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Trump propone mediación entre Egipto y Etiopía por crisis del Nilo

El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, ha extendido una propuesta formal para actuar como mediador en el conflicto diplomático que mantienen Egipto y Etiopía. La disputa se centra en el aprovechamiento de los recursos hídricos del río Nilo Azul tras el desarrollo del megaproyecto conocido como la Presa del Gran Renacimiento Etíope (GERD), una infraestructura que tanto el gobierno egipcio como el de Sudán consideran un peligro directo para su seguridad hídrica.

A través de una comunicación oficial dirigida al mandatario de Egipto, Abdelfatá al Sisi, el jefe de la Casa Blanca manifestó su intención de facilitar una solución negociada. En la misiva, Trump subrayó:

«En el espíritu de nuestra amistad personal y el compromiso de Estados Unidos con la paz y el bienestar del pueblo egipcio, estoy dispuesto a reiniciar la mediación estadounidense entre Egipto y Etiopía para resolver de forma responsable la cuestión del ‘Reparto del Agua del Nilo’ de una vez por todas»

.

El líder estadounidense enfatizó que la gestión del río no puede estar sujeta a decisiones unilaterales. Según su postura, ningún país debería ejercer un «control unilateral» sobre los caudales del Nilo en detrimento de otras naciones. Por ello, se comprometió a colaborar para que las necesidades vitales de agua de Egipto, Etiopía y Sudán queden plenamente garantizadas bajo un marco de cooperación mutua.

Hacia un acuerdo técnico y transparente

Para el mandatario norteamericano, la clave para destrabar el conflicto reside en la supervisión internacional.

«Creo que con la experiencia técnica adecuada, negociaciones justas y transparentes, y un papel importante de Estados Unidos en la supervisión y la coordinación entre las partes, podemos lograr un acuerdo duradero para todas las naciones de la cuenca del Nilo»

, detalla el texto enviado por Trump.

El plan sugerido por la administración estadounidense contempla un sistema de compensación regional. El objetivo es asegurar una liberación «predecible» de agua hacia Egipto y Sudán durante las temporadas de sequía. Al mismo tiempo, el acuerdo permitiría que Etiopía continúe produciendo grandes cantidades de energía hidroeléctrica, la cual podría ser donada o comercializada con sus países vecinos.

Por otro lado, el primer ministro de Etiopía, Abiy Ahmed, informó durante el pasado mes de julio que la construcción de la GERD ya ha sido finalizada con éxito. El mandatario etíope adelantó que la inauguración oficial de la presa se llevará a cabo en septiembre, evento para el cual ha invitado a delegaciones de El Cairo y Jartum, a pesar del histórico rechazo que estos países han mostrado hacia la obra.

Posturas encontradas y riesgos regionales

Durante sus declaraciones, Abiy Ahmed defendió la infraestructura asegurando que

«no es una amenaza, sino una oportunidad compartida»

. El primer ministro sostuvo que el proyecto es un baluarte de la cooperación regional y que la energía generada impulsará el desarrollo de toda la zona. Además, aclaró que la operatividad de la presa etíope no ha afectado el volumen de agua de la Presa de Asuán en territorio egipcio.

No obstante, el camino hacia un pacto definitivo ha estado lleno de obstáculos. Aunque en enero de 2020 se alcanzó un principio de acuerdo, las autoridades de Adís Abeba se retiraron de las mesas de diálogo antes de estampar su firma. Esta situación, agravada por la inestabilidad política en Sudán, ha incrementado la crispación con Egipto, país que califica la situación como una «amenaza existencial» debido a su dependencia absoluta del Nilo, lo que mantiene latente el temor a un posible estallido de un conflicto de mayor escala en la región.

Fuente: Infobae

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