La corporación Intel ha puesto en marcha un esquema de gran alcance con el objetivo de reposicionar su marca en el dinámico ámbito de la inteligencia artificial (IA). Tras asegurar un financiamiento histórico por parte de la administración de los Estados Unidos, el fabricante presentó el procesador Core Ultra Series 3. Este componente se erige como la pieza fundamental de una táctica diseñada para rivalizar directamente con potencias como Nvidia, AMD y Qualcomm, buscando retomar el liderazgo en la innovación tecnológica mundial.
Bajo la gestión de Lip-Bu Tan, quien tomó las riendas de la organización en marzo pasado, Intel pretende no solo blindar su hegemonía en el rubro de las computadoras personales, sino también introducir su tecnología en campos como la robótica y diversos sistemas automatizados. Durante la feria CES 2026 celebrada en Las Vegas, la compañía oficializó el lanzamiento del Core Ultra Series 3, marcando el inicio de un periodo enfocado en expandir su influencia en el ecosistema de la IA.
El responsable del área de informática de cliente de la firma, Jim Johnson, destacó en una intervención durante el evento que el porvenir de la empresa está vinculado a:
“los dispositivos que existen entre la PC y la nube”
. Este concepto engloba desde asistentes virtuales hasta autómatas inteligentes. Se estima que estos nuevos chips se integrarán en más de 200 modelos de computadoras, funcionando como el núcleo de equipos capaces de procesar información de manera local, reduciendo así la dependencia de servidores remotos.
Esta ofensiva comercial tiene el espaldarazo del gobierno estadounidense, que durante el último año fiscal adquirió aproximadamente el 10% de las acciones de la compañía. Al respecto, el expresidente Donald Trump elogió mediante una publicación en Truth Social la iniciativa de producir en suelo norteamericano, enfatizando el compromiso de su gestión con el retorno de la manufactura de semiconductores al país.

El respaldo gubernamental ha inyectado optimismo entre los inversionistas. Dicha confianza se ha traducido en un incremento del 84% en la valoración de los títulos de Intel a lo largo de 2025, logrando un crecimiento interanual que ronda el 98%.
Desafíos frente a la competitividad del mercado
A pesar del repunte, el entorno competitivo es agresivo. En el marco del CES, la firma AMD exhibió procesadores diseñados para ejecutar modelos complejos de IA de forma nativa en laptops, priorizando la privacidad y disminuyendo la latencia. Por otro lado, Qualcomm reveló unidades optimizadas para procesos de inteligencia artificial con una autonomía de batería que alcanza varios días.
Aunque Intel conservaba el 71% de la cuota del mercado de PC en 2024, según datos de International Data Corporation, la empresa enfrenta la presión de acelerar su ritmo de innovación para no ser superada por las propuestas de sus competidores.
El desarrollo del Core Ultra Series 3 apunta a fortalecer el negocio central de Intel mediante dos pilares: el incremento de la autonomía energética y la optimización para tareas de IA, tales como herramientas de programación asistida y sistemas de videoconferencia que mejoran la calidad audiovisual mediante algoritmos avanzados.

“La pregunta es: ¿qué necesita un periodista que pueda ser diferente a lo que busca un jugador?”
planteó Johnson para subrayar la diversidad de aplicaciones que la compañía pretende cubrir con su nuevo hardware.
Incursión en robótica y centros de datos
La robótica es otro frente estratégico. La empresa Oversonic Robotics, especializada en humanoides para el área de salud, tiene planes de sustituir los componentes de Nvidia por el Core Ultra 3 de Intel para facilitar el procesamiento inmediato en sus máquinas. Según Nina Mehlhaf, vocera de la entidad, el chip de Intel ofrece ventajas en términos de costos operativos y velocidad en entornos sin conexión, si bien aclaró que todavía emplean tecnología de Nvidia para el entrenamiento previo de los modelos de IA.
No obstante, algunos expertos mantienen la cautela. Bill Ray, analista de la consultora Gartner, indicó que la presencia de robots humanoides en el tejido industrial sigue siendo marginal debido a limitaciones técnicas y físicas que frenan su adopción generalizada.

Paralelamente, Nvidia continúa dominando los centros de datos que dan soporte a los servicios de IA masivos, alcanzando una valoración de mercado de 5 billones de dólares. Ante este escenario, la reestructuración de Intel busca evitar tropiezos del pasado, como cuando Apple decidió en 2020 prescindir de sus servicios para fabricar sus propios procesadores para MacBooks.
La urgencia de esta transformación es evidente tras el recorte del 15% de la fuerza laboral de Intel y una caída del 18% en el valor de sus acciones en el último lustro. Para revertir esto, Lip-Bu Tan ha implementado una cultura de transparencia y comunicación directa. Jim Johnson mencionó que Tan “quiere saber buenas noticias, malas noticias, problemas, planes”, fomentando una gestión que detecte rápidamente cualquier descontento de los clientes.
El éxito a largo plazo de Intel dependerá de su habilidad para integrar la inteligencia artificial en productos cotidianos y sectores emergentes. Con el soporte estatal y una estrategia enfocada en la producción doméstica de semiconductores avanzados, la firma busca consolidar su retorno a la cúspide de la industria tecnológica.
Fuente: Infobae