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Siria: Gobierno captura a 81 miembros de Estado Islámico tras fuga

En una reciente actualización sobre la situación de seguridad en el noreste del país, el Gobierno de Siria comunicó este martes la captura de más de 80 integrantes del grupo terrorista Estado Islámico. Estos individuos se encontraban recluidos en el centro penitenciario de Al Shaddadi, situado en la zona sur de la gobernación de Al Hasaka, instalación que hasta hace poco estaba bajo la supervisión de las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS).

El Ministerio del Interior, empleando el término de «fuga», ratificó que se ha logrado el arresto de 81 prófugos de un contingente total de 120 miembros de la organización extremista. La detención se produjo luego de que unidades especializadas del Ejército llevaran a cabo «unas operaciones de búsqueda y registro exhaustivas» tanto en la localidad mencionada como en sus alrededores con el fin de «garantizar la seguridad» de la población civil.

Como parte de las medidas de control, las autoridades establecieron un toque de queda en la región. La cartera de Interior subrayó que «continúan los intensos esfuerzos para perseguir al resto» de los fugitivos que aún no han sido localizados, reafirmando lo que consideran su «deber nacional de combatir el terrorismo, reforzar la seguridad, proteger a la ciudadanía y mantener la estabilidad».

Para estas tareas de vigilancia y captura, el Ministerio confirmó que mantendrá una cooperación estrecha con el Ministerio de Defensa y la Dirección General de Inteligencia. No obstante, el operativo se desarrolla en un clima de alta tensión y acusaciones mutuas entre el oficialismo y las milicias kurdas respecto a la responsabilidad por la salida de los yihadistas de las celdas.

Desde el bando gubernamental, el Ejército señaló directamente a las FDS por haber permitido la salida de los terroristas de Al Shaddadi. Según los informes oficiales, las milicias se habrían opuesto a facilitar el proceso de transferencia del control administrativo y militar de la citada prisión a las fuerzas del Estado.

Versión de las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS)

En contraste, las FDS sostuvieron una versión opuesta. Su portavoz, Farhad Shami, declaró en una entrevista televisiva que facciones aliadas a Damasco fueron las responsables de poner en libertad a «todos» los prisioneros. Shami calculó que aproximadamente 1.500 miembros de la organización terrorista se encontraban en ese centro de reclusión y ahora están libres.

«Había 1.500 combatientes de Estado Islámico allí, la mayoría de los cuales eran líderes de la organización. Había extranjeros y sirios, en su mayoría árabes»

Al ser consultado sobre si efectivamente la totalidad de los detenidos había salido, Farhad Shami respondió con un tajante «sí», argumentando que «ellos mismos publicaron vídeos» del suceso. La preocupación de las fuerzas kurdo-árabes radica en una posible reorganización del grupo extremista.

«Ahora hay un debate sobre estos peligros. Estado Islámico ha resurgido abiertamente dentro del Gobierno y quiere atacar de nuevo el norte y el este de Siria», advirtió Shami, sugiriendo una supuesta connivencia para desestabilizar las zonas bajo control de la administración autónoma.

Las FDS indicaron que la captura de la prisión de Shaddadi ocurrió tras «intensos ataques» lanzados por fuerzas favorables al Gobierno el pasado lunes, enfrentamientos que dejaron un saldo de decenas de víctimas mortales. Además, lamentaron la falta de apoyo internacional: «Aunque la prisión de Shaddadi está a solo dos kilómetros de una base de la coalición internacional, las reiteradas llamadas a la base no han obtenido respuesta».

Sumado a esto, se denunciaron hostigamientos por parte de «mercenarios» vinculados al Ejército sirio en la cárcel de Al Aqtan, en Raqqa, lugar que también custodia a prisioneros del Estado Islámico. En estos choques, que incluyeron el uso de drones y armamento pesado, se confirmó el fallecimiento de al menos 9 efectivos de las FDS y otros 20 heridos.

La situación ha escalado con la difusión en redes sociales de imágenes que mostrarían presuntas ejecuciones y decapitaciones por parte de fuerzas de Damasco, así como la apertura de las celdas de los yihadistas. Las milicias han advertido que el Gobierno central será el único responsable de «cualquier consecuencia catastrófica» derivada de estas acciones.

Condiciones del acuerdo de transferencia

A pesar de las hostilidades, los términos acordados para frenar la ofensiva del Ejército en el noreste incluyen que las FDS y la Administración Autónoma del Norte y del Este de Siria (AANES) acepten «la transferencia administrativa y militar inmediata y completa de las gobernaciones de Deir Ezzor y Raqqa al Gobierno sirio».

Asimismo, se prevé la «integración de todas las instituciones civiles de la gobernación de Hasaka en las instituciones y estructuras administrativas del Estado sirio». Finalmente, el compromiso establece que las milicias kurdas deberán replegarse hacia «la zona al este del río Éufrates».

Por su parte, la administración central de Siria retomará la gestión de todos los puntos fronterizos y los campos de petróleo y gas de la región, cuya seguridad quedará «garantizada por fuerzas regulares para garantizar el retorno de los recursos al Estado sirio», concluyendo así el traspaso de estos activos estratégicos.

Fuente: Infobae

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