Una investigación reciente sugiere que las personas que sufren de depresión resistente al tratamiento podrían encontrar una alternativa eficaz en un implante electrónico. Este dispositivo funciona emitiendo pulsos eléctricos a grupos nerviosos clave en el organismo.
El mecanismo consiste en un pequeño aparato que se instala bajo la piel en la zona del pecho. Desde allí, envía estímulos eléctricos calibrados con precisión hacia el nervio vago izquierdo, el cual actúa como una vía de comunicación esencial entre el cerebro y diversos órganos internos.
Según los resultados publicados el 13 de enero en el International Journal of Neuropsychopharmacology, más del 20% de los pacientes que recibieron este tratamiento dejaron de presentar síntomas de depresión tras dos años de seguimiento.
El doctor Charles Conway, quien lidera la investigación y dirige el Centro de Trastornos del Estado de Ánimo Resistentes al Tratamiento de la Universidad de Washington en St. Louis, expresó su asombro ante los hallazgos.
“Nos sorprendió que 1 de cada 5 pacientes no tuviera síntomas depresivos al cabo de dos años”
, señaló el especialista, añadiendo que estos resultados le permiten ser optimista sobre el abordaje de esta patología compleja.

Conway destacó que estos datos son atípicos, dado que la mayoría de las investigaciones sobre depresiones severas muestran beneficios poco duraderos.
“Estos resultados son muy atípicos, ya que la mayoría de los estudios sobre depresión marcadamente resistente al tratamiento presentan una sostenibilidad muy baja del beneficio, ciertamente no a los dos años. Estamos viendo que la gente mejora y sigue mejorando”
, precisó.
Detalles del ensayo clínico masivo
Para alcanzar estas conclusiones, los científicos realizaron un seguimiento a casi 500 pacientes diagnosticados con depresión en 84 centros especializados a lo largo de Estados Unidos.
El perfil de los participantes incluía personas con depresión mayor de moderada a grave que no habían obtenido resultados positivos tras probar al menos cuatro tipos distintos de antidepresivos. La gravedad del cuadro era tal que tres cuartas partes de los sujetos se encontraban incapacitados para trabajar.
El dispositivo utilizado en el estudio es el denominado Sistema de Terapia VNS. Este es producido por la firma LivaNova USA Inc., con sede en el Reino Unido, entidad que además se encargó de financiar el ensayo clínico.

Durante el primer año de la investigación, el equipo activó solo la mitad de los dispositivos instalados. Esto se hizo con el fin de establecer comparativas rigurosas entre el grupo que recibía la estimulación nerviosa y el que no la recibía inicialmente.
Los datos revelaron que el 69% de los 214 pacientes que usaron el implante desde el inicio mostraron una mejoría significativa antes de cumplirse el primer año. En este contexto, se consideró una «respuesta significativa» a cualquier reducción del 30% o más en la sintomatología depresiva.
De ese grupo, más del 80% mantuvo o incluso incrementó los efectos positivos tras dos años de uso, mejorando notablemente su calidad de vida y su funcionalidad en las tareas cotidianas.
Incluso una mejoría moderada del 30% representa un cambio radical para individuos cuya condición clínica los mantenía “paralizados por la vida”, según las palabras de Conway.

Resultados sostenidos a largo plazo
Para aquellos pacientes que experimentaron una recuperación más profunda —definida como una baja del 50% o superior en sus síntomas al primer año—, la tasa de éxito fue impresionante: más de 9 de cada 10 (92%) continuaron progresando favorablemente después de los dos años.
Es importante destacar que el uso del nervio vago ya había mostrado potencial en el pasado para el tratamiento de trastornos mentales. De hecho, la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE. UU. (FDA) ya ha otorgado su aprobación para utilizar la estimulación del nervio vago tanto en casos de epilepsia como en depresión, según datos de la Cleveland Clinic.
El propósito principal de este extenso estudio es proporcionar evidencia sólida para que los Centros de Medicare y Medicaid de EE. UU. (CMS) evalúen la cobertura financiera de este procedimiento en el futuro. Por ahora, el alto costo del implante lo vuelve inaccesible para la gran mayoría de la población.

Los autores del estudio estiman que, si las instituciones públicas como CMS aprueban el reembolso, las aseguradoras privadas probablemente adoptarán la misma política de cobertura.
El doctor Conway concluyó resaltando la relevancia del grupo analizado:
“Creemos que la muestra de este ensayo representa la muestra de paciente deprimido más resistente al tratamiento jamás estudiada en un ensayo clínico. Existe una urgencia por hallar tratamientos efectivos para estos pacientes, que a menudo no tienen otras opciones. Con este tipo de enfermedad crónica y discapacitante, incluso una respuesta parcial al tratamiento cambia la vida, y con la estimulación del nervio vago estamos viendo que ese beneficio es duradero.”
Fuente: Infobae