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Tres señales por las que tu dentista sabe que no te lavas bien

Acudir a una consulta odontológica suele ser una vivencia poco placentera que una gran parte de la población prefiere postergar hasta que se manifiesta un malestar evidente. No obstante, independientemente de la frecuencia de las visitas, mantener una higiene bucal sana resulta fundamental para evadir complicaciones a futuro. Es importante comprender que no es suficiente con realizar un cepillado profundo justo antes de entrar al consultorio: la constancia y el cuidado minucioso son los pilares para prevenir patologías como las caries, las afecciones en las encías o la halitosis.

Un video reciente difundido en redes sociales por Clínicas Inboca ha puesto de manifiesto que, a pesar de los intentos de los pacientes por ocultar la realidad, los profesionales detectan con facilidad si el lavado de dientes se realiza con la frecuencia y la técnica adecuadas.

A través de esta publicación, que ya acumula miles de reproducciones, los especialistas detallan diversos indicadores que delatan una limpieza deficiente, lo cual suele derivar en problemas de salud dental severos a largo plazo.

Los tres indicios que delatan una higiene insuficiente

  • Presencia de placa bacteriana entre las piezas dentales

El primer factor determinante que mencionan los odontólogos es la localización de placa en los espacios interdentales. Según los expertos:

“Si al pasar la sonda aparece ese borde blanquecino, es señal de que no te cepillas bien”.

Esta sustancia consiste en una película sumamente pegajosa que recubre la superficie dental y los límites de las encías. Aunque por lo general no tiene color, genera una textura áspera o pegajosa al tacto lingual.

Cuando esta placa no se elimina diariamente mediante el cepillado, tiende a mineralizarse y transformarse en sarro, un depósito de tonalidad amarillenta o marrón. La acumulación de sarro dental y placa puede desencadenar múltiples patologías, incluyendo la enfermedad de las encías y, en los escenarios más graves, la pérdida de piezas dentales.

  • Encías con tonalidades enrojecidas

El segundo aspecto evaluado es la coloración del tejido gingival. Los especialistas señalan de forma tajante en el video que

“si está enrojecida, eso suele indicar falta de higiene”

. La causa primordial de esta inflamación es, nuevamente, el cúmulo de restos bacterianos.

Bajo estas condiciones, es común que aparezcan cuadros de gingivitis, caries y otros trastornos de tipo periodontal, según información compartida por Dental Roca. No obstante, es pertinente subrayar que el enrojecimiento no siempre es culpa exclusiva de una mala limpieza, pues también puede originarse por factores genéticos o debido a un impacto físico fuerte en la zona bucal.

  • Emanación de olores desagradables

El tercer indicio clave que los dentistas perciben durante la revisión clínica ocurre al utilizar el espejo de exploración. Según relatan los expertos:

“No es agradable decirlo, pero cuando exploramos y vemos que en las zonas posteriores hay cúmulo de sarro, suciedad y se emite algo de olor, entendemos y es un síntoma evidente de que la higiene en casa no está siendo la correcta”.

El mal aliento o halitosis puede ser consecuencia de diversos factores y hábitos cotidianos, entre los que se incluyen:

  • Consumo de ciertos alimentos.
  • Uso de productos derivados del tabaco.
  • Inexistencia de una rutina de limpieza bucodental.
  • Problemas de sequedad bucal.
  • Efectos secundarios de algunos medicamentos.
  • Presencia de infecciones activas en la boca.

En conclusión, el método para conservar una dentadura saludable es directo: una higiene oral rigurosa es el paso inicial y más relevante para asegurar una estética dental óptima y lograr que tanto las encías como los dientes permanezcan resistentes y funcionales con el paso de los años.

Fuente: Infobae

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