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Vida social de cetáceos y focas: Factor clave en el contagio de virus

Una investigación reciente liderada por la Universidad Flinders y difundida a través de la publicación especializada Mammal Review, ha revelado que la vida social de delfines, ballenas y focas desempeña un papel trascendental en la forma en que se distribuyen las patologías. Según el equipo de científicos, comprender la interconectividad de estos mamíferos marinos es una tarea fundamental para predecir y mitigar posibles brotes, especialmente en un contexto global afectado por el cambio climático y el aumento de los niveles de polución.

Este trabajo investigativo fue encabezado por especialistas vinculados al Laboratorio de Ecología, Comportamiento y Evolución de Cetáceos (CEBEL) de la Universidad Flinders, en conjunto con expertos de Estados Unidos. El informe concluye que la configuración de los vínculos sociales actúa como un elemento crucial que define qué tan vulnerables son estos seres ante procesos infecciosos.

A pesar de que las observaciones se centraron primordialmente en comunidades localizadas en Australia y América del Norte, los investigadores sostienen que los resultados obtenidos pueden ser aplicados a diversas poblaciones de mamíferos marinos a escala global.

El estudio de la Universidad Flinders destaca que la estructura social es clave en la vulnerabilidad de delfines, ballenas y focas frente a infecciones (Imagen ilustrativa Infobae)

El profesor asociado del grupo CEBEL, Guido J. Parra, señaló que las afecciones de salud se encuentran entre los detonantes más importantes de mortalidad para estos vertebrados de los océanos. Estos factores se suman a las presiones de origen humano, tales como la destrucción de hábitats, la contaminación química y los incidentes relacionados con la pesca industrial.

La investigación resalta, además, que elementos externos como el cambio climático tienen la capacidad de comprometer las defensas inmunológicas de los especímenes, elevando de forma significativa su fragilidad frente a las infecciones de origen bacteriano o viral.

Parra hizo hincapié en que los nexos sociales entre los mamíferos del mar establecen distintas trayectorias para el contagio. Por lo tanto, descifrar estas disparidades es vital para detectar amenazas potenciales antes de que se transformen en epidemias incontrolables. Según destacó el experto:

“Un conocimiento detallado de las redes sociales animales, que varían entre especies y comunidades, resulta imprescindible para diseñar estrategias eficaces de conservación”

Por su parte, Caitlin Nicholls, quien figura como autora principal del artículo y colaboradora del equipo CEBEL, explicó que estos animales poseen organizaciones sociales sumamente intrincadas. Mientras que algunas especies se agrupan en núcleos estables con vínculos permanentes, otras prefieren movilizarse entre diversos colectivos mediante redes sociales de alta fluidez. Esta heterogeneidad en las conexiones suele complicar las labores de supervisión y la aplicación de medidas sanitarias tempranas ante la irrupción de un agente infeccioso.

El cambio climático y la contaminación debilitan el sistema inmunológico de mamíferos marinos, favoreciendo brotes de enfermedades (Imagen Ilustrativa Infobae)

Limitaciones en el monitoreo marino

El documento publicado en Mammal Review advierte sobre los desafíos logísticos que implica el estudio de estos animales en su entorno natural. La observación en tiempo real y la posibilidad de separar a los individuos contagiados dentro del ecosistema oceánico son sumamente reducidas. A esto se añade que el acceso difícil a ciertas regiones geográficas y especies particulares dificulta la medición exacta del riesgo de transmisión, afectando principalmente a las poblaciones en peligro que no han sido suficientemente analizadas.

Entre los descubrimientos más destacados realizados por la Universidad Flinders se encuentra la detección de “individuos altamente conectados”. Estos ejemplares, denominados técnicamente como superpropagadores, suelen tener interacciones frecuentes con una gran cantidad de miembros del grupo, lo que puede acelerar drásticamente la dispersión de un virus en una población entera.

En el caso de comunidades como las de los delfines nariz de botella, se observó que aquellos individuos con lazos sociales más intensos son, con frecuencia, los más propensos a verse involucrados en eventos de infección masiva.

Grupos con superpropagadores aceleran la diseminación de infecciones en poblaciones de delfines nariz de botella y otras especies marinas - (Imagen Ilustrativa Infobae)

Para múltiples especies que ya se encuentran bajo amenaza, el peligro de contagio se ve potenciado por el desconocimiento científico sobre sus patrones de interacción. La carencia de datos precisos obstaculiza el desarrollo de planes de gestión orientados a su salvaguarda efectiva.

Estrategias para la prevención y conservación

El trabajo de la Universidad Flinders concluye que

“tratar infecciones en mamíferos marinos, una vez extendidas, resulta sumamente difícil”

. Ante este panorama, se sugiere que los programas de vigilancia se centren en los sujetos que ocupan posiciones clave dentro de su estructura social. Asimismo, se recomienda la protección de hábitats estables que permitan el mantenimiento de relaciones duraderas, lo cual podría actuar como una barrera natural ante la propagación de patógenos.

En este sentido, la detección precoz y la supervisión activa se perfilan como las tácticas más eficientes para aminorar las consecuencias de futuros brotes en grupos vulnerables. Un enfoque preventivo fortalecido podría ofrecer nuevas esperanzas para la preservación de los mamíferos marinos amenazados.

La escasez de información sobre redes sociales incrementa el riesgo de contagio en especies amenazadas y poco estudiadas (Imagen Ilustrativa Infobae)

La investigación también subraya la urgencia de establecer mecanismos de cooperación internacional. Debido a que las rutas migratorias de ballenas, delfines y focas traspasan las fronteras de distintos países, se requiere de una gestión transnacional coordinada para el seguimiento de enfermedades.

Asimismo, los autores señalan que el uso de tecnología satelital y programas de marcaje es fundamental para recopilar datos sobre el desplazamiento y la socialización de los individuos. Esta información es la base para anticipar el avance de microorganismos patógenos en el océano.

Los científicos alertan sobre la necesidad de incrementar la vigilancia en áreas de alta biodiversidad marina y de asegurar mayor financiamiento para la investigación de especies poco conocidas. Factores como la pesca intensiva, el ruido submarino y la contaminación no solo amenazan físicamente a los animales, sino que pueden alterar sus comportamientos sociales, facilitando así la aparición de nuevas enfermedades.

El monitoreo estratégico y la vigilancia activa permiten detectar brotes tempranamente y proteger a mamíferos marinos vulnerables (Imagen ilustrativa Infobae)

El equipo de la Universidad Flinders recalca que todavía existen vacíos informativos considerables sobre las redes de interacción en especies amenazadas. Por ello, las entidades encargadas de la conservación deben priorizar la obtención de datos en zonas desatendidas para robustecer la defensa de la fauna marina a nivel mundial.

Finalmente, se enfatiza que la interacción social no es solo una conducta básica para el bienestar de estos animales, sino un factor crítico para su salud pública. Ante los retos del cambio climático y el impacto de las actividades humanas, el estudio hace un llamado global a potenciar la vigilancia constante y la protección de los ecosistemas para garantizar la supervivencia de estos habitantes emblemáticos del mar.

Fuente: Infobae

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