En los últimos años, es habitual que los ecuatorianos prefieran pagar los servicios o bienes, mediante transferencias, tarjetas u otros medios electrónicos. Esta tónica, sobre todo, se presenta en las ciudades como Quito, Guayaquil, Cuenca, Ibarra, Ambato, etc.
Según el Banco Central del Ecuador en el 2025, la diferencia entre depósitos y retiros de efectivo de sus bóvedas, por parte de las entidades del sistema financiero presentó un flujo positivo de USD 52 millones, es decir que existe una menor demanda de efectivo desde el 2014.
La inseguridad y el miedo, es uno de los factores que obliga a la ciudadanía a auto-educarse para acceder a nuevos métodos de pago, más aún cuando se tratan de cifras grandes.
En Quito, por ejemplo, el pasado 22 de diciembre de 2025, una pareja fue interceptada por delincuentes, en la avenida Gaspar de Villarroel, tras sacar del banco USD 40.000 en efectivo. Ese día las víctimas lo perdieron todo puesto que los antisociales huyeron en dos motos.
Otro de los factores que incide es la facilidad, más aún en los jóvenes, que incluso para comprar algún caramelo en una tienda, prefieren hacerlo desde su celular.