Una nueva ola de violencia ha sacudido el estado de Darfur Norte, donde aproximadamente 20 personas perdieron la vida en un ataque atribuido a las paramilitares Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF). Este trágico suceso se enmarca en la cruenta guerra civil que desangra a Sudán desde abril de 2023, según informaron las Fuerzas Conjuntas, quienes operan en alianza con el Ejército de Sudán.
De acuerdo con los reportes de las Fuerzas Conjuntas, el ataque resultó en el fallecimiento de 19 personas y el secuestro de varios civiles en las zonas de Jirjira y Mastura. Esta ofensiva se habría producido tras lo que calificaron como un «fracaso sobre el terreno» de los paramilitares durante los enfrentamientos en Tiné, una ciudad estratégica situada en la frontera con Chad, donde las RSF intentan desplazar a las tropas gubernamentales de las escasas zonas que aún controlan en la región de Darfur.
Resistencia militar y valor estratégico
Los aliados del gobierno destacaron que tanto sus unidades como el personal militar lograron repeler la incursión violenta contra Jirjira. Durante la contraofensiva, se reportaron bajas significativas en las filas de los paramilitares y la captura de varios de sus efectivos. Hasta el momento, las RSF no han emitido una respuesta oficial sobre estos combates, de los cuales se han hecho eco diversos portales informativos sudaneses.
La importancia de la localidad de Jirjira es fundamental para el control del territorio, ya que se ubica en un punto estratégico entre los estados de Darfur Norte y Darfur Sur. Situada a poco más de 100 kilómetros de Geneina, la capital de este último estado, esta zona funciona como una posición avanzada del Ejército y un enclave vital para resguardar las rutas fronterizas con Chad.
Antecedentes de un conflicto sin fin
El origen de la actual guerra civil en Sudán reside en las profundas desavenencias sobre cómo integrar a las RSF dentro de la estructura del Ejército nacional. Estas tensiones provocaron el colapso del proceso de transición democrática iniciado tras el derrocamiento del dictador Omar Hasán al Bashir en 2019. La inestabilidad ya se había agravado previamente con el golpe de Estado de 2021 que depuso al entonces primer ministro Abdalá Hamdok.
Esta crisis bélica, alimentada por la injerencia de diversas potencias extranjeras que respaldan a los bandos enfrentados, ha generado una de las emergencias humanitarias más graves del planeta. El saldo incluye millones de desplazados y refugiados, mientras la comunidad internacional observa con preocupación el deterioro de los servicios básicos y el colapso de las infraestructuras críticas, factores que impiden la entrega de ayuda humanitaria a cientos de miles de víctimas civiles en todo el territorio.
Fuente: Infobae