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Nuevo biosensor de sudor permite monitorear la calidad del sueño

Un equipo de especialistas de la Universidad de Texas en Dallas ha validado una innovadora tecnología consistente en un biosensor portátil que utiliza el sudor para medir los niveles de cortisol y melatonina. Este hito científico permite un seguimiento constante de las hormonas que regulan el ciclo de sueño y vigilia sin necesidad de métodos invasivos.

La investigación, que ha sido presentada en la prestigiosa publicación Biosensors and Bioelectronics: X, representa un cambio sustancial para la medicina personalizada, facilitando la gestión del estrés y el monitoreo de la salud circadiana de los pacientes de forma remota y eficiente.

Tradicionalmente, la obtención de datos sobre estas hormonas requería la toma de muestras de sangre o saliva, procesos que suelen ser incómodos para los usuarios y poco prácticos para un monitoreo a largo plazo. Al respecto, Annapoorna Ramasubramanya, autora principal del proyecto, destacó la relevancia de este avance:

“La evaluación precisa y continua del cortisol y la melatonina es esencial para comprender y gestionar la salud circadiana”

.

En un collage visual, una mujer mayor es retratada realizando diferentes actividades cotidianas: caminando al aire libre, tejiendo en casa y durmiendo durante la noche y el día. Un reloj analógico en el centro simboliza la importancia de la gestión del tiempo y los hábitos saludables en la tercera edad. (Imagen Ilustrativa Infobae)

De acuerdo con Ramasubramanya, los procedimientos que dependen de la recolección de saliva carecen de la agilidad necesaria para realizar una vigilancia hormonal ininterrumpida a lo largo de las jornadas.

El funcionamiento del biosensor es sencillo para el usuario: se coloca en el antebrazo, donde recolecta el sudor que el cuerpo genera de manera natural. Posteriormente, el dispositivo envía la información vía inalámbrica a una plataforma en la nube y a una aplicación móvil para su revisión inmediata. Para validar su eficacia, se realizó un estudio con 43 voluntarios que portaron el sensor durante 48 horas, periodo en el cual se tomaron 609 muestras de saliva con fines comparativos.

Tras el análisis de los datos, los científicos confirmaron una precisión excepcional del sensor, ya que los resultados obtenidos en el sudor mostraron una correlación superior a 0,90 (coeficiente de Pearson) en comparación con los valores de las muestras salivales para ambos biomarcadores.

Una mujer duerme plácidamente en su cama mientras una representación visual de sus sueños y pensamientos emerge de su mente, mostrando colores vibrantes, símbolos y energía. La imagen ilustra el misterio y la creatividad del subconsciente humano durante el sueño, destacando la importancia de los procesos mentales nocturnos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Hallazgos según demografía y edad

La investigación permitió identificar patrones hormonales claros; por ejemplo, se determinó que el pico máximo de melatonina ocurre cerca de las 2:00 de la madrugada, mientras que el cortisol alcanza su punto más alto alrededor de las 8:00 de la mañana en todos los participantes analizados.

No obstante, el estudio reveló variaciones significativas vinculadas a la edad. En los sujetos mayores de 40 años, se detectó una reducción en la amplitud de los niveles de melatonina y un aumento en la variabilidad y concentración del cortisol. Los expertos sugieren que esto podría deberse a factores como la calcificación de la glándula pineal, una menor sensibilidad lumínica o alteraciones en la señalización de la retina propias del envejecimiento.

Un hombre se sienta en la cama durante la madrugada, visiblemente cansado y preocupado, mientras el reloj marca las 3:17 a.m. La escena ilustra el impacto del insomnio y los trastornos del sueño en la vida cotidiana. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Por su parte, la doctora Shalini Prasad enfatizó cómo el estilo de vida contemporáneo impacta en el bienestar biológico:

“Nuestros patrones de sueño están cambiando. No es necesario trabajar a turnos ni volar aviones para alterar los ritmos circadianos. El simple hecho de convivir con tanta tecnología ha modificado la forma y la cantidad de sueño”

. Según la experta, esta tecnología es vital para detectar a tiempo trastornos como el insomnio, el síndrome metabólico, la depresión y problemas del sistema inmunitario.

Especificaciones técnicas del dispositivo

El sensor está construido con una sofisticada membrana nanoporosa de poliamida, la cual está funcionalizada con óxido de zinc y cuenta con anticuerpos o aptámeros diseñados específicamente para interactuar con las hormonas. Esta estructura garantiza que el dispositivo sea altamente selectivo, ignorando otras moléculas presentes en la transpiración.

El documento técnico especifica que

“los sensores desarrollados pueden detectar de forma fiable los niveles de melatonina y cortisol eluidos pasivamente en la transpiración a tasas naturales para todas las concentraciones a lo largo del día”

. Para el procesamiento de datos, se empleó la herramienta CircaCompare, que permitió observar detalladamente los ritmos individuales.

Una mujer permanece despierta en la cama durante la madrugada, observando el reloj que marca las 3:30 a.m., en una habitación tenuemente iluminada. La escena refleja la dificultad para conciliar el sueño, un problema común en la sociedad moderna. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Annapoorna Ramasubramanya, quien recibió un reconocimiento por este trabajo en el Congreso Mundial del Sueño 2025, mencionó que su enfoque interdisciplinario se inspira en su formación con la veena, un instrumento de la India. Explicó que dicha base artística la motivó a usar herramientas de la física y la matemática para interpretar la complejidad de los datos circadianos.

Sobre su labor, la doctora Prasad comentó:

“Está muy dispuesta a aceptar comentarios. Eso la convierte en una investigadora con gran potencial”

.

Este avance en cronobiología digital promete transformar la medicina del sueño al ofrecer un método cómodo y preciso para la monitorización hormonal. Actualmente, la tecnología se encuentra en fase de comercialización y se perfila como una herramienta clave para la prevención de enfermedades relacionadas con el estrés biológico.

Fuente: Infobae

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