El titular del Departamento del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, ha señalado que el actual escenario de «colapso financiero total» que atraviesa Irán es la consecuencia directa de la estrategia de «máxima presión» implementada por la administración de Donald Trump. Según el funcionario, el país centroasiático vive un momento crítico marcado por intensas protestas sociales, lo cual representaría la etapa final de la hoja de ruta establecida por el mandatario estadounidense.
En declaraciones ofrecidas a la cadena Newsmax, Bessent sostuvo:
«Nos acercamos al desenlace del plan de Trump, que puso en marcha casi inmediatamente cuando llego al cargo»
. El secretario precisó que esta táctica se centró en asfixiar las exportaciones petroleras de la nación persa con el objetivo de anular las vías de financiamiento del gobierno iraní.
La radiografía económica presentada por el funcionario estadounidense describe un panorama desolador en el último mes: inflación desmedida, falta de liquidez en el sistema y el cierre de entidades bancarias. Bessent subrayó que Washington mantuvo la presión sobre Teherán tras los ataques registrados en junio de 2025 contra tres de sus complejos nucleares, acciones que ocurrieron en el contexto de la ofensiva militar iniciada por Israel pocos días antes contra dicho país.
La oferta de Washington y el fracaso diplomático
Asimismo, el representante del Tesoro defendió que, previo a las acciones militares de junio, Donald Trump presentó propuestas reiteradas a las autoridades iraníes. El planteamiento consistía en que el régimen desistiera del desarrollo de armamento nuclear a cambio de establecer vínculos económicos sólidos con Estados Unidos y el resto de la comunidad internacional.
«Lo rechazaron y por eso estamos donde estamos»
, puntualizó el secretario.
Es importante recordar que la ofensiva israelí se produjo mientras se llevaban a cabo diálogos entre Washington y Teherán para intentar rescatar el pacto nuclear. Dicho acuerdo, firmado originalmente en 2015 con la mediación de la Unión Europea, China y Rusia, se desmoronó luego de que Trump decidiera retirar a su país de forma unilateral en 2018, durante su primer periodo presidencial. Desde la perspectiva iraní, este antecedente demuestra la carencia de voluntad política por parte de la Casa Blanca para alcanzar consensos reales.
Por su parte, el gobierno de Irán ha denunciado que el proceso diplomático fue utilizado por Estados Unidos como una cortina de humo para preparar la intervención militar. Dicha ofensiva resultó en más de 1.100 fallecidos en el país, lo que provocó una represalia de Teherán mediante el lanzamiento de centenares de drones y misiles contra objetivos en territorio israelí y contra la base militar en Qatar, considerada el principal enclave estadounidense en el Oriente Próximo.
Acusaciones de fuga de capitales y represión
Scott Bessent también se refirió a la situación interna, afirmando que el pueblo de Irán se encuentra en un estado de desesperación debido a la «mala gestión económica». Según sus palabras, los líderes del país han perjudicado a su propia población al desviar recursos para financiar conflictos subsidiarios en el extranjero y programas nucleares, a pesar de que Teherán ha negado constantemente que busque fabricar armas de destrucción masiva.
Respecto a las recientes movilizaciones, el secretario denunció el uso de la fuerza por parte de las autoridades locales para contener el descontento social. Aseguró que la meta de Trump es «detener la matanza» y estimó que la represión estatal y los disturbios podrían haber dejado un saldo de «miles» de víctimas mortales.
«Esto tiene que parar»
, sentenció el funcionario estadounidense.
Bessent utilizó una metáfora para describir la situación de la élite iraní, afirmando que «las ratas abandonan el barco». Informó que se ha detectado la salida de decenas de millones de dólares del país por parte de la cúpula gobernante hacia cuentas en el exterior. No obstante, en días recientes, la República Islámica ha sostenido que mantiene el control de la situación y que sus acciones se dirigieron contra «terroristas» responsables de la muerte de civiles y agentes de seguridad.
Para concluir, el secretario del Tesoro reiteró que se está monitoreando el movimiento de capitales de altos mandos iraníes hacia instituciones financieras y bancos a nivel global, previendo un posible cambio de régimen.
«Seguimos el dinero, ya sea a través del sistema bancario o bienes digitales. Vamos a trazar estos bienes y no podrán mantenerlos»
, advirtió tajantemente.
Finalmente, las autoridades de Irán han señalado directamente a Estados Unidos e Israel de instigar las protestas violentas para fabricar una justificación que permita a Trump una intervención militar directa. Aunque han hecho un llamado a retomar el diálogo para solventar las diferencias, también han manifestado estar plenamente «preparadas» para afrontar un potencial conflicto bélico a gran escala.
Fuente: Infobae