La crítica situación estructural en la Franja de Gaza ha cobrado nuevas vidas. Durante el reciente temporal que azotó la región, el número de personas fallecidas por el colapso de edificaciones aumentó a cuatro. Estos trágicos incidentes se vinculan directamente con el debilitamiento de las viviendas a causa de los bombardeos israelíes previos, que no resistieron el embate de las lluvias intensas y las fuertes ráfagas de viento registradas en diversos barrios de la Ciudad de Gaza.
Informes provenientes de la zona detallan que, en el sector oeste de la ciudad, un inmueble se desplomó provocando la muerte de tres personas, entre las cuales se identificó a una adolescente de 15 años. Paralelamente, en la calle Al Zaura, una mujer perdió la vida de forma instantánea tras el desprendimiento y caída de una de las paredes de su domicilio. Estos eventos han encendido nuevamente las alarmas sobre la seguridad de las construcciones que permanecen en pie tras más de dos años de conflicto.
Voces de alerta ante la crisis
El portavoz de la Defensa Civil, Mahmud Basal, ha calificado la situación actual como “muy grave” y enfatizó que el deterioro de la infraestructura expone a los civiles a peligros constantes. Ante este escenario, se ha solicitado con urgencia la intervención de la comunidad internacional y las autoridades para brindar asistencia inmediata y protección a quienes habitan en estructuras vulnerables.
“Los edificios ya no son un refugio seguro para la población”
Desde el inicio de las hostilidades el pasado 7 de octubre de 2023, el saldo de la ofensiva militar es devastador. Según los registros sanitarios oficiales, se contabilizan 71.419 personas fallecidas y 171.318 heridos en total. De manera alarmante, solo a partir del 10 de octubre de 2025, fecha que marcó el comienzo del último cese al fuego, se han sumado 442 muertes adicionales y 1.240 lesionados, mientras las brigadas de rescate han logrado recuperar 697 cuerpos en zonas que estuvieron bajo ocupación.
El impacto del clima adverso no hace más que profundizar la emergencia humanitaria. La vulnerabilidad de los hogares ante eventos climáticos es máxima, ya que los daños estructurales acumulados por la actividad bélica impiden que las casas cumplan su función básica de protección. Los equipos de emergencia locales reiteraron el llamado a actuar ante la carencia absoluta de refugios adecuados para enfrentar el temporal.
“Actúen con rapidez y presten apoyo y protección a los civiles afectados”
La precariedad en el territorio se agrava por las constantes trabas para el ingreso de ayuda y los escasos avances en la reconstrucción. Los habitantes enfrentan el invierno y las tormentas en condiciones de vida extremadamente frágiles. Esta mezcla de estragos militares y desastres climáticos está provocando pérdidas humanas evitables y aumenta el temor generalizado entre las familias que residen en edificaciones con riesgo inminente de desplome.
Finalmente, la falta de recursos para gestionar esta crisis estructural pone el foco en la necesidad de proveer refugios seguros de manera inmediata. Los testimonios y las cifras de víctimas reflejan un escenario de fragilidad extrema, donde los grupos más vulnerables, específicamente mujeres y niños, son quienes sufren con mayor rigor las consecuencias de vivir en una zona donde hasta las paredes de sus casas representan una amenaza latente.
Fuente: Infobae