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Riesgos y consecuencias de usar el celular antes de dormir

En la actualidad, el teléfono móvil se ha consolidado como un elemento inseparable en la rutina diaria de millones de personas, extendiéndose incluso a los momentos previos al descanso nocturno. No obstante, emplear el celular antes de dormir conlleva una serie de repercusiones perjudiciales para el organismo. Investigaciones desarrolladas por la Unidad de Trastornos del Movimiento y Sueño perteneciente al Hospital General “Manuel Gea González” señalan que la exposición a dispositivos electrónicos merma significativamente la calidad del descanso, pudiendo derivar en afecciones severas con el paso del tiempo.

Impacto hormonal y alteración del descanso

La práctica habitual de consultar redes sociales, responder mensajes o visualizar contenido multimedia justo antes de pernoctar interfiere directamente con los procesos biológicos naturales. La luz azul que emanan las pantallas tiene el efecto de suprimir la producción de melatonina, que es la hormona encargada de regular el ciclo entre el sueño y la vigilia. Simultáneamente, esta exposición eleva los niveles de cortisol, conocida como la hormona del estrés.

Revisar mensajes o redes sociales antes de dormir altera los ritmos circadianos, provoca insomnio y puede derivar en trastornos más graves; expertos recomiendan apagar dispositivos dos horas antes de acostarse - (Imagen Ilustrativa Infobae)

Esta ruptura del equilibrio hormonal no solo dificulta el inicio del sueño, sino que a largo plazo se traduce en cuadros de insomnio, fatiga crónica y otros desajustes vinculados a la falta de un descanso reparador.

La luz azul y el engaño al cerebro

Aunque la luz azul es un componente del espectro visible presente en la naturaleza y útil para mejorar el ánimo y los ciclos circadianos durante el día, su presencia nocturna es nociva. Al interactuar con los dispositivos en la cama, el cerebro recibe una señal errónea de que debe permanecer en estado de alerta.

Como consecuencia, se retrasan las etapas de sueño profundo, las cuales son vitales para lograr una recuperación física y cognitiva completa. Además, se incrementa la vulnerabilidad a sufrir interrupciones o despertares durante la madrugada.

Patologías vinculadas al entorno digital nocturno

El empleo desmedido de móviles, tabletas o televisores en las horas de sueño se ha vinculado con trastornos específicos como el insomnio, el síndrome de piernas inquietas, la parálisis del sueño y diversas alteraciones del ritmo circadiano. De igual manera, un descanso deficiente se relaciona con el desarrollo de patologías como la obesidad, dolencias cardiovasculares y fallos en el sistema inmune.

Usar el teléfono en la cama retrasa el sueño, incrementa el estrés y favorece el síndrome visual informático; crear rutinas digitales saludables ayuda a prevenir problemas a largo plazo - (Imagen Ilustrativa Infobae)

En el caso de los niños y adolescentes, el riesgo se intensifica. Este grupo demográfico requiere una mayor cantidad de horas de descanso y presenta una sensibilidad superior a la interferencia de la luz azul, lo que puede interferir en su desarrollo físico y cognitivo.

Salud ocular y fatiga visual

El impacto no se limita al descanso; la visión también sufre daños considerables. El uso constante de pantallas puede desencadenar el denominado Síndrome Visual Informático (SVI), caracterizado por síntomas como ojos secos, dolor de cabeza, agotamiento visual y problemas para enfocar. Estos efectos empeoran cuando el dispositivo se usa a poca distancia o en entornos con escasa luz.

Asimismo, la ciencia investiga la relación entre la luz azul de alta energía y la Degeneración Macular Asociada a la Edad (DMAE), sugiriendo un vínculo potencial que aún se mantiene bajo estudio profesional.

Consejos para mitigar los riesgos

  • Establecer límites horarios: Se recomienda suspender el uso de cualquier pantalla al menos dos horas antes de acostarse para facilitar la melatonina.
  • Optimizar el entorno: La habitación debe ser un espacio oscuro, fresco y silencioso mediante el uso de cortinas opacas.
  • Uso de filtros: Activar el modo noche o herramientas que reduzcan la emisión de luz azul en los dispositivos.
  • Práctica de la regla 20-20-20: Cada 20 minutos, se debe mirar un objeto a seis metros de distancia durante 20 segundos para relajar los ojos.
  • Iluminación y distancia: Mantener una separación adecuada entre los ojos y el móvil, procurando siempre una luz ambiental correcta.
  • Control profesional: Acudir periódicamente al oftalmólogo para prevenir complicaciones visuales.

Hábitos para un sueño reparador

Sustituir la pantalla por actividades relajantes como la lectura de libros, escuchar música suave o realizar ejercicios de respiración puede marcar la diferencia. Estas acciones facilitan la desconexión del mundo digital y condicionan al cuerpo para dormir mejor. Un descanso de calidad empieza con la voluntad de apagar el dispositivo móvil a tiempo, protegiendo así la salud integral.

Fuente: Infobae

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