La reciente detención de Nicolás Maduro y el creciente dominio estratégico que Estados Unidos parece consolidar sobre el territorio venezolano han alterado drásticamente la configuración política de la región. Este cambio de escenario ha generado interrogantes inmediatas sobre las repercusiones en Nicaragua, el aliado más cercano del chavismo en el istmo.
Para el economista y referente de la oposición nicaragüense en el exilio, Enrique Sáenz, este suceso representa un quiebre que trasciende lo comercial. Sáenz afirma que el régimen liderado por Daniel Ortega se encuentra actualmente atravesando su etapa de “mayor vulnerabilidad” luego de casi dos décadas de ejercicio ininterrumpido del poder.
Un balance de 19 años de autoritarismo
Al cumplirse casi dos décadas desde que Daniel Ortega retomó la presidencia en 2007, el análisis de Sáenz es tajante sobre el legado político y social en la nación centroamericana. Lo que inició con una prohibición constitucional de reelección y una oposición con mayoría legislativa, ha derivado en lo que el economista describe como
“la mayor frustración histórica en la vida independiente de Nicaragua”
.
El experto subraya que, durante este tiempo, no se han concretado reformas estructurales que impulsen el bienestar de la ciudadanía o el desarrollo económico genuino. Por el contrario, asegura que el único pilar que sostiene la economía actual es, paradójicamente, el síntoma más claro de su deterioro: las migraciones masivas. Estos desplazamientos se traducen en un flujo constante de remesas que actúan como el principal soporte financiero del país. Al ser consultado sobre cómo definiría este periodo de 20 años, Sáenz utilizó una sola palabra: “fracaso”.

El impacto de la captura de Maduro
Sobre el operativo que terminó con la captura de Nicolás Maduro, Sáenz admite que, aunque existían diversas hipótesis sobre una acción por parte de Washington, la magnitud del éxito fue notable. Para el opositor, Estados Unidos no podía permitirse una inacción que los dejara en una posición de debilidad ante potencias como Rusia o China.
“Si (EE. UU.) se quedaba pelando los dientes, iba a ser el hazmerreír a nivel interno, a nivel geopolítico y a nivel de medios. Entonces tenía que morder”
No obstante, calificó la intervención como una “cirugía laparoscópica”, refiriéndose a una operación quirúrgica precisa que lesionó el mínimo tejido posible, aunque manifestó su asombro de que el enfoque estratégico inicial se centrara exclusivamente en la figura de Maduro, dejando, en un principio, el resto del engranaje intacto.
¿Efecto dominó o repercusión aislada?
A pesar de la cercanía ideológica, Sáenz descarta que exista una relación automática de “tipo dominó” entre el colapso del régimen venezolano y el nicaragüense, aunque reconoce que las consecuencias son inevitables. Un punto clave en su análisis es desmitificar la dependencia económica formal de Nicaragua respecto a Venezuela.
Según datos proporcionados por el economista, el flujo de petróleo y los créditos venezolanos cesaron hace tiempo. De hecho, revela una cifra sorprendente para muchos: más del 70 por ciento de los suministros de hidrocarburos que recibe Nicaragua provienen actualmente de Estados Unidos, mientras que el intercambio comercial con Venezuela es, en términos reales, insignificante.
La economía subterránea y el trasiego de oro
Donde sí existe un vínculo estrecho es en las operaciones ilícitas. Sáenz describe la relación entre las cúpulas de ambos países como una conexión de “mafia a mafia”. En este contexto, Nicaragua se ha convertido en un centro de triangulación, especialmente con el oro, utilizado para evadir sanciones internacionales.
- Nicaragua exporta anualmente más oro del que tiene capacidad de producir.
- La diferencia supera los 100 millones de dólares al año.
- Se utilizan facturaciones falsas y sobreprecios para el movimiento de capitales ilícitos.

El fraude de Petrocaribe y Albanisa
La relación económica entre el orteguismo y el chavismo ha estado marcada, según Sáenz, por un fraude estructural. Aunque existía el convenio de Petrocaribe ratificado por la Asamblea, se creó una trama privada bajo el nombre de Albanisa para privatizar la cooperación venezolana.
Esta estructura permitió a la familia Ortega acumular una fortuna personal incalculable. Mientras Venezuela perdía ingresos por vender petróleo con créditos a 25 años y tasas del 2%, el pueblo nicaragüense era castigado con los precios de combustible y electricidad más altos de toda Centroamérica. “El beneficio potencial se transformó en castigo para la población nicaragüense”, enfatiza el entrevistado.
La paranoia en El Carmen y el factor seguridad
En el ámbito político, el impacto es más severo. Sáenz destaca que Daniel Ortega había reemplazado sus anillos de protección por seguridad cubana, que funcionaba también como un órgano de inteligencia para vigilar a su propio círculo de poder y al Ejército. El desmantelamiento de estos apoyos externos golpea directamente la mentalidad paranoica del régimen.
Además, el discurso de Ortega como un actor de relevancia global apoyado por Rusia, Irán y China se está desmoronando. Según el analista, estos aliados estratégicos han demostrado no ser el escudo infranqueable que la propaganda oficialista intentaba vender.

Futuro incierto: “Pronóstico reservado”
Ante la crisis, se espera que Ortega intente maniobrar mediante la represión interna y la búsqueda de algún tipo de entendimiento o “entente” con la administración de Estados Unidos para garantizar su supervivencia. Sáenz lo describe como un líder sin escrúpulos capaz de cualquier acción para mantenerse en el poder.
Sin embargo, la conclusión del opositor sobre la estabilidad del régimen es sombría para el oficialismo:
“Mi pronóstico es reservado. No lo veo ni sano, ni ileso, ni seguro. Creo que son los momentos de mayor vulnerabilidad del régimen, porque además nadie metería un dedo por Ortega”
Fuente: Infobae