La implementación de drones provistos de cámaras térmicas ha generado una transformación significativa en las estrategias de vigilancia de la salud animal, enfocándose particularmente en los delfines.
Investigadores de la Flinders University, ubicada en Australia, han comprobado la efectividad de una técnica de termografía infrarroja aérea. Esta permite recolectar información fisiológica determinante en delfines mulares que se encuentran bajo supervisión humana, evitando cualquier tipo de manipulación directa. Los detalles de este hallazgo fueron difundidos en un estudio de la revista especializada Journal of Thermal Biology.
Este progreso científico se posiciona como una alternativa de vanguardia frente a los procedimientos invasivos tradicionales que se empleaban para monitorear los signos vitales. Tradicionalmente, la supervisión del bienestar de los cetáceos ha sido vital para la ciencia veterinaria y la preservación de las especies.
Previamente, para conocer la frecuencia respiratoria o la temperatura central del cuerpo, se requerían métodos intrusivos, tales como el uso de dispositivos internos o sondas rectales. Dichos procesos podían ocasionar estrés y alterar el comportamiento natural de los ejemplares.
El hecho de conseguir datos con un alto nivel de precisión sin necesidad de contacto físico marca un avance trascendental tanto en la eficiencia de las investigaciones como en el bienestar de los animales.

Procedimiento y validación de la tecnología
Los especialistas de la Flinders University utilizaron drones multirrotor dotados con sensores térmicos de alta fidelidad para obtener capturas termográficas de 14 delfines mulares adultos en las instalaciones de Sea World en Gold Coast.
Las evaluaciones se llevaron a cabo durante las temporadas de verano e invierno austral del año 2023. En estas pruebas, se efectuaron vuelos a diversas altitudes, oscilando entre los 5 y los 30 metros, probando ángulos de cámara tanto inclinados como cenitales (completamente verticales).
De acuerdo con los resultados obtenidos, el nivel más alto de exactitud se registró a una altura de 10 metros utilizando el ángulo cenital. Bajo estas condiciones, se detectó una desviación máxima de apenas ±0,19 ℃ en comparación con la termografía manual tradicional. Este rango se considera ideal para la detección de variaciones fisiológicas superficiales.
De igual manera, se determinó que el registro de la frecuencia respiratoria fue mucho más preciso bajo estos parámetros específicos, mientras los delfines se desplazaban con libertad en el agua.
Una de las virtudes fundamentales de este sistema validado es que prescinde del contacto físico y no provoca tensión en los cetáceos. El equipo científico enfatizó que la aplicación de termografía infrarroja mediante drones es un procedimiento confiable y no invasivo para el seguimiento de la respiración y la temperatura superficial.

Alcances, retos y futuro de la conservación
A pesar de los éxitos, la investigación también detalló ciertas limitaciones en el uso actual de esta tecnología. Aunque la temperatura obtenida en el espiráculo (orificio respiratorio) mediante el dron coincidió con las medidas manuales no invasivas, se aclaró que esta técnica no sustituye a la temperatura rectal como indicador de la temperatura corporal interna central.
Los expertos hallaron una correlación baja entre los dos tipos de medición. Esto sugiere que, si bien la herramienta es sumamente útil para el monitoreo superficial, todavía no posee la capacidad de calcular con exactitud el estado térmico interno de los delfines.
Desde la Flinders University se hizo hincapié en la importancia de continuar validando este sistema en condiciones reales de campo. El objetivo es extender su aplicación a otras especies de mamíferos marinos para ratificar que su efectividad se mantiene fuera de entornos controlados.
Adicionalmente, se sugirió profundizar en el estudio del impacto de factores del entorno, tales como la temperatura del aire y la humedad. Aunque en este experimento tuvieron una incidencia mínima, en ambientes naturales más cambiantes podrían ser factores determinantes.

El horizonte que abre esta innovación es sumamente amplio para la protección internacional de la fauna marina en peligro. El balance entre la obtención de datos críticos y la disminución del estrés sitúa a la termografía con drones como una herramienta con gran potencial para ser aplicada en la conservación de delfines en América Latina y otras zonas del planeta.
Finalmente, los investigadores concluyeron que, de seguir perfeccionándose en escenarios de la vida real, esta técnica podría convertirse en un recurso fundamental para el cuidado de los mamíferos marinos, tanto en cautiverio como en libertad.
Fuente: Infobae