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Grupo kurdo reivindica ofensiva armada contra el régimen de Irán

La crispación entre el Gobierno de Irán y las organizaciones separatistas de origen kurdo radicadas en el norte de Irak ha alcanzado niveles críticos. Esta escalada se produce tras la intensa ola de movilizaciones en territorio iraní y la consecuente respuesta violenta de las fuerzas de seguridad estatales. En este contexto, el Partido de la Libertad de Kurdistán (PAK), una agrupación disidente con base en la zona autónoma del Kurdistán iraquí, se ha atribuido la autoría de diversos ataques armados dirigidos contra la Guardia Revolucionaria iraní.

Jwansher Rafati, vocero oficial del PAK, detalló que estas acciones militares surgieron como una medida de defensa ante la represión ejercida contra los manifestantes. Según sus declaraciones, el Ejército Nacional de Kurdistán, que actúa como el brazo militar de la organización, ha brindado soporte a las protestas civiles no solo mediante recursos financieros, sino también a través de despliegues operativos en momentos de alta vulnerabilidad para la población.

Intervención en zonas de conflicto

Rafati señaló que la cúpula del grupo decidió intervenir tras recibir reportes de que la Guardia Revolucionaria estaba empleando fuego real de forma directa contra los ciudadanos en localidades como Ilam, Kermanshah y Firuzkuh. Según el representante, las maniobras tácticas ejecutadas por sus combatientes lograron infligir

“daños significativos”

a las estructuras y efectivos de las fuerzas de seguridad del régimen iraní.

A pesar de que el PAK ha circulado videos que supuestamente documentan las embestidas contra objetivos estratégicos de la Guardia Revolucionaria, no ha sido posible realizar una verificación externa e independiente sobre el nivel de afectación real de dichos ataques. Rafati hizo hincapié en que las operaciones fueron llevadas a cabo por unidades que ya se encontraban operando de forma clandestina dentro de las fronteras de Irán, descartando el traslado de tropas desde suelo iraquí. Asimismo, manifestó que existe una alta probabilidad de que Teherán inicie represalias militares contra los campamentos del PAK en Irak.

En el transcurso de los últimos meses, el estamento de seguridad iraní ha señalado reiteradamente a los movimientos kurdos como responsables de las agresiones sufridas por sus oficiales. Por otro lado, informes de defensores de derechos humanos indican que la cifra de víctimas mortales producto de la represión estatal ha ascendido a 2.797 personas muertas.

Miembros de la policía iraní hacen guardia en una protesta frente a la embajada británica tras las protestas antigubernamentales en Teherán, Irán, el 14 de enero de 2026. Majid Asgaripour/WANA (Agencia de Noticias de Asia Occidental) vía REUTERS

El panorama político resulta sumamente complejo para el Gobierno de Irak, debido a la influencia geopolítica de Irán y la presencia histórica de disidentes kurdos en su territorio septentrional. Durante el año 2023, las administraciones de Bagdad y Teherán formalizaron un pacto para desarmar a estas facciones y trasladarlas a zonas controladas bajo estricta supervisión iraquí. No obstante, y aunque se clausuraron bases fronterizas y se limitó el tránsito de milicianos, los grupos han logrado mantener su operatividad.

Antecedentes y financiamiento

Durante las tensiones bélicas entre Israel e Irán registradas el año anterior, el PAK y otras agrupaciones similares incrementaron su proselitismo político, pero optaron por no iniciar choques armados directos. El argumento principal fue que una confrontación abierta en ese momento podría desestabilizar la ya precaria seguridad de las regiones kurdas en ambos países.

Es importante recordar que el PAK cuenta con experiencia operativa previa, habiendo recibido instrucción militar por parte de Estados Unidos hace una década para combatir la expansión del grupo Estado Islámico. En periodos anteriores, su sostenimiento económico dependía del Gobierno Regional del Kurdistán, pero actualmente la organización asegura que sus fondos provienen mayoritariamente de donaciones de simpatizantes internos y de la diáspora kurda en el exterior.

Desde la otra acera, medios controlados por el Estado iraní han catalogado estas actividades como una estrategia de incitación que ha pasado de la guerra psicológica a la confrontación directa. Reportes locales mencionaron que el Partido de la Vida Libre de Kurdistán (PJAK) estaría involucrado en la muerte de ocho miembros de la Guardia Revolucionaria en Kermanshah y un agente policial en Ilam, si bien este grupo no ha confirmado oficialmente su participación en dichos eventos durante las actuales protestas.

Gran Bazar en Teherán, donde comenzaron las últimas protestas contra el régimen de Irán, 15 de enero de 2026. Majid Asgaripour/WANA (Agencia de Noticias de Asia Occidental) vía REUTERS

Finalmente, la narrativa oficial de Irán continúa difundiendo imágenes de presuntos rebeldes armados en el oeste del país, acompañadas de la exhibición de armamento incautado. Las autoridades insisten, sin presentar pruebas concluyentes, en que los disturbios y las acciones de estos grupos cuentan con el respaldo estratégico de Estados Unidos e Israel.

Fuente: Infobae

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