Un equipo multidisciplinario de científicos de la Universidad de Chicago ha presentado un modelo teórico sin precedentes para profundizar en el conocimiento de la atmósfera de Júpiter. Esta investigación, que arroja luz sobre la evolución de los gigantes gaseosos, fue publicada recientemente en la revista especializada The Planetary Science Journal.
El análisis se centra en resolver una interrogante histórica sobre la composición química del planeta: estima que Júpiter posee aproximadamente una vez y media más oxígeno que el Sol. Según los expertos, este dato es fundamental para descifrar la génesis de los cuerpos celestes que integran nuestra galaxia. Al respecto, el informe señala:
“Entre otras cosas, el análisis aborda una antigua pregunta sobre la cantidad de oxígeno que contiene el gigante gaseoso: estima que Júpiter tiene aproximadamente una vez y media más oxígeno que el Sol. Esto ayuda a los científicos a comprender mejor cómo se formaron todos los planetas del sistema solar”
.
Jeehyun Yang, investigador postdoctoral y autor principal del estudio, calificó este hallazgo como un hito en la astronomía moderna.
“Este es un debate de larga data en los estudios planetarios”
, afirmó Yang, añadiendo que
“la última generación de modelos computacionales puede transformar nuestra comprensión de otros planetas”
.
Con estas nuevas evidencias, los astrónomos pretenden reconstruir con mayor precisión el proceso que dio vida no solo al gigante gaseoso, sino a la totalidad de los objetos que orbitan en el sistema solar.

Los investigadores subrayan que existe un vínculo directo entre la materia solar y los componentes planetarios.
“Todos los elementos que forman los planetas, y a nosotros mismos, provienen de la misma materia que compone el Sol. Pero hay diferencias en la cantidad de estos materiales, y esas pistas nos ayudan a reconstruir cómo se formaron los planetas”
, explicaron los autores en su reporte técnico.
Asimismo, los científicos puntualizaron que, aunque la química es un pilar esencial del estudio, no es el único factor, ya que el comportamiento físico de las nubes y las gotas de agua desempeña un rol crítico en la dinámica atmosférica.
Gracias a las observaciones realizadas desde la órbita, se han identificado diversos elementos químicos en las capas superiores del planeta.
“Estas mediciones desde la órbita nos permiten conocer los componentes de la atmósfera superior: amoníaco, metano, hidrosulfuro de amonio, agua y monóxido de carbono, entre otros. Los científicos han combinado esto con el conocimiento sobre las reacciones químicas para construir modelos de la atmósfera profunda de Júpiter”
, detallaron los expertos.

La fascinación por el clima extremo de este planeta no es reciente. Los registros históricos indican que los cielos tormentosos de Júpiter han sido observados por al menos 360 años, desde que los primeros telescopios permitieron detectar una gigantesca anomalía en su superficie.
“Sabemos de los cielos tormentosos de Júpiter desde hace al menos 360 años: fue entonces cuando los astrónomos, utilizando los primeros telescopios, documentaron una curiosa y gran mancha permanente en la superficie de Júpiter”
.
Sobre este fenómeno, el estudio destaca:
“La Gran Mancha Roja es una gigantesca tormenta, del doble del tamaño de la Tierra, que se ha arremolinado durante siglos. Es solo una de las muchas que hay en el planeta, ya que sus fuertes vientos y densas nubes hacen que toda la superficie de Júpiter esté cubierta por un caleidoscopio de tormentas”
.
Una circulación atmosférica más pausada
Uno de los resultados más disruptivos del modelo desarrollado por la Universidad de Chicago es el descubrimiento de que la circulación vertical de los gases es significativamente más lenta de lo proyectado anteriormente, específicamente entre 35 y 40 veces menor. Yang explicó que
“nuestro modelo sugiere que la difusión debe ser mucho más lenta de lo que se asumía. Una molécula puede tardar varias semanas en atravesar una capa de la atmósfera, no solo unas horas”
.

Esta lentitud en los procesos implica que las reacciones químicas y físicas en las profundidades de Júpiter son considerablemente más intrincadas de lo que se pensaba, lo cual introduce nuevos desafíos para entender a los planetas gigantes en general.
El éxito de esta investigación se atribuye a la implementación de herramientas computacionales de vanguardia y al trabajo conjunto entre la universidad y el Jet Propulsion Laboratory. Además, el proyecto contó con el apoyo institucional de la NASA y del California Institute of Technology (Caltech).

Históricamente, misiones espaciales como Galileo y Juno proporcionaron datos valiosos, pero limitados a la composición de la atmósfera exterior. El nuevo esquema integra esa información previa con reacciones químicas complejas y el movimiento nuboso para generar una perspectiva mucho más profunda y detallada.
Pese al gran salto en el conocimiento, Jeehyun Yang mantiene una postura cautelosa sobre lo que queda por descubrir.
“Esto demuestra cuánto falta por aprender sobre los planetas, incluso en nuestro propio sistema solar”
, concluyó el científico.
Para la comunidad científica, este estudio no solo clarifica la realidad de Júpiter, sino que establece un nuevo estándar para indagar sobre la formación de planetas tanto en nuestro sistema como en estrellas lejanas.
Fuente: Infobae