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Virgilio Hernández: ‘Siempre se cuenta con la voz de Rafael Correa en las grandes líneas de la Revolución Ciudadana’

La persecución judicial contra militantes, la necesidad de fortalecer la unidad interna y la definición de una línea política más clara en los Gobiernos locales figuran entre los principales retos que, para Virgilio Hernández, deberá enfrentar la nueva dirigencia de la Revolución Ciudadana.

En una entrevista con EL UNIVERSO, el dirigente y actual parlamentario andino también evalúa la gestión de Luisa González como presidenta saliente del movimiento, destaca los resultados electorales alcanzados en los últimos procesos y se pronuncia sobre la elección de Gabriela Rivadeneira, el rol de Rafael Correa y el escenario político que enfrenta el movimiento de cara a las próximas elecciones.

¿Cuáles cree que fueron los aciertos que tuvo Luisa González como presidenta del movimiento?

Creo que Luisa González, al igual que todos quienes hemos tenido esa responsabilidad, ha tenido que enfrentar la dirección del movimiento en un contexto que siempre es complejo, porque no se cumple aquí en el país con los principios del Estado de derecho, porque no hay posibilidad democrática para la oposición, porque se utiliza la justicia para perseguirnos políticamente… Los aciertos de Luisa, para mí, son básicamente el poder haber mantenido y fortalecido la organización, que hayamos podido llegar a porcentajes electorales importantes que no se habían tenido en otros momentos. De no ser por otros hechos que van por fuera del marco electoral, seguramente en el 2023 pudimos haber ganado la Presidencia de la República, de no haber tenido que recurrir las mafias al asesinato del excandidato Fernando Villavicencio… Después, en el 2025, de igual manera en primera vuelta tuvimos una votación por encima del 40 % que también resultó significativa. Ha sido importante de igual manera su vínculo con el territorio, y el haber incorporado todo lo que significa el manejo digital de una organización política es muy importante. La RC es la única organización partidaria en el país que tiene una plataforma propia que cuenta con más de 60.000 personas. Así como haber estado presente en todas y cada una de las coyunturas. A pesar de la persecución, somos la principal fuerza de oposición en la Asamblea Nacional.

¿Y qué considera que faltó o no se hizo bien?

Hay cosas que quedan como retos. Por ejemplo, la defensa jurídica de los perseguidos. Esto hasta ahora generalmente se hace con el esfuerzo individual de cada una de las personas que nos ha tocado o nos toca vivir estos temas. No hemos tenido la posibilidad de organizar la defensa jurídica de todos los perseguidos. Creo que es uno de los temas que quedan pendientes. Seguramente otro de los temas que hay que profundizar es cómo construir una línea política en los Gobiernos autónomos descentralizados, entendiendo que son de distinta magnitud, que tienen distintos problemas también… Eso es de los enormes retos que también quedan, y evidentemente también seguir con el proceso de democratización del movimiento en el interior de la Revolución Ciudadana. La organización política es también un organismo vivo; por lo tanto, no se puede decir: “Ya estamos absolutamente con todo y hemos culminado un proceso organizativo”. No, porque, si se cumplen unas etapas, unos momentos habrá nuevos desafíos, nuevos retos.

En este periodo de González han sido evidentes las tensiones internas. Hemos visto salidas de figuras fundadoras, como la prefecta Marcela Aguiñaga, separaciones de asambleístas y otros militantes. ¿Qué ocurrió? ¿Cree que esto los golpeó?

A ver, creo que en una organización política como la Revolución Ciudadana siempre han existido distintas posiciones; incluso yo diría que han existido siempre distintas tendencias; no es una organización absolutamente homogénea. ¿Cuál ha sido el mérito?, que en el marco de esta diversidad hemos sabido encontrar elementos de unidad, y ese es otro reto que queda: cómo lograr la mayor unidad posible y procesar adecuadamente eso para enfrentar los desafíos del presente momento, de un Gobierno que ha llevado al país a una situación muy crítica y que consideramos incapaz de resolver los problemas del país y encontrar cuáles son los elementos que nos unen no solo en la RC, sino también con otras fuerzas políticas.

Como única candidata, la presidencia de Gabriela Rivadeneira se da como un hecho. ¿Cuál es la expectativa de este cambio con un rostro que es considerado también de la primera generación del movimiento?

Sí, se inscribió una sola lista, pero creo que tiene rostros con experiencia y al mismo tiempo tiene renovación. Y creo que esto es una característica nuestra: siempre en nuestras listas tenemos personas con experiencia y otros que también se inician de alguna manera en la vida política. Ahora vemos eso. Gabriela, que si bien es cierto es un rostro conocido, ha estado varios años fuera del país. De igual manera Melissa Zambrano, que es otra (…) que va a ser la secretaria ejecutiva. También Francisco Estarellas, que ya participó en la directiva anterior, pero ahora va a tener la función de la vicepresidencia. Y también hay continuidad: la propia Luisa González se mantendrá ahora como secretaria de Relaciones Internacionales.

La RC renueva su directiva, ¿pero cuál seguirá siendo el rol del expresidente Rafael Correa?

El rol del expresidente Correa es fundamental, es central. Un liderazgo como el de él no es reconocido solo en el Ecuador: es reconocido a nivel de toda la región y del mundo. Es un liderazgo potente, fuerte, orientador. De tal manera que ese liderazgo siempre estará presente. Él participa activamente en los problemas del país, participa activamente en la línea política de la RC y, por lo tanto, él seguirá estando y seguirá siendo una figura presente, gravitante, un liderazgo por el que siempre se tendrá en cuenta su voz en el interior de la RC, de la misma forma que él es escuchado en distintos países de la región y del mundo. Siempre será una orientación clave contar con la voz, con el criterio, con las opiniones que tiene el presidente Rafael Correa.

¿Pero existirá autonomía de gestión y decisión para la directiva que se elige?

La directiva tiene que enfrentar aspectos permanentes, cotidianos, concretos, y evidentemente en esos temas le toca asumir a la directiva su responsabilidad, su propio rol, pero ya en las definiciones más generales hay un proceso más amplio en el que participan los liderazgos provinciales, toda la nueva directiva y evidentemente también la voz del expresidente Correa… En las grandes líneas que el movimiento asume, siempre se cuenta y es fundamental para nosotros la voz del expresidente Rafael Correa.

Usted mencionó que uno de los retos para la nueva directiva es abordar el tema de la persecución judicial y política desde algo más colectivo. ¿Seguirán teniendo como una de las principales consignas buscar la liberación de Jorge Glas?

Más que nosotros hablar de una persona, hablamos de lo que son la defensa del Estado de derecho, la defensa de una justicia independiente, que no porque se trate de Jorge Glas le retenga prisionero cuando ya cumplió su sentencia y está detenido por un caso en el que todavía no hay sentencia firme. No se trata solo de la defensa de Jorge Glas: se trata de la defensa de los principios del Estado de derecho, de los principios democráticos, de la no utilización de la justicia para perseguir a opositores políticos; mientras que al mismo tiempo, como estamos mirando en estos días, se tiene dirigiendo a la Judicatura a quienes tienen dudosos vínculos de relación con las mafias de este país.

Las derrotas electorales, las tensiones internas y ahora la renovación que buscan, ¿cree que afectaron o pesaron en la militancia? ¿Estarán listos para el proceso de seccionales que se acerca?

Para nosotros, el último proceso fue un proceso absolutamente fraudulento del inicio al fin. Es imposible competir cuando no hay reglas justas y cuando no hay un Consejo Nacional Electoral transparente y que respete la voluntad popular… Nadie puede garantizar que existió un proceso justo y transparente; eso lo que hace es fortalecer el espíritu de la Revolución Ciudadana. Esta situación de tener que pelear en un marco adverso, en un marco en el que no se respetan las reglas democráticas, lo que hace es fortalecer también la mística militante, fortalecer este espíritu por seguir luchando por una sociedad más justa. El pueblo ecuatoriano empieza a despertar. Una muestra de eso es lo que sucedió el 16 de noviembre en la consulta, y esperamos que ese proceso también pueda consolidarse de la construcción de una gran plataforma democrática que nos permita enfrentar al neoliberalismo, al autoritarismo, y ofrecer una alternativa distinta para el país.

En las seccionales del 2023, la Revolución Ciudadana se consolidó, pues, como la principal fuerza política, con alrededor de 50 alcaldías. El proceso electoral para el 2027 comienza el 7 de febrero: ¿buscarán mantener o superar esta cifra?, ¿qué hará la nueva directiva?

Sí, indudablemente esta fuerza que tiene la RC tiene que expresarse también en las elecciones seccionales. Eso obliga a mejores procesos de selección, a que puedan estar representándonos personas que tengan conciencia, coherencia y compromiso con el movimiento.

En la Asamblea existe un intento de fiscalizar los fondos de campaña de la Revolución Ciudadana ante supuestas irregularidades. ¿Esta será una de las acciones urgentes para la nueva directiva?

Eso para nosotros es parte de las estrategias que se han establecido por parte del oficialismo para poder salvar al presidente del Consejo de la Judicatura, el señor Mario Godoy… Que investiguen lo que quieran; el Consejo Nacional Electoral ya revisó nuestros fondos y sabemos seguir dando la pelea. No confiamos ni en el Consejo Nacional Electoral ni en el Tribunal Contencioso Electoral, que han actuado como comisarías del Ejecutivo, pero seguiremos dando la pelea para poder defendernos.

FUENTE: EL UNIVERSO

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