Casi cualquier ciudadano que haya acudido a una consulta médica o a una sala de urgencias está familiarizado con el oxímetro de pulso, ese pequeño dispositivo en forma de pinza que se coloca en el dedo para monitorear el ritmo cardíaco y los niveles de saturación de oxígeno en el torrente sanguíneo.
Sin embargo, un reciente cuerpo de evidencia científica ha puesto de manifiesto una falla preocupante: estos aparatos, ampliamente utilizados en el sistema de salud, suelen arrojar lecturas erróneas y engañosas en pacientes con tonos de piel más oscuros. Esta imprecisión técnica no es un detalle menor, ya que tiene el potencial directo de comprometer la calidad de la atención médica recibida por estos grupos de población.
De acuerdo con una investigación publicada el 14 de enero de 2026 en la revista especializada The BMJ, los dispositivos de oximetría tienden a registrar niveles de oxígeno más elevados de los que realmente tienen los pacientes de tez oscura. Esto provoca que estados de baja oxigenación, que deberían ser tratados de urgencia, pasen desapercibidos para el personal sanitario.
«Los cinco pulsoxímetros evaluados dieron lecturas más altas (de oxígeno en sangre) en pacientes con tonos de piel más oscuros que en pacientes con tonos de piel más claros»
Esta fue la conclusión determinante del equipo de investigadores liderado por Daniel Martin, quien se desempeña como profesor de medicina perioperatoria y de cuidados intensivos en la Universidad de Plymouth, situada en el Reino Unido.
Impacto en la atención de emergencia y cuidados críticos
La inexactitud de estas herramientas diagnósticas puede alterar radicalmente la toma de decisiones clínicas. El Dr. Thomas Valley, especialista en neumología y cuidados críticos de la Universidad de Colorado, subrayó la gravedad de esta situación en un editorial que acompañó el estudio. «Los clínicos dependen de mediciones precisas de oxígeno para tomar decisiones importantes sobre la atención médica», puntualizó en una comunicación vía correo electrónico.
Las repercusiones de una lectura falsamente optimista pueden ser fatales. Según explicó Valley, existen diversos escenarios de riesgo:
- Los técnicos de urgencias médicas podrían decidir no trasladar a un paciente al hospital basándose en una lectura normal ficticia.
- Médicos de urgencias podrían negar el ingreso hospitalario a personas que realmente lo necesitan.
- En las Unidades de Cuidados Intensivos (UCI), el personal podría omitir el uso de fármacos vitales, como los esteroides utilizados contra la COVID-19, si consideran erróneamente que el paciente no requiere oxígeno suplementario.
Funcionamiento técnico y parámetros de referencia
El mecanismo de los oxímetros de pulso se basa en el uso de haces de luz para calcular la cantidad de oxígeno transportado por la sangre. En condiciones habituales, una lectura saludable se sitúa entre el 95% y el 100%. No obstante, cuando los valores descienden del 90% o 92%, se considera una señal de alerta que exige intervención médica inmediata.
Durante la crisis sanitaria global provocada por la COVID-19, estos dispositivos se volvieron indispensables. Debido a que el virus atacaba agresivamente los pulmones, reduciendo la disponibilidad de oxígeno en el cuerpo, muchas personas dependieron de estas pinzas digitales para determinar si necesitaban ser conectadas a un ventilador mecánico.
Metodología del estudio realizado en el Reino Unido
Para esta investigación, se analizó la fiabilidad de cinco modelos distintos de oxímetros de dedo. Estos dispositivos fueron suministrados originalmente por el Servicio Nacional de Salud (NHS) de Inglaterra para que la ciudadanía los utilizara en sus hogares durante la pandemia.
El equipo científico recolectó y examinó datos de más de 900 adultos en estado crítico que fueron atendidos en 24 unidades de cuidados intensivos del NHS entre junio de 2022 y agosto de 2024. Para garantizar la objetividad, el tono de piel de cada participante fue documentado mediante un espectrofotómetro, una cámara de alta precisión que cuantifica el color.
Posteriormente, se contrastaron los resultados del oxímetro con la medición de gases arteriales, considerada el estándar de oro por su precisión absoluta. Tras analizar un total de 11.000 mediciones individuales, los científicos se enfocaron en dos puntos críticos: lecturas del 94% o menos (umbral para buscar ayuda) y del 92% o menos (umbral de emergencia).
Los resultados fueron consistentes: los cinco dispositivos sobreestimaron la saturación de oxígeno en pieles oscuras con una diferencia promedio de hasta 1,5 puntos porcentuales. El margen de error se incrementaba proporcionalmente a medida que la pigmentación de la piel era más profunda.
Hacia una medicina más equitativa
Ante estos hallazgos, los expertos sugieren que los profesionales de la salud no deben basar sus diagnósticos exclusivamente en el oxímetro cuando atiendan a pacientes de color. En su lugar, es imperativo evaluar el cuadro clínico completo, incluyendo otros signos y síntomas físicos.
El editorial firmado por Valley y su equipo enfatiza que la solución no es descartar la tecnología, sino perfeccionarla:
«El objetivo no es abandonar la oximetría de pulso, sino comprender sus límites y hacerla equitativa, asegurando que la tecnología diseñada para medir el oxígeno no perpetúe por sí misma desigualdades en quienes lo reciben»
Finalmente, existe una preocupación latente sobre cómo esto afecta a la telemedicina. El Dr. Valley advirtió que si los dispositivos proporcionan valores falsamente tranquilizadores en el hogar, los pacientes podrían verse perjudicados al no acudir al hospital en momentos de peligro real, debido a la confianza ciega en un aparato defectuoso.
Fuente: Infobae