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¿Cómo elegir el ácido hialurónico ideal? El doctor Xavier Batalla explica

En la actualidad, una gran cantidad de personas acuden a centros de medicina estética con el propósito de hallar soluciones eficaces para hidratar, rejuvenecer o aportar volumen a sus facciones. Aunque el uso del ácido hialurónico se ha transformado en una herramienta sumamente común en este tipo de intervenciones, es poco conocido que existen dos aplicaciones con propósitos muy divergentes. El experto Xavier Batalla señala que el éxito del procedimiento depende directamente de la composición estructural de la sustancia y de la meta terapéutica que se desee conseguir.

A nivel superficial, el término ácido hialurónico suele percibirse como un compuesto único y uniforme. No obstante, la realidad científica demuestra que esta molécula puede presentarse bajo morfologías muy variadas: una variante de consistencia fluida y otra de mayor densidad. Esta separación técnica no solo condiciona la textura del producto y su mecanismo de aplicación, sino que determina con precisión los efectos que se manifestarán en la piel de los pacientes. El doctor Xavier Batalla enfatiza que poseer esta información permite a los usuarios tomar decisiones fundamentadas para alcanzar el aspecto deseado, eludiendo sorpresas desagradables o expectativas que no se cumplen.

Es fundamental recordar que el ácido hialurónico es un componente que el organismo humano produce de forma natural, destacándose por su extraordinaria capacidad para la retención de líquidos y para brindar soporte a los diversos tejidos. Sin embargo, el doctor Batalla advierte que no se debe confundir la aplicación de un producto diseñado para actuar en la capa externa de la dermis con aquel destinado a rellenar y reconfigurar la estructura facial. Por este motivo, antes de iniciar cualquier proceso estético, resulta vital identificar qué se busca mejorar y cuál es el tipo de compuesto más idóneo para cada necesidad particular.

Las dos aplicaciones principales del ácido hialurónico

El denominado ácido hialurónico no reticulado se distingue por poseer una textura sumamente ligera y líquida. Esta versión se emplea primordialmente para ejecutar una hidratación profunda en la superficie cutánea, lo que genera una mejora inmediata en la luminosidad y la elasticidad de la piel. Es la alternativa recomendada para los pacientes que anhelan un acabado de apariencia natural, sin que se produzcan alteraciones en el volumen del rostro. Su labor central es la biorrevitalización, un proceso que busca devolver la frescura y la suavidad a pieles que presentan signos de envejecimiento o daños por la radiación solar. Se suministra a través de microinyecciones y, aunque sus beneficios son visibles al instante, tienen un carácter temporal que exige sesiones de mantenimiento periódicas.

Por el contrario, el ácido hialurónico reticulado cuenta con una estructura de enlaces entrecruzados que le otorga una consistencia mucho más firme y espesa. Esta particularidad lo posiciona como la herramienta perfecta para labores de soporte y relleno, permitiendo a los especialistas redefinir los contornos, devolver volúmenes que se han perdido con el tiempo y suavizar los surcos de las arrugas más marcadas. Es el tratamiento predilecto para quienes persiguen cambios más significativos, tales como el realce de los pómulos, el perfilado del mentón o la corrección de hundimientos en el rostro. Según los datos aportados por Xavier Batalla, la durabilidad de este tipo de compuesto puede oscilar entre los nueve y doce meses, ofreciendo una solución más persistente.

Divergencias fundamentales que impactan en el rostro

La variante no reticulada, debido a su fluidez característica, se asimila con rapidez en el tejido cutáneo y garantiza una hidratación inmediata sin modificar la geometría facial. Se presenta como la opción ideal para quienes priorizan el perfeccionamiento de la calidad de la piel por encima de los cambios volumétricos, ya que carece de la densidad necesaria para rellenar surcos profundos o alterar el perfil facial.

El ácido hialurónico sirve para rellenar arrugas o cambiar el rostro (SM CONTENT STUDIO/Europa Press)

En el extremo opuesto, el ácido hialurónico reticulado posee moléculas diseñadas para ofrecer una mayor durabilidad y resistencia mecánica. Esta tipología es capaz de proyectar volúmenes, brindar soporte estructural y transformar la arquitectura del rostro, ajustándose a los requerimientos de quienes desean una modificación estética más evidente y de largo aliento. La determinación sobre cuál de los dos utilizar debe ser fruto de una evaluación con un profesional de la salud, quien examinará el estado dérmico para elegir el insumo más apropiado.

Finalmente, el doctor Batalla insiste en que realizar consultas previas y entender estas variaciones técnicas es un paso indispensable para evitar frustraciones y alcanzar el éxito estético. El especialista concluye que tener presente que

“no todo el ácido hialurónico es igual”

permite a cualquier individuo realizar una elección consciente, segura y plenamente alineada con sus metas personales de belleza y bienestar.

Fuente: Infobae

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