El desplome drástico en el valor del rial, la divisa oficial de Irán, se ha convertido en el principal motor de la más reciente oleada de manifestaciones que ha sacudido al país en los primeros días de 2026. Esta crisis financiera ha derivado en enfrentamientos que ya se han cobrado la vida de más de 500 personas en las urbes más importantes del territorio centroasiático. A pesar de la severidad del conflicto actual, la nación posee una extensa trayectoria de insurrecciones que, históricamente, han sido sofocadas por el aparato de seguridad de los ayatolás.
El origen del sistema teocrático
La actual estructura de poder en Irán se consolidó en 1979, tras una revolución que derrocó al sah de Persia y su monarquía alineada con Occidente. Aunque el régimen anterior fue criticado por perseguir a la oposición democrática, la instauración de la República Islámica no supuso el fin de la coerción; por el contrario, los clérigos chiíes iniciaron una represión sistemática y violenta contra cualquier forma de disidencia interna para afianzar su control.
Durante sus primeros años, el gobierno clerical enfrentó una devastadora guerra contra el Irak liderado por Sadam Huseín. Tras ocho años de combate y un saldo de medio millón de fallecidos, el régimen redirigió su capacidad represiva hacia el interior, ensañándose con antiguos aliados como las milicias kurdas del noroeste. El punto más oscuro de esta política interna ocurrió con la ejecución masiva de entre 3.000 y 30.000 prisioneros políticos, en su mayoría pertenecientes a facciones de izquierda que habían sido fundamentales en el ascenso al poder del ayatolá Ruholá Jomeini.
Hitos de la lucha estudiantil y el fallido reformismo
En 1999, las movilizaciones estudiantiles marcaron un nuevo punto de quiebre. El 9 de julio de aquel año, las fuerzas estatales asaltaron las residencias de la Universidad de Teherán, resultando en tres estudiantes muertos y numerosos heridos. Este ataque, lejos de amedrentar a la juventud, provocó protestas masivas durante varios días. Aunque las manifestaciones terminaron disipándose, sembraron la semilla de una oposición diversa que buscaba la separación entre el Estado y el estamento clerical, así como la igualdad de género y libertades fundamentales.
Para el año 2000, la llegada de un bloque reformista al Parlamento, bajo la presidencia de Mohamed Jatamí, generó expectativas de cambio interno. No obstante, la respuesta del sistema fue el endurecimiento legal, la clausura de medios de comunicación y el uso de la fuerza basij —un grupo paramilitar de voluntarios ideologizados— para detener y torturar a los dirigentes opositores.
Del Movimiento Verde a la crisis económica
La polémica victoria electoral del ultraconservador Mahmud Ahmadineyad en 2009 detonó lo que se conocería como el Movimiento Verde. El 25 de junio de 2009, las calles se inundaron con ciudadanos que portaban el lema:
«¿Dónde está mi voto?»
Durante meses, el país vivió actos de desobediencia civil hasta que, en febrero de 2010, una manifestación en apoyo a la Primavera Árabe fue reprimida con extrema violencia. El líder visible, Mirhosein Musavi, fue silenciado mediante arresto domiciliario, mientras activistas y periodistas eran encarcelados. Al igual que en la actualidad, el régimen culpó a Estados Unidos e Israel de instigar el caos, mientras miles de exiliados en Europa continuaban demandando transformaciones democráticas.
En diciembre de 2017, el foco de las protestas cambió hacia lo económico, iniciando en la ciudad de Mashhad por la inflación galopante. Por primera vez desde 1979, pequeñas localidades se unieron al clamor popular que exigía el fin del sistema político. Aunque las cifras oficiales nunca fueron transparentes, organismos de Derechos Humanos registraron al menos 41 muertes, muchas de ellas ocurridas en circunstancias sospechosas bajo custodia estatal.
El fenómeno ‘Mujer, Vida, Libertad’
El arresto y posterior fallecimiento de Mahsa Amini, una joven de 22 años detenida por la Policía de la Moral debido al uso «inadecuado» del velo, desató una indignación sin precedentes entre 2022 y 2023. Su entierro en Saqqez se transformó en un grito de emancipación donde las mujeres desafiaron al régimen al grito de:
«Mujer, vida, libertad»
Este movimiento feminista y transversal resultó en la muerte de al menos 551 personas y más de 22.000 detenciones. Estos antecedentes son los que alimentan la actual crisis de 2026, donde la cifra de víctimas mortales se estima ya en más de mil personas, según organizaciones civiles. A pesar de la presión constante, el sistema político iraní continúa resistiendo a las demandas de justicia social y democracia que, irónicamente, fueron el motor original de la revolución de 1979.
Fuente: Infobae