En un contexto de creciente inestabilidad bilateral que ha encendido las alarmas sobre un conflicto a gran escala en el Cuerno de África, la Policía de Etiopía informó recientemente sobre el decomiso de un cargamento que supera las 56.000 rondas de munición. Según los reportes oficiales, el material bélico fue enviado desde Eritrea para abastecer a facciones rebeldes que operan en la región de Amhara, al norte del territorio etíope.
Detalles de la operación policial
De acuerdo con un comunicado oficial emitido por las fuerzas del orden y difundido por medios de comunicación locales, la interceptación del armamento ocurrió en un puesto de vigilancia estratégica en la localidad de Woldia. Durante el operativo, los uniformados lograron detener un camión de carga y procedieron con el arresto de dos individuos sospechosos vinculados al traslado del material.
Las investigaciones de la institución policial señalan que el vehículo inició su trayecto en Mekele, que funciona como el centro administrativo de la región de Tigré. Las autoridades sostienen que esta operación logística habría recibido el respaldo del Frente Popular de Liberación de Tigré (FPLT), organización que lidera dicha zona y que protagonizó una cruenta guerra contra el Gobierno federal de Etiopía entre los años 2020 y 2022.
El arsenal incautado estaba compuesto por cartuchos diseñados para fusiles Kalashnikov, así como municiones para ametralladoras pesadas de tipo Bren y DShK. La policía etíope subrayó que el cargamento tenía el propósito específico de “armar a los Fano”, refiriéndose a una milicia local de la etnia amhara. Además, las pesquisas preliminares apuntan directamente al “Gobierno de Shabiya”, término utilizado para identificar al partido que ostenta el poder en Eritrea.

Escalada de declaraciones hostiles
Estas graves acusaciones surgen apenas una semana después de que el mandatario de Eritrea, Isaias Afwerki, emitiera duras críticas contra el Partido de la Prosperidad (PP), la formación gobernante en Etiopía. Durante una comparecencia en la televisión estatal de su país, Afwerki afirmó que el gobierno vecino les había “declarado la guerra”.
Por su parte, la administración eritrea ha denunciado de forma paralela que Etiopía ha realizado movimientos estratégicos con el despliegue de tropas en la zona fronteriza durante los últimos meses. Si bien Etiopía ha señalado reiteradamente una supuesta alianza entre el FPLT y Eritrea para desestabilizar a Adís Abeba, ambas facciones han rechazado tajantemente tales afirmaciones en diversas oportunidades.
En el plano diplomático, el canciller etíope, Gedion Timotheos, formalizó estas preocupaciones en octubre pasado mediante una misiva enviada a António Guterres, secretario general de la ONU. En el documento, Timotheos sostuvo que la “complicidad” entre las autoridades de Eritrea y el FPLT es cada vez más evidente, asegurando que ambos actores “financian, movilizan y dirigen grupos armados” dentro del territorio de Amhara.

Raíces del conflicto y contexto histórico
La tirantez diplomática entre Adís Abeba y Asmara ha cobrado fuerza durante el último ciclo anual. El detonante principal han sido las declaraciones del primer ministro de Etiopía, Abiy Ahmed, quien ha expresado públicamente su determinación por recuperar una salida soberana al mar Rojo. Esta ambición es interpretada por Eritrea como un intento de vulnerar su integridad territorial.
Es importante recordar que Eritrea alcanzó su independencia formal de Etiopía el 24 de mayo de 1993, un suceso que dejó al Estado etíope sin acceso a las costas tras décadas de enfrentamientos. Posteriormente, una disputa por límites fronterizos desencadenó una guerra entre 1998 y 2000, la cual cobró miles de vidas y finalizó con la ratificación del Acuerdo de Argel el 12 de diciembre de 2000.
Tras asumir el poder en 2018, Abiy Ahmed lideró un proceso de deshielo diplomático con Eritrea que resultó en un histórico tratado de paz, terminando con casi veinte años de hostilidades latentes. Este hito internacional le otorgó el Premio Nobel de la Paz en 2019 y permitió la reactivación de servicios básicos como vuelos comerciales y telecomunicaciones. Sin embargo, la reciente desconfianza y el tráfico de municiones amenazan con deshacer los avances logrados en la región.
Fuente: Infobae