talla del Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el BID mantienen una postura escéptica sobre sus beneficios.
No obstante, el triunfo electoral de Donald Trump impulsó inicialmente al mercado cripto. A finales de 2024, el Bitcoin alcanzó un máximo histórico de 107.000 dólares por unidad, motivado por las declaraciones del presidente sobre establecer una reserva estratégica de criptoactivos en Estados Unidos.
Fuente: Infobae