El actual secretario general de la OTAN, Mark Rutte, ha manifestado este martes con firmeza que la Alianza Atlántica no se encuentra cerca de su desaparición. El líder de la organización subrayó que, eventualmente, llegará el momento en que tenga un sucesor, desestimando así las teorías que sugieren un colapso del organismo militar. Estos comentarios surgen como respuesta a diversas advertencias en Europa que planteaban que una posible anexión de Groenlandia por parte de Estados Unidos significaría el punto final de la alianza.
Estas declaraciones fueron ofrecidas durante un foro celebrado en el Parlamento Europeo en Bruselas, evento organizado por el grupo de los liberales (Renew Europe). En este espacio, Rutte fue consultado directamente sobre si se percibía a sí mismo como el último secretario general, tras las polémicas palabras de figuras como Mette Frederiksen, primera ministra de Dinamarca, quien alertó que si Estados Unidos llegara a atacar el territorio de Groenlandia, «todo se terminará».
La permanencia en el cargo y la estructura de mando
Ante la interrogante sobre su futuro profesional, el ex primer ministro neerlandés fue claro en su postura.
«No tenía intención de dejarlo ya, pero estoy seguro de que algún día habrá un sucesor»
, defendió Rutte. Asimismo, recordó que, bajo su nombramiento actual, no cuenta con una fecha de caducidad establecida para abandonar el liderazgo de la OTAN. Esta situación contrasta con la de su predecesor, Jens Stoltenberg, cuyo mandato fue objeto de múltiples extensiones a lo largo de los años.
Llevando el asunto a una esfera más personal, Mark Rutte reveló detalles sobre su vinculación con la entidad internacional. Afirmó con naturalidad que «nunca» le entregaron «un contrato ni nada» por el estilo, y que a día de hoy no posee «ni idea» de por cuánto tiempo exacto ha sido designado por los países aliados. No obstante, enfatizó que disfruta plenamente de su rol debido a la relevancia que este tiene para el «esfuerzo colectivo de la OTAN».
Silencio ante las controversias territoriales
Al ser presionado sobre las supuestas amenazas de invasión de un país aliado hacia el territorio de otro miembro, específicamente en el caso de Estados Unidos y Groenlandia, el secretario general optó por la prudencia diplomática. Rutte se limitó a señalar que no emite valoraciones «cuando hay discusiones entre aliados».
A pesar de ello, el alto funcionario reivindicó que su labor primordial es garantizar que la OTAN realice todas las acciones necesarias para preservar la seguridad integral de sus integrantes. En este sentido, detalló que existe un consenso total entre las naciones miembro sobre la protección del Ártico, concluyendo que en dicha zona «hay que trabajar juntos».
Un nuevo horizonte financiero: El 5% del PIB
Mark Rutte aprovechó la ocasión para hacer un llamamiento a la memoria colectiva, instando a no olvidar los desafíos que la OTAN ha superado y la importancia histórica de la misma. «Ahora, es fuerte», sentenció, destacando que los acuerdos alcanzados en la pasada cumbre de La Haya han fortalecido aún más a la organización. En dicha reunión, los aliados pactaron un incremento significativo en sus presupuestos de defensa, fijando la meta de elevar el gasto hasta el 5% de su PIB.
«Finalmente hemos decidido gastar lo que sea necesario para protegernos, basándonos en una evaluación de todas las necesidades de defensa que tenemos colectivamente»
De igual manera, el líder de la Alianza remarcó que este aumento en la inversión está logrando un equilibrio histórico. Según Rutte, desde la época del presidente estadounidense Dwight Eisenhower, la inversión de Estados Unidos era considerablemente superior a la de los europeos y canadienses. «Ahora lo estamos igualando. Creo que es una gran noticia», aseguró con satisfacción.
El fin de la dependencia de Estados Unidos
En otro punto clave de su intervención, justificó la necesidad de alcanzar ese 5% del PIB en defensa bajo la premisa de que Estados Unidos no continuará asumiendo de forma unilateral la carga de la seguridad en la Unión Europea. Advirtió que, si bien el compromiso de Washington sigue vigente, este no es incondicional.
«El tiempo en el que dejábamos que Estados Unidos asumiera la carga de nuestra seguridad ha terminado. Estados Unidos está absolutamente comprometido con la OTAN, pero este compromiso viene acompañado de una expectativa clara y de larga data»
Finalmente, el secretario general lanzó una alerta geopolítica sobre la creciente cooperación entre potencias rivales. Señaló que Rusia, China, Corea del Norte e Irán presentan un alineamiento cada vez más evidente que «está desafiando» a la Alianza. Aunque consideró que estos países apenas comienzan a entender el alcance de su asociación, recordó que la OTAN lleva una ventaja considerable gracias a décadas de amistad transatlántica. «Asegurémonos de conservarla», concluyó el diplomático.
Fuente: Infobae