El vocero del Ministerio de Relaciones Exteriores de Irán, Esmaeil Baghaei, manifestó que su nación emitirá una «respuesta adecuada» hacia cualquier estado que proceda contra componentes de las Fuerzas Armadas de la República Islámica. Esto surge tras la reciente determinación de la administración argentina de incluir a la Fuerza Quds y a diversos individuos relacionados en un listado nacional de agrupaciones terroristas. Baghaei calificó la medida como
«absolutamente inaceptable»
desde el marco del derecho internacional y lo consideró una acción de índole política sin sustento legal.
La postura de la diplomacia de Teherán se produce luego de que el gobierno liderado por Javier Milei incorporara a la Fuerza Quds junto a trece individuos vinculados a dicha unidad en el Registro público de personas y entidades vinculadas a actos de terrorismo y su financiamiento (RePET). Además, el Ejecutivo argentino sumó a este registro a diversas facciones de la organización Hermanos Musulmanes con presencia en Egipto, Jordania y Líbano, replicando una estrategia de seguridad previamente implementada por Estados Unidos.
Durante una intervención ante los medios de comunicación, Esmaeil Baghaei señaló que este tipo de conductas ya han sido ejecutadas por otros gobiernos contra entes oficiales iraníes en el pasado. Advirtió que la República Islámica no descarta utilizar ninguna herramienta de réplica frente a lo que consideran hostilidades o el etiquetado de sus fuerzas militares, asegurando que cualquier señalamiento de otros Estados provocará una reacción firme por parte de Irán.
Contexto de los atentados en Buenos Aires
Por su parte, la gestión de Javier Milei fundamentó la inclusión de esta división de los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica bajo la premisa de que se especializa en la planificación y ejecución de acciones violentas fuera de sus fronteras. La presidencia argentina recordó que el país fue blanco de dos grandes atentados en la década de 1990: el ataque a la Embajada de Israel en 1992 y el atentado contra la sede de la AMIA en 1994, ambos atribuidos a operaciones de la Fuerza Quds.
El gobierno de Estados Unidos manifestó su respaldo a la decisión de Argentina, considerándola en sintonía con su propia caracterización de la Fuerza Quds. Según el Departamento de Estado estadounidense, esta unidad es una pieza clave de la Guardia Revolucionaria que fomenta la violencia en el Oriente Próximo y otras latitudes, además de participar en la represión interna dentro de Irán.
La resistencia de Irán ante la normativa argentina ocurre en un entorno de alta tensión diplomática. Las autoridades occidentales mantienen una vigilancia constante sobre las actividades de los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica y sus ramas especializadas. Para la diplomacia iraní, catalogar a una unidad militar oficial de un país como terrorista es un hecho sin precedentes que vulnera tratados internacionales y acuerdos vigentes.
Alineamiento internacional de Argentina
El Ejecutivo argentino vincula directamente el accionar de la Fuerza Quds con la violencia histórica sufrida en suelo nacional, respaldando su decreto en antecedentes que han marcado la relación bilateral con Irán por décadas. Estas medidas reflejan una tendencia de alineamiento con la política de seguridad de Washington en cuanto a la identificación y sanción de amenazas globales.
Adicionalmente a las referencias sobre los atentados en Buenos Aires, el gobierno de Argentina sostiene que la Fuerza Quds mantiene un rol activo en la logística y el financiamiento de grupos vinculados a actos violentos en el exterior. Estos argumentos se basan en informes de inteligencia y resoluciones previas que han sido respaldadas por autoridades de Norteamérica.
En su encuentro con la prensa, Baghaei reiteró que el proceder de la administración de Milei no solo carece de base jurídica, sino que crea un precedente peligroso para el trato hacia instituciones militares de cualquier nación. Irán buscará interlocutores en organismos multilaterales para manifestar su rechazo y llamar la atención sobre su interpretación de las leyes internacionales.
El sistema RePET funciona como un mecanismo estatal diseñado para identificar a personas y estructuras vinculadas al terrorismo y su financiamiento. Esta herramienta faculta al Estado argentino para el congelamiento de activos, la supervisión de movimientos financieros y la restricción de cualquier nexo comercial con los individuos y empresas listados, apoyándose en reportes de agencias de seguridad nacionales e internacionales.
Este nuevo enfrentamiento político entre Buenos Aires y Teherán añade un capítulo complejo a una relación bilateral ya fracturada por el legado de los ataques ocurridos en los noventa. Las investigaciones judiciales en Argentina y la búsqueda de responsables por los atentados de 1992 y 1994 continúan siendo el eje central de las fricciones diplomáticas entre ambos países.
Fuente: Infobae