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Trump evalúa golpe militar rápido en Irán para evitar guerra larga

El mandatario estadounidense, Donald Trump, ha manifestado ante su equipo de seguridad nacional una postura determinante: solo daría luz verde a una intervención armada en Irán si esta se traduce en “un golpe rápido y decisivo contra el régimen”. Según informes internos y fuentes vinculadas a la Casa Blanca, la prioridad del ejecutivo es eludir cualquier escenario que desemboque en un conflicto bélico de larga duración.

Durante las deliberaciones, Trump ha enfatizado a sus consejeros que cualquier movimiento táctico debe poseer un impacto concluyente. De acuerdo con personas allegadas a estas conversaciones, el presidente fue enfático al señalar: “Si hace algo, quiere que sea definitivo”. El líder norteamericano ha dejado claro que no tiene interés en una guerra que se prolongue por semanas o meses, ni en una escalada de hostilidades que no ofrezca victorias inmediatas.

Incertidumbre estratégica y riesgos regionales

Pese a las exigencias presidenciales, los expertos en seguridad nacional no han podido asegurar que una ofensiva militar garantice el desmoronamiento veloz del sistema iraní. Diversos funcionarios han expresado su preocupación por la seguridad de las tropas y los activos estadounidenses distribuidos en el área, ante lo que se prevé sería una contraofensiva agresiva por parte de Teherán. Actualmente, se analiza si Washington dispone de todos los recursos logísticos necesarios para contener una represalia iraní de gran magnitud.

Este panorama táctico sugiere que, de proceder, se optaría por una ofensiva inicial acotada que permita una escalada posterior si fuese necesario. Hasta el momento, el escenario se describe como altamente volátil y, para la tarde del miércoles, todavía no se había ratificado una determinación definitiva sobre el curso de acción.

Trump transmitió a sus asesores que cualquier operación debía tener un efecto concluyente. “Si hace algo, quiere que sea definitivo”, afirmó una de las personas familiarizadas con las conversaciones (REUTERS)

Presión interna en Irán y promesas de intervención

En el marco de una reciente visita a Detroit, Donald Trump se dirigió a los grupos opositores iraníes asegurando que “la ayuda está en camino”, calificando además el estado actual de Irán como “frágil”. Estas aseveraciones coinciden con un periodo de agitación social y denuncias por la represión ejercida por las autoridades de ese país.

Al ser consultado sobre los pormenores de estas estrategias, un portavoz de la Casa Blanca hizo referencia a las declaraciones del presidente en la Oficina Oval. Trump mencionó haber recibido reportes que indican un cese en los asesinatos de manifestantes y la suspensión de ejecuciones por parte del régimen, factores que podrían condicionar la magnitud de la respuesta militar de Estados Unidos.

“Hemos sido informados por fuentes muy importantes del otro lado, y nos han dicho que los asesinatos han cesado y que las ejecuciones no se llevarán a cabo”

declaró el mandatario, añadiendo con cautela: “Espero que sea cierto. ¿Quién sabe?”.

Preparación del Departamento de Defensa

Sobre si estos nuevos datos descartarían el uso de la fuerza, Trump se limitó a responder: “Vamos a observar y ver cuál es el proceso”. No obstante, se mantiene su compromiso con los manifestantes iraníes respecto al respaldo estadounidense para un posible cambio de gobierno. El Departamento de Defensa ya ha perfilado diversas alternativas militares diseñadas para alcanzar los objetivos específicos delineados por el presidente.

Desde la Casa Blanca se ha comunicado formalmente que “todas las opciones están a disposición del presidente Trump para abordar la situación en Irán”. Para respaldar la seriedad de estas advertencias, funcionarios recordaron que las intervenciones previas en Irán y Venezuela son prueba de que el mandatario “dice lo que dice”.

Se conoce además que el vicepresidente JD Vance encabezó una sesión informativa sobre la situación iraní el martes, en la cual participó Trump. Durante este encuentro, el presidente solicitó reportes más detallados sobre las cifras de víctimas registradas durante las protestas en territorio iraní.

El Comando Central de Estados Unidos ha estado refinando los planes de ataque presentados recientemente, ajustándolos tanto a los requerimientos de la presidencia como a las posibles tácticas de defensa y contraataque de Teherán. Esta semana ha sido crítica en cuanto a reuniones de alto nivel para definir objetivos militares y medir el impacto de las posibles represalias.

Un segundo funcionario de la Casa Blanca afirmó que Trump participó el martes por la tarde en una reunión sobre Irán presidida por el vicepresidente JD Vance, tras su regreso de Michigan (REUTERS)

Movimientos tácticos en el Golfo Pérsico

Una de las mayores inquietudes de los analistas es que un régimen iraní debilitado pueda actuar de forma desesperada y peligrosa, atacando no solo a personal de Estados Unidos, sino también a aliados estratégicos como Israel. Se recordó el antecedente de junio, cuando tras ataques a sus centros nucleares, Irán golpeó una base en Qatar bajo la Operación Martillo de Medianoche, aunque en esa ocasión no hubo bajas estadounidenses gracias a una alerta previa.

Como medida de precaución ante una posible escalada, cientos de efectivos militares abandonaron este miércoles la base aérea de Al Udeid, en Qatar, trasladándose a zonas con mayores garantías de seguridad. Otras disposiciones preventivas han sido implementadas en la región para salvaguardar a las tropas y a los civiles estadounidenses presentes.

Aunque el Pentágono no ha ordenado un despliegue masivo de nuevos recursos como en operaciones anteriores, el ejército mantiene una presencia robusta de aeronaves, embarcaciones y personal capacitado en la zona, listos para ejecutar incursiones selectivas de ser necesario.

Fuente: Infobae

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