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El inusual hábito de los leones marinos de Galápagos que maman hasta adultos

En el reino animal, alcanzar la madurez suele implicar el fin de la dependencia materna, especialmente en lo que respecta a la alimentación. No obstante, en el archipiélago de las Islas Galápagos, los leones marinos están desafiando estas normas biológicas establecidas.

Una investigación científica de largo aliento ha detectado un comportamiento inusual: un grupo considerable de ejemplares de esta especie continúa amamantándose de sus madres años después de haber llegado a la etapa de madurez sexual. Los datos indican que algunos de estos animales han mantenido este hábito hasta edades que, en términos humanos, equivaldrían a la adolescencia, e incluso algunos pocos han seguido haciéndolo al alcanzar la mediana edad.

El caso más impactante registrado por los expertos es el de un ejemplar que fue captado amamantando a los 16 años. Debido a la esperanza de vida promedio de estos pinnípedos, este hecho sería comparable a que un ser humano de 60 años continuara alimentándose de su madre.

Un fenómeno sin precedentes biológicos

Hasta el momento, no existen registros de otra especie animal que prolongue la lactancia materna en una fase tan avanzada de su ciclo reproductivo.

«Es absolutamente extraordinario», señaló Patrick Pomeroy, especialista en mamíferos marinos vinculado a la Universidad de St. Andrews en Escocia. «Va en contra de todo el conocimiento aceptado».

La complejidad de este hallazgo radica también en el esfuerzo biológico que supone. Sarah Blaffer Hrdy, antropóloga de la Universidad de California Davis, destacó que «el hecho de que esto ocurra en una especie que produce una leche tan costosa y rica en lípidos como la que producen los leones marinos lo hace aún más extraordinario».

Desde la perspectiva de la lógica darwiniana, las madres deberían detener la producción de leche una vez que su descendencia es capaz de cazar por su cuenta y reproducirse. Sin embargo, en la especie Zalophus wollebaeki, nombre científico del león marino de las Galápagos, se observa a madres alimentando a crías ya desarrolladas mientras simultáneamente crían a nuevos cachorros.

El enigma de los «supersuccionadores»

Para los investigadores, el motivo por el cual la selección natural permite que estos animales regresen al «bar de leche» materno sigue siendo un misterio. Oliver Krüger, ecólogo del comportamiento de la Universidad de Bielefeld en Alemania y colíder del estudio, afirmó:

«Por el momento, nos resulta muy difícil de comprender»

Durante el monitoreo, se han documentado situaciones sumamente peculiares:

  • Trenes de lactancia multigeneracionales: Casos donde un cachorro mama de su madre, mientras esta última hace lo propio de la abuela.
  • Transición abrupta: Machos que pasan de alimentarse tranquilamente de su progenitora a adoptar posturas de cortejo y agresividad frente a potenciales parejas.

Según Krüger, «Para nosotros es un enigma explicarlo». Los hallazgos fueron presentados recientemente en la publicación científica The American Naturalist.

Dos décadas de observación en el islote Caamaño

El Proyecto Leones Marinos de las Galápagos, iniciado en el año 2003, se enfoca en una población específica ubicada en el islote de Caamaño. En este pequeño territorio, los leones marinos conviven con especies emblemáticas como iguanas marinas y piqueros de patas azules.

Aunque se habían visto casos aislados anteriormente, la investigación tomó fuerza con el trabajo de Alexandra Childs, estudiante de posgrado del equipo de Krüger. Childs analizó registros de campo de 20 años para cuantificar esta práctica. El análisis arrojó datos reveladores: aunque la mayoría se desteta a los tres años (inicio de la pubertad), el 11 por ciento de los jóvenes sigue amamantando. De este grupo, uno de cada cinco mantiene el hábito superada la madurez sexual. Los científicos han denominado a estos ejemplares como «supersucklers» (supersuccionadores).

Factores ambientales y sociales

La investigación determinó que este comportamiento no depende del sexo de la cría, pero sí está estrechamente ligado al entorno. La sobrealimentación es más común cuando el alimento es abundante, sugiriendo que las madres solo son permisivas si su propia supervivencia no corre riesgo. No obstante, esta conducta podría tener un costo familiar, ya que se sospecha que los hermanos menores, que dependen totalmente de la leche, podrían tener mayores tasas de mortalidad si hay un supersuccionador en el grupo.

Finalmente, se baraja la posibilidad de que este vínculo refuerce lazos sociales. Paolo Piedrahita, ecólogo de la Escuela Politécnica Superior del Litoral (ESPOL) en Guayaquil y coautor del trabajo, vincula esto con la capacidad de la especie para cazar de forma cooperativa en aguas poco profundas.

Para el experto ecuatoriano, este fenómeno ratifica la singularidad del archipiélago:

«En las Galápagos, todo está al revés. Lo que se aprende en los libros de texto no es la norma».

Fuente: Infobae

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