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Tecnología y autoritarismo: La nueva zona gris del control global

En el panorama geopolítico actual, el concepto de la “zona gris” se ha consolidado como un territorio ambiguo donde las fronteras entre la paz y la guerra, así como entre lo legal e ilegal, se desvanecen. Este fenómeno se manifiesta con fuerza en las relaciones internacionales mediante el uso de ciberataques e influencia política para socavar a los rivales de forma sutil. En este escenario, el Estado pierde su control tradicional o el crimen organizado evoluciona, implementando tácticas de desinformación, presiones económicas y maniobras coercitivas, tales como las acciones de China en el Mar de China Meridional o las operaciones de injerencia lideradas por Rusia.

Actualmente, los procesos de manipulación tecnológica e informática se ejecutan con una frecuencia alarmante. Estas herramientas se emplean tanto contra poblaciones propias como contra terceros países con el objetivo de imponer narrativas específicas ante la comunidad internacional y dominar la opinión pública global.

El modelo de restricción digital en Rusia

Rusia posee una vasta trayectoria en este ámbito, heredada directamente del ADN de la antigua Unión Soviética. En el último tiempo, el Kremlin ha restringido de forma severa el acceso a la red, bloqueando plataformas fundamentales como X, Signal, Facebook e Instagram. Bajo el pretexto de salvaguardar la seguridad nacional, especialmente tras el inicio de la invasión a Ucrania, el gobierno ruso ha criminalizado la difusión de lo que denomina “desinformación” sobre sus fuerzas armadas, imponiendo multas a gigantes tecnológicos y persiguiendo el uso de VPNs para saltar la censura.

La normativa vigente en territorio ruso contempla penas de cárcel para quienes compartan datos considerados “falsos” o que afecten el prestigio del ejército. Incluso, se castiga la búsqueda de material catalogado como “extremista”. En este entorno de control, las aplicaciones de transporte y servicios de internet tienen la obligación de entregar la geolocalización de sus usuarios al Estado. Además, Rusia desarrolla su propia infraestructura denominada RUNET, una red que le permitiría desconectarse del internet global para 2026 como medida de protección ante interferencias del exterior.

Vigilancia y persecución en Venezuela

La hiperconectividad ha facilitado nuevas formas de control, espionaje y acoso contra la ciudadanía. El régimen en Venezuela ha perfeccionado el uso del registro obligatorio de dispositivos móviles para obtener información sensible. Se ha reportado la instalación estratégica de múltiples antenas falsas destinadas a interceptar comunicaciones y verificar la lealtad política de los ciudadanos. La denominada “guerrilla comunicacional” es un pilar del chavismo, que ha estructurado redes de propaganda digital para sostener su discurso oficial durante décadas.

En contextos de degradación democrática, la manipulación de la tecnología genera un grave déficit comunicacional. Esto se traduce en servicios de conectividad de pésima calidad, censura de voces disidentes y un desierto informativo. El bloqueo de redes sociales busca aislar a la oposición y dejar a la población sin acceso a noticias veraces. Entre las aplicaciones y servicios que han enfrentado bloqueos o amenazas se encuentran Signal, X, Reddit, Microsoft, AWS CloudFront y Mercado Libre.

Ante este escenario, el uso de VPN se vuelve una herramienta de supervivencia, contando en ocasiones con el respaldo de figuras como Elon Musk, quien ha facilitado conectividad en zonas de conflicto como Ucrania e Irán. Por su parte, el chavismo ha escalado sus tácticas mediante linchamientos digitales, la práctica del doxing y la intervención de más de un millón de líneas telefónicas.

La presión de China e Irán en el espacio digital

La infraestructura tecnológica también se usa como arma de presión externa. China ha sido señalada por el corte de cables submarinos que conectan a Taiwán con el mundo, forzando a la isla a buscar alternativas vía satélite. Esta estrategia, llamada “bloqueo invisible”, busca desatar una guerra psicológica y paralizar la economía taiwanesa. Asimismo, el gigante asiático investiga métodos para neutralizar satélites como Starlink mediante el uso de drones.

En Irán, el gobierno ejecutó un apagón digital masivo, cortando internet y telefonía móvil durante las protestas contra el líder supremo, el ayatolá Alí Khamenei. Tras 12 días de movilizaciones, la censura se impuso como una herramienta para evitar la organización de grupos reformistas. Este patrón se repitió en junio de 2025, durante el conflicto con Israel, cuando el ancho de banda del país fue reducido drásticamente para impedir la difusión de imágenes y videos, dejando al Estado como el único emisor de información.

Operaciones ofensivas y el papel de la red Tor

En otro frente, el expresidente Trump mencionó que Estados Unidos utilizó tácticas de guerra cibernética para interrumpir el suministro eléctrico en Caracas durante las operaciones vinculadas a la captura de Nicolás Maduro.

“Estaba oscuro, las luces de Caracas estaban en gran parte apagadas debido a cierta experiencia que tenemos, estaba oscuro y fue mortal”

El general Dan Caine confirmó que agencias como la CIA, la NSA y la NGA colaboraron en dicha misión, utilizando datos cartográficos y capacidades del U.S. Cyber Command para ejecutar operaciones ofensivas.

Finalmente, registros de Tor Metrics detectaron un incremento masivo de usuarios venezolanos accediendo a la red Tor durante estas intervenciones militares. El uso de esta herramienta, que oculta la dirección IP y garantiza el anonimato, se convierte en la única vía para que periodistas y activistas eludan la vigilancia estatal y accedan a información externa en una sociedad bajo extrema presión política.

Fuente: Infobae

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